La OTAN avisa a Putin de consecuencias si Rusia usa la fuerza en la frontera con Ucrania

Stoltenberg destacó el compromiso de EE UU de incrementar su presencia militar en la UE con el incremento de efectivos en Alemania

Los ministros de Exteriores de la OTAN se reunieron este martes en Riga (Letonia), muy cerca de los dominios de Vladimir Putin y en un momento de especial tensión con el Kremlin. Por una parte, los aliados no pueden esconder su inquietud ante los movimientos de tropas muy cerca de la frontera con Ucrania y, a su vez, uno de los más firmes aliados de Putin en la escena internacional, el dictador bielorruso Alexandre Lukashensko, está utilizando la crisis migratoria en las fronteras europeas como un arma de desestabilización del club comunitario.

Algunos ven incluso en la llegada masiva de migrantes a las fronteras de Polonia, Letonia y Lituania una cortina de humo orquestada entre Putin y Lukashenko para emprender una nueva ofensiva miliar anexionista como la llevada a cabo en 2014 en la península de Crimea (Ucrania).

La OTAN no quiere caer en provocaciones absurdas, pero tampoco se quedará de brazos cruzados y recuerda una y otra vez a Putin que una posible nueva anexión del territorio tendrá consecuencias. El secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, avisó hoy de que Rusia ha desplegado unidades armadas, drones y decenas de miles de tropas en la zona fronteriza con Ucrania, lo que puede desembocar en una actuación rápida contra su vecino y volvió a pedir hoy a Putin “transparencia”. "

Pero no sólo se trata de avisos, sino también de mostrar músculo. Stoltenberg recordó hoy que ahora mismo se encuentran desplegados varios batallones en los países bálticos y Polonia, y que los aliados también cuentan con medios navales en el Mar Báltico y el Mar negro. Según el secretario general, en los últimos años se ha triplicado la presencia de los Aliados hasta llegar ahora mismo a los 4.000 efectivos, unas fuerzas de respuesta que pueden reforzarse si es necesario.

“Todo esto demuestra nuestra habilidad para defender a los aliados frente a cualquier amenaza. El propósito de la disuasión no es provocar un conflicto, sino prevenirlo. Nuestra presencia en el flanco Este de la Alianza es, sobre todo, defensiva”, puntualizó Stoltenberg ,ya que el organismo multilateral siempre está abierto al diálogo con Rusia y hay países como la Alemania de Ángela Merkel que siguen apostando por el diálogo.

El secretario de Estado de EE UU, Anthony Blinken, se mostró hoy muy preocupado por estos movimientos en las fronteras con Ucrania y también avisó de que “cualquier nueva agresión desatará graves consecuencias”. Estas declaraciones coincidieron hoy con el anuncio de que EE UU mantendrá su presencia en la UE e incluso aumentará sus efectivos en Alemania, lo que supone revertir la decisión del anterior presidente Donald Trump, como represalia al bajo gasto alemán en Defensa.

“Este compromiso se confirma con la revisión, incluyendo la retirada de un límite al número de tropas en Alemania y con establecimiento de un nuevo comando en el país. Esto encaja en el compromiso de aumentar su presencia en Europa”, se felicitó Stoltenberg. Un movimiento que también contribuye a limar asperezas entre los aliados tras la caótica retirada de Afganistán y la conquista de los talibanes del territorio. La espantada del país árabe reabrió el debate sobre la necesidad de una política de defensa más autónoma por parte de los socios europeos respecto a EE UU.

En los últimos días se han multiplicado los gestos de apoyo hacía los países bálticos. La presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, realizó esta pasado fin de semana una visita conjunta con Stoltenberg a Lituania y Letonia y aseguró que la colaboración entre las instituciones europeas y la organización militar es más estrecha que nunca.

El presidente de Polonia, Andrej Duda, pidió la semana pasada a los socios de la Alianza que aumenten temporalmente su presencia en el flanco este de Europa ante la amenaza que supone el “ataque híbrido” de Bielorrusia y los inquietantes movimientos de tropas rusas en la frontera con Ucrania. Concretamente, Duda se refirió al “despliegue de unidades adicionales de la OTAN” o de “misiones de vigilancia como el patrullaje aéreo”, aunque descartó por el momento activar el artículo 4 del Tratado de la Alianza, que prevé consultas entre los socios ante una posible violación de la integridad territorial.

Para el presidente del país, no nos encontramos ante una nueva crisis migratoria en las fronteras europeas sino ante una amenaza diferente. Según su testimonio, estos migrantes procedentes de Irak, Turquía y los países del Golfo no sólo han sido empujados por el dictador Lukashenko a buscar un destino mejor en la UE, sino que han sido “militarizados por fuerzas bielorrusas” ya que se les ha dado acceso a “instrumentos peligrosos como cuchillos, barras de metal o gases lacrimógenos”.

Por su parte, los Veintisiete ultiman una nueva batería de medidas para castigar a aerolíneas y agencias de viajes que colaboren con la llegada de los migrantes procedentes de Minsk a las fronteras europeas. Esta misma semana, Bruselas ha propuesto la creación de una lista negra para todo tipo de empresas de transporte por parte de tierra, mar y aire que faciliten la instrumentalización de los migrantes para desestabilizar el club comunitario. Estos nuevos castigos incluyen desde la suspensión de licencias y autorizaciones; limitar las operaciones en el mercado de la UE; la prohibición de sobrevolar y transitar e incluso la suspensión del derecho a repostar, hacer paradas o escalas.