América

Las causas de la amarga derrota del peronismo en Argentina

La pobreza y la inflación galopante desgastan a la coalición oficialista del presidente Alberto Fernández, que pierde la mayoría en el Senado

Mazazo para la coalición oficialista en Argentina y para el presidente de la nación, Alberto Fernández. La coalición de oposición Juntos por el Cambio obtuvo este domingo una ansiada victoria en casi todo el país en las elecciones legislativas de mitad de mandato, incluida la estratégica provincia de Buenos Aires, bastión tradicional del peronismo. Esta “derrota sin precedentes”, tal y como la llamó la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en las primarias de septiembre, cuando las urnas ya anticiparon la derrota, confirma el mal momento que atraviesa el peronismo en Argentina de cara a las elecciones presidenciales de 2023.

La coalición oficialista Frente de Todos perdió el quórum y la mayoría en el Senado, un retroceso que el peronismo nunca había experimentado desde 1983. El oficialismo cuenta actualmente en el Senado con 41 de los 72 escaños totales, pero en estas elecciones de mitad de mandato ha retrocedido hasta quedarse con 35, lo que limitará su acción legislativa de manera notable.

Según el recuento provisional de los comicios -el definitivo lo hará la Justicia electoral en los próximos días-, las listas de candidatos a diputados del Frente de Todos fueron las más votadas en nueve de las 24 jurisdicciones. Sin embargo, el opositor Juntos por el Cambio -al que pertenece el expresidente conservador Mauricio Macri-, ganó en doce. El peronismo seguirá siendo la primera fuerza política en la Cámara de Diputados, pero ya no podrá imponer su agenda legislativa con facilidad en el Senado para sacar adelante leyes controvertidas -como la de la reforma judicial-. A partir de ahora requerirá del consenso opositor en los dos años que le quedan de mandato a Alberto Fernández. Todos los analistas coinciden en que será una posición difícil para Kirchner, actual presidenta del Senado. “El kirchnerismo y el peronismo no saben gobernar con una derrota en las urnas ni con una victoria ajustada. Por la vocación hegemónica del peronismo, esta derrota será muy difícil de digerir”, explica la analista Constanza Mazzina a LA RAZÓN.

A nivel nacional, Juntos por el Cambio le saca 8,3 puntos de diferencia al Frente de Todos. La coalición oficialista perdió 5,2 millones de votos con respecto a las presidenciales de 2019. “Estamos todos muy emocionados. Conmovidos por el voto que expresaron los argentinos esta noche en las urnas. Millones de argentinos en todo el país dijeron basta”, expresó la ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires y candidata a diputada opositora María Eugenia Vidal, que sumó este domingo el 47% de los votos. El triunfo de Juntos por el Cambio fortalece las aspiraciones de Horacio Rodríguez Larreta, delfín de Macri y actual alcalde de la ciudad de Buenos Aires, quien se perfila como uno de los principales candidatos para 2023. “Si se tratara de una elección presidencial, que no lo es, la oposición estaría al borde de ganar en primera vuelta. El sueño de Mauricio Macri”, ha escrito el analista político argentino Carlos Pagni en las páginas de La Nación.

¿Pero, cuáles son las causas de una derrota tan amarga para el Gobierno?

Deterioro social y económico

Argentina vive un momento muy delicado, con un 40% de pobreza y una inflación del 51% anual. La inflación sube un 4% cada mes empujada por la emisión monetaria para enfrentar los retos económicos y sanitarios de la pandemia ante la falta de acceso al crédito. En los barrios más populares la situación es muy grave mientras el desempleo sigue en niveles altos a medida que se deteriora la situación económica. A ello se suma la falta de acuerdo sobre la deuda externa con el Fondo Monetario Internacional. Ha sido, como dicen muchos analista, un voto de castigo ante la falta de perspectiva tras la llegada hace dos años de un gobierno que prometía centrarse en los más débiles. “Es un voto de apatía donde se castigó al oficialismo en casi todo el país”, asegura a LA RAZÓN Daniel Ivoskus, consultor político argentino.

Pandemia

La pandemia de la covid-19 ha dejado 116.000 muertos y una economía más vulnerable. “El plan de vacunación no garantiza votos”, explica el consultor Daniel Ivoskus. “La realidad es que la pandemia golpeó a todo el mundo, por supuesto que de manera diferente. Tiene que ver cómo estaba cada país en posición de ataque. Y Argentina estaba en una posición malísima”, ha dicho Matías Kulfas, secretario de Desarrollo Económico. “No ha expectativas, no hay futuro, la economía golpea en plena crisis, sube la inflación y hay pérdida de empleo, así es imposible que el oficialismo gane”, asegura Ivoskus. “No son solo las restricciones ni la pandemia ni las vacunas sino que es parte de una historia que la sociedad quiere empezar a olvidar y cambiarlo por expectativas, por futuro, por una mejora económica, una baja inflación y una disminución de la pobreza”.

Escándalos

La fiesta privada en el palacio presidencial de Olivos en pleno confinamiento hace un año, cuando todo el país estaba recluido en casa bajo el miedo a los contagios del coronavirus, golpeó la imagen del presidente, que optó por celebrar su cumpleaños con invitados en un momento tan duro. La imagen del presidente se ha resquebrajado y su papel ha estado en el punto de mira de muchos argentinos en estas elecciones legislativas. “Es una derrota del gobierno y en concreto del presidente, porque en la mayoría de los casos los candidatos del oficialismo fueron elegidos por el presidente”, indica Ivoskus.

Oficialismo dividido

Empujado por Cristina Fernández de Kirchner, el presidente Alberto Fernández se vio forzado a introducir cambios en su gabinete tras la derrota en las primarias de septiembre. A ella se le atribuyen los cambios de estrategia de última hora para desviar fondos hacia las capas sociales más desfavorecidas, que golpe de efecto que según los analistas habría servido para reducir la derrota en el conurbano de la provincia de Buenos Aires, donde el peronismo registró un duro revés en las primarias. Antes de llegar al poder, Alberto Fernández había sido muy crítico con Fernández de Kirchner, y en Argentina todos saben que su alianza ganadora de 2019 era solo un “matrimonio de conveniencia”. “Ella es la líder, la que conduce el proceso y en términos políticos es la jefa”, dice Ivoskus. “Ella fue quien designó a Alberto, es un caso único en el mundo que una candidata a vicepresidenta designe a un candidato a presidente, y que gane. Ahora bien, Alberto Fernández no podría gobernar estos dos años que le quedan sin el apoyo de Cristina Fernández de Kirchner, que es su única base de sustentación”.

Final de una época

Diversos analistas hablan del fin de ciclo y la posible desintegración del kirchnerismo. Joaquín Morales Solá escribe en La Nación: “Más de 18 años después de que el kirchnerismo tomara el control del peronismo, ese ciclo, único en la historia del partido que fundó Perón, solo tiene el destino de las cosas en liquidación”. Desde la muerte del mítico líder, añade, ningún otro grupo político había dominado nunca ese partido durante tanto tiempo. “El menemismo, el duhaldismo y el cafierismo fueron apenas ráfagas en la cabina de mando del peronismo. La gloria, a veces vana y hueca, del kirchnerismo está punto de perecer”. “Estamos ante un nuevo escenario de mosaicos electorales, de espacios de coaliciones y el desafío para el presidente Fernández de saber quiénes van a ser sus mejores aliados para transitar de la mejor manera posible los últimos dos años”, explica Daniel Ivoskus, quien no descarta una figura “de equilibrio tanto para el gobierno como para la oposición, que es el presidente del Congreso, Sergio Massa”. Para Constanza Mazzina, “la lectura que se hace es que estamos asistiendo al final del kirchnerismo, independientemente que Cristina le eche la culpa a Alberto y viceversa”.