Sir David Amess, un católico pro vida, animalista y brexiter

El político fue apuñalado por otro hombre durante un encuentro este mediodía con los votantes de su circunscripción, un suceso que recuerda al asesinato de Jo Cox en 2016

Amess fue uno de los diputados con más años de servicio, siendo elegido por primera vez en 1983 (Basildon).
Amess fue uno de los diputados con más años de servicio, siendo elegido por primera vez en 1983 (Basildon).Geoff CaddickAP

Era 1992. Contra todo pronóstico, el candidato conservador John Major había obtenido la mayoría absoluta para los “tories” en las generales de abril de aquel año, tras una campaña complicada y unos sondeos en su contra. Por otro lado, en la circunscripción de Basildon, una pequeña pedanía de Inglaterra, otro político conservador lograba otra de las sorpresas en los comicios de aquel año: David Amess, quien se hacía con un escaño marginal y que apuntaba a que los laboristas no ganarían esas elecciones.

Amess fue uno de los diputados con más años de servicio, siendo elegido por primera vez en 1983 (Basildon). Después, se desempeñó como secretario privado parlamentario de Michael Portillo, un político conservador y miembro del gobierno de Margaret Thatcher, durante 10 años. Antes de las elecciones de 1997, con una revisión de límites que dividía a Basildon, fue seleccionado para Southend West.

Nacido en Plaistow, Essex, se inició como maestro de escuela de primera en Bethnal Green, al este de Londres, graduado en Economía y Gobierno en la Universidad de Bournemouth. Durante toda su vida política, hizo campaña sobre varios temas que le preocupaban como el bienestar animal, la obesidad y la endometriosis. También fue uno de los pocos parlamentarios que quiso prohibir la caza del zorro. En sus últimos años como político, además, la mayoría de sus esfuerzos estuvieron asociados a la ciudad de Essex que representaba, incluida su campaña de larga duración para hacer de Southend una ciudad.

Euroescéptico, defendió el Brexit en el referéndum de la Unión Europea de 2016, era católico devoto y había sido considerado como uno de los activistas antiaborto más dedicados del parlamento. En 2015 fue nombrado caballero por la reina Isabel II por su servicio, convirtiéndose en Sir David.

Junto a su esposa, Julia, fue padre de cuatro hijas y un hijo. De sus cinco descendientes, quizás la más famosa fue su hija mayor, la actriz Katie Amess, quien criticó su opinión sobre los derechos de los homosexuales después de que desafió a David Cameron a votar en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo.

La Policía del condado británico de Essex ha confirmado este viernes la muerte del diputado conservador David Amess, de 69 años de edad, tras recibir varias puñaladas durante un encuentro este mediodía con los votantes de su circunscripción en Leigh-on-Sea. Precisamente antes de un foro similar fue asesinada en junio de 2016 la diputada laborista Jo Cox, de 41 años. El autor del crimen, Thomas Mair, vinculado a la extrema derecha y con problemas mentales, fue condenado a cadena perpetua a finales de ese mismo año.

Políticos de todo el espectro político expresaron su conmoción y dolor por la muerte de Amess, que deja esposa y cinco hijos. Las banderas en el Parlamento fueron bajadas a media asta. “Este es un incidente que conmocionará a la comunidad parlamentaria y a todo el país”, dijo el presidente de la Cámara de los Comunes, Lindsay Hoyle. “En los próximos días tendremos que debatir y examinar la seguridad de los diputados y las medidas que deban tomarse, pero por ahora, nuestros pensamientos y oraciones están con la familia, los amigos y los colegas de David”. “Mis condolencias y amor están con la familia de David. Son todo lo que importa ahora”, dijo en su cuenta de Twitter Brendan Cox, marido de la diputada asesinada en 2016, quien quiso mandar su mensaje de apoyo a los allegados del diputado asesinado.

La violencia contra los políticos británicos es poco frecuente, pero en los últimos años ha aumentado la preocupación por la polarización cada vez más agria de la política del país. Su muerte ha convertido a Reino Unido en un día negro, en el que el recuerdo del pasado ha vuelto a acechar.