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El “Gran Hermano” ya controla el metro de Moscú

Activistas rusos alertan de que el nuevo sistema de pago por reconocimiento facial pueda usarse como herramienta de control social

Metro de Moscú / Foto: Ap
Metro de Moscú / Foto: Ap

Inquietantes novelas distópicas como “1984″ (George Orwell) ya nos avisaban de que esto podía suceder. Cualquier sociedad se enfrenta recurrentemente al debate entre libertad y seguridad. Y Rusia ya ha elegido qué camino seguir: ha optado por la peligrosa seguridad que aporta el control social.

El sistema FacePay se ha lanzado en más de 240 estaciones del metro de Moscú, un medio de transporte que utilizan alrededor de 6 millones de personas todos los días.

“Ahora todos los pasajeros podrán pagar el viaje sin sacar su teléfono, billete de metro o tarjeta bancaria”, celebraba en un tuit el alcalde de Moscú, Sergey Sobyanin.

Para el jefe del servicio de Seguridad del metro de Moscú, Andréi Kichiguin, las más de 200.000 cámaras que captarán y reconocerán los rostros de los pasajeros, no solo agilizarán el sistema de pago, sino que “antes de nada, el sistema de reconocimiento facial garantiza la seguridad de los viajes”.

También aseguró que el software cumple todos los requisitos legales sobre almacenamiento y procesamiento de datos personales: el sistema “no conoce apellidos, ni nombres de pila, ni otros datos personales”.

Moscow (Russian Federation), 07/10/2021.- Passengers wearing protective face masks travel on a Metro in Moscow, Russia, 07 October 2021. Russia is facing a new wave of Covid-19 infections, with additional 924 coronavirus-related deaths reported on 07 October bringing the official coronavirus death toll to 213,549. (Rusia, Moscú) EFE/EPA/MAXIM SHIPENKOV
Moscow (Russian Federation), 07/10/2021.- Passengers wearing protective face masks travel on a Metro in Moscow, Russia, 07 October 2021. Russia is facing a new wave of Covid-19 infections, with additional 924 coronavirus-related deaths reported on 07 October bringing the official coronavirus death toll to 213,549. (Rusia, Moscú) EFE/EPA/MAXIM SHIPENKOV FOTO: MAXIM SHIPENKOV EFE

Sin embargo, activistas rusos han recibido la noticia con mucha preocupación, alertados por el gran potencial represivo de esta tecnología. Porque si bien es cierto que el software puede usarse para rastrear, por ejemplo, a delincuentes; también podría permitir a gobiernos autocráticos o a organizaciones privadas rastrear a ciudadanos comunes, a opositores políticos o a periodistas.

“Este es un nuevo paso peligroso en el impulso de Rusia por el control de su población. Necesitamos tener total transparencia sobre cómo funcionará esta aplicación en la práctica”, dijo Stanislav Shakirov, fundador de Roskomsvoboda, un grupo dedicado a proteger los derechos digitales y la libertad de información.

Otras organizaciones de defensa de los Derechos Humanos como Amnistía Internacional ya alertaron de que este mismo sistema se usó para identificar a los manifestantes pacíficos que se movilizaron el pasado 21 de abril para protestar por el encarcelamiento del opositor Alexéi Navalni.

La Policía fue más tarde a buscar a estos activistas a su domicilio, y algunos de ellos fueron detenidos inmediatamente por su participación “ilegítima” en las manifestaciones pacíficas.

Algo que también sucedió en el caso de tres periodistas que estaban cubriendo el evento: Aleksei Korostelyov, reportero del canal de noticias TV Dozhd; Oleg Ovcharenko, corresponsal de la emisora de radio Ekho Moskvy y Aleksandr Rogoz, del diario Komsomolskaya Pravda.

Reconocimiento facial
Reconocimiento facial FOTO: Dreamstime .

Para Natalia Zviagina, directora de la Oficina de Amnistía Internacional en Moscú:

“Este es un giro de los acontecimientos nuevo y sumamente inquietante. Nunca antes la policía había podido lanzar sus redes de forma tan amplia para identificar a personas que protestaban de forma pacífica y actuar contra ellas mediante el reconocimiento facial. La Policía detuvo no sólo a quienes habían participado en las protestas, sino también a al menos tres periodistas que estaban simplemente informando sobre la concentración.

Antes, el principal riesgo que corrían las personas que protestaban era que la policía las golpeara y las detuviera arbitrariamente en una concentración. Pero ahora evitar esta suerte no significa estar a salvo: el Estado represivo sabe quién eres y puede ir a buscarte en cualquier momento”.