Sturgeon reitera su promesa de un nuevo referéndum independentista para 2023

La ministra principal de Escocia promete comenzar en 2022 el proceso para una nueva consulta independentista

La primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, antes de la conferencia anual que ha sido virtual
La primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, antes de la conferencia anual que ha sido virtual FOTO: RUSSELL CHEYNE REUTERS

Nicola Sturgeon es toda una superviviente política. Es la primera mujer en ocupar el cargo de ministra principal escocesa. El pasado mes de mayo, se quedó a tan solo un escaño de la ansiada mayoría absoluta, todo un triunfo al conseguir el cuarto mandato consecutivo para el SNP en Holyrood. Y ante la pandemia, el reto más importante para los mandatarios a ambos lados del Atlántico desde la II Guerra Mundial, ha mantenido más que a flote su popularidad.

En definitiva, su extenso currículum en las más de dos décadas que lleva dedicada a la política es de lo más exitoso. Sin embargo, hay un gran pero. Sturgeon es líder de los independentistas escoceses y como tal, su legado será juzgado en base si consigue o no la secesión para la nación. Y francamente, hoy por hoy, su objetivo está complicado. Aunque ella no desiste.

En la clausura del congreso anual de otoño del SNP, Sturgeon prometió ante sus compañeros de partido “comenzar el proceso necesario el próximo año para celebrar un nuevo referéndum antes del final de 2023″. “Esta es la promesa por la que fuimos elegidos”, afirmó en un discurso telemático. “Quiero ofrecer a Escocia la opción de un futuro mejor a través de la independencia”, matizó.

Aunque el triunfo en los comicios al parlamento de Edimburgo el pasado mes de mayo fue histórico, los separatistas no lograron la mayoría absoluta que obtuvieron en 2011, lo que llevó a la celebración del plebiscito consensuado con Londres en 2014, donde ganó la unión al Reino Unido con el 55,3% de los votos. Entonces los separatistas aceptaron que la consulta era “única en una generación”. Pero con el Brexit consideran que las reglas de juego han cambiado. No en vano, en Escocia el apoyo a la permanencia en la UE ganó por el 62% de los votos.

Sin embargo, el problema con el que se topan ahora los nacionalistas es doble. Por un lado, está la negativa del Gobierno central a sacar de nuevo las urnas. Por otro, una pandemia que ocupa ahora toda la agenda política. Más aún teniendo en cuenta que de los 9 casos registrados en el Reino Unido al cierre de esta edición de la nueva variante del coronavirus ómicron, seis de ellos están en Escocia.

Y antes que los planes soberanistas, Sturgeon se ha comprometido a gestionar la crisis sanitaria. En este sentido, durante su intervención, aclaró que el próximo año, si la covid lo permite, comenzará una campaña “para persuadir a la mayoría de Escocia” de que el “futuro es más seguro como una nación independiente”. “Durante el próximo año, iniciaré el proceso necesario para posibilitar la celebración de un referéndum antes del final de 2023″, afirmó la ministra principal ante la conferencia. Una promesa que ha repetido hasta la saciedad ante sus filas, donde el núcleo duro querría sacar más rédito al Brexit y la baja popularidad que Johnson tiene entre los escoceses en general.

Durante su intervención, Sturgeon consideró que la llamada ley de Mercado Interno, aprobada por el Gobierno británico para regular las relaciones económicas entre las diferentes naciones que forman Reino Unido tras el Brexit, está “erosionando de forma activa el poder de nuestro Parlamento elegido democráticamente”.  Este nuevo marco legislativo recentraliza, a juicio de los nacionalistas, competencias que el Gobierno escocés considera suyas, a raíz de la salida de la Unión Europea. “Esto cristaliza la opción a la que Escocia se enfrenta”, afirmó Sturgeon.

El Partido Nacional Escocés aprobó a principios de año su hoja de ruta para la independencia, en la que opta primero por “el acuerdo” con el Gobierno británico, aunque, en caso contrario, el Ejecutivo escocés no descarta llevar la cuestión ante la Justicia.

La formación nacionalista introduciría una proposición de ley en la Cámara regional durante esta legislatura, según dijo su portavoz en el Parlamento británico, Ian Blackford, aunque sin precisar cuándo piensan hacerlo. Para la celebración de una consulta sobre el futuro de la Unión es necesario primero el beneplácito del Parlamento de Westminster, a priori fuera de las competencias de la Cámara escocesa de Holyrood.

Los últimos sondeos muestran, sin embargo, un rechazo a la celebración del referéndum en 2023, con un 60 % de los escoceses en contra de la consulta en esa fecha, aunque, por el contrario, un 46 % está a favor de que ésta tuviera lugar durante la presente legislatura, que termina en 2026, según la firma YouGov. A día de hoy, y según esas mismas encuestas, el “no” a la independencia ganaría con un 53 % de apoyos, frente al 47 % que optaría por el “sí”, porcentajes similares a los obtenidos en el primer referéndum de 2014.