Polonia demanda a la OTAN «pasos concretos» ante la tensión en su frontera con Bielorrusia

La Unión Europea aprobará hoy nuevas sanciones contra Bielorrusia por el «ataque híbrido» en la frontera polaca

Un megáfono en bucle pide a las personas que se encuentran acampadas en territorio bielorruso que no intenten cruzar a suelo polaco. De no seguir las órdenes, avisa, se podría utilizar la fuerza contra ellos. El campamento, en territorio bielorruso, sufrió ayer una transformación, se recogieron las tiendas de campaña de la zona más cercana a la valla de púas. Según la Guardia de Fronteras, se teme un intento colectivo para cruzar la frontera en los próximos días. Anoche se volvieron a registrar intentos ilegales de cruzar la frontera, esta vez en la zona de Dubicze Cerkiewne y Kolonia Klukowicze.

Según el Gobierno de Varsovia, el número de migrantes aumenta todos los días, al igual que la cifra de uniformados bielorrusos. Se informó también de la llegada al campamento de un vehículo de transmisión, probablemente de la televisión bielorrusa, gran parte de las imágenes de la zona vienen de la agencia de noticias bielorrusa, controlada por Alexander Lukashenko.

Polonia, Lituania y Letonia están estudiando la posibilidad de solicitar a la OTAN la celebración de conversaciones de emergencia en su lucha por gestionar el tenso enfrentamiento migratorio en sus fronteras con Bielorrusia, según declaró ayer el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki. Aseguró que él y sus homólogos de los dos Estados bálticos demandan «pasos concretos» para resolver la crisis migratoria y están debatiendo si solicitar dichas conversaciones en virtud del artículo 4 del tratado de la OTAN, que permite a cualquier aliado solicitar consultas si considera que su integridad territorial, independencia política o seguridad están amenazadas.

La situación en la frontera entre Bielorrusia y Polonia ha demostrado que la cuestión migratoria sigue siendo un punto débil para la Unión Europea. La grave crisis migratoria de 2015 o hechos más recientes como en España cuando Marruecos, en represalia por la hospitalización del polémico líder del Frente Polisario, abrió sus fronteras a cientos de personas, arriesgando sus vidas en los enclaves españoles de Ceuta y Melilla; hacen ver a los vecinos que la migración es un arma efectiva contra Europa.

Consciente de ello, el objetivo principal de Lukashenko es presionar a la UE demostrando que puede ser una fuerte molestia. En verano abrió sus fronteras a los ciudadanos de Irak, Siria, Yemen y África subsahariana. Miles de personas llegaron por vía aérea, menos peligrosa, al menos en apariencia, que los cruces marítimos y con el aliciente de estar en el corazón de Europa.

El dictador bielorruso permanece en el poder gracias a la violencia que ha utilizado para reprimir a la oposición democrática. Más de 800 presos políticos se encuentran en sus cárceles. Muchos han sido golpeados o torturados. Miles se han trasladado al extranjero. La posición de Polonia y del resto de países de la UE es clara. No pueden abrir por completo sus fronteras a los millones de personas que quisieran llegar hasta aquí. Lo que el régimen de Lukashenko está haciendo es un chantaje y el Gobierno polaco tiene el derecho de defender sus fronteras. Aunque algunas de las personas que se hallan en la frontera aplican para obtener el estatus de refugiado, muchos no califican para el asilo.

Mientras 4.000 personas se encuentran varadas un invierno especialmente frío en el este de Europa, pretender que lo que ocurre aquí es solo una guerra híbrida, y no al mismo tiempo una crisis humanitaria, es dejar medio problema fuera. Grupa Granica (grupo fronterizo), una organización de voluntarios que trabajan sobre el terreno con los migrantes, ha recopilado informes de al menos 13 muertes –el Gobierno polaco solo reconoce nueve– desde el inicio de la crisis. Del lado bielorruso podría haber muchos más.

En Polonia, la retórica de la invasión, constantemente difundidas por la televisión estatal, parece estar aumentando la popularidad del partido de Jaroslaw Kaczynski, Ley y Justicia (PiS). El 30 de noviembre finaliza el estado de alarma, sin posibilidad de extenderlo legalmente, el Gobierno se empieza a plantear el acceso de periodistas y las ONG a la zona, de nuevo, controlado por acreditaciones especiales cedidas por el Ejecutivo.

La UE y EE UU mantienen en vigor un fuerte paquete de sanciones. Bruselas prevé dar luz verde hoy a un nuevo marco legal que permitirá imponer sanciones adicionales al régimen de Lukashenko por el «ataque híbrido» que aseguran ha orquestado el régimen al empujar a migrantes a la frontera europea. Los ministros de Exteriores comunitarios, reunidos en un Consejo en Bruselas, esperan aprobar sin debate un nuevo marco legal para impulsar la quinta ronda de sanciones contra las autoridades bielorrusas.