Barbados dice “adiós” a la reina Isabel II y pasará a ser la República más joven del mundo

Hasta ahora, se mantenía en asociación con la Corona británica y la monarca de Reino Unido era la jefa de Estado de la isla

Bandera de Barbados en la sede del Parlamento en Bridgetown
29/11/2021
Bandera de Barbados en la sede del Parlamento en Bridgetown 29/11/2021 FOTO: JON G. FULLER, JR / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO JON G. FULLER, JR / ZUMA PRESS /

El pasado mes de octubre, Barbados eligió a Sandra Mason para que se convirtiera en su primera presidenta, un año después de que la primera ministra, Mia Mottley, declarara que el país abandonaría “totalmente” su pasado colonial. Este lunes, la isla inicia una histórica transición y se convertirá en la República más joven del mundo, puesto que la gobernadora general sustituirá esta semana a la reina de Reino Unido Isabel II como jefa de Estado.

En el siglo XVI, la isla fue descubierta por la Corona española, aunque creyendo que no había riquezas, fue abandonada poco después. Así, más tarde, en 1627, los ingleses ocuparon al mando del capitán Bridgetown (de ahí el nombre de la capital de la isla) un territorio que estaba prácticamente deshabitado, y los hermanos Powell establecieron una colonia inglesa y trajeron los primeros esclavos de África para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar. Los 30.000 habitantes que componían la isla en 1640 eran en su mayoría granjeros procedentes de Inglaterra e Irlanda huyendo de la persecución política o religiosa, quienes cultivaban tabaco, algodón o frutas y criaban cerdos y aves.

La esclavitud fue abolida en 1834, y en 1838 se organizó, a partir de los sindicatos, el Partido Laborista de Barbados (BLP), liderado por el señor Grantley Adams. Los derechos políticos se ampliaron en forma gradual. En 1961, Barbados logró la autonomía interna y en 1966 la independencia, dentro de la Commonwealth británica.

Hasta ahora, se mantenía en asociación con la Corona británica y termina con el estatus de monarquía constitucional con parlamento, con la reina Isabel II como jefe de Estado y al gobernador general como su representante en la isla. Pero casi cuatro siglos después de la ocupación inglesa, la isla ha dicho “basta” y se convertirá en República.

Algunas de las razones tienen que ver con el cambio climático y la pandemia. Por otra parte, los últimos años, los pedidos de soberanía total y liderazgo propio de cada vez más gente, finalmente, se hicieron oír. La joya turística de las Antillas Menores en el Caribe, especialmente conocida por la realeza anglosajona, depende del monocultivo de caña de azúcar, el turismo y las finanzas. Mottley señaló que estos dos aspectos han sido “la tormenta perfecta” para afectar la estabilidad de Barbados, lo que será el primer gran desafío para el país. La primera ministra afirma que la decisión “no es un castigo ni una condena al pasado británico”, y que espera continuar con una cordial relación con Isabel II y enfocar los esfuerzos de la nación de cara a las dificultades causadas por la pandemia de covid-19 y el cambio climático.

Mason, de 72 años, prestará juramento el 30 de noviembre en el 55 aniversario de la independencia del país de Reino Unido. Exjurista, ha sido gobernadora general de la isla desde 2018 y también fue la primera mujer en servir en la Corte de Apelaciones de Barbados. Las ceremonias previstas la noche del lunes incluirán desfiles militares y celebraciones por la toma de posesión de Mason como presidente con el príncipe Carlos, heredero del trono británico , como espectador.

El antiguo primer ministro, Freundel Stuart, anunció en marzo de 2015 que el país sustituiría la monarquía por una república en 2016, lo que, de haberse llevado a cabo, hubiera coincidido con el 50 aniversario de la independencia de Barbados. Esta no es la primera excolonia británica en el Caribe en convertirse en una república, pue Guyana lo hizo en 1970, Trinidad y Tobago en 1976 y Dominica en 1978. Algunos todavía sostienen que hay problemas nacionales más apremiantes, como el desempleo (de casi un 16%) y la crisis económica