Internacional

¿Quién es Abdelfatah Al Sisi, el “dictador favorito” de Trump que se reunió con Pedro Sánchez en Egipto?

El todopoderoso mariscal lideró el golpe de Estado contra Morsi en 2013 e hizo descarrilar la transición democrática en el país africano

Imagen de archivo de Abdelfatah Al Sisi junto a un niño durante la inauguración del nuevo canal de Suez
Imagen de archivo de Abdelfatah Al Sisi junto a un niño durante la inauguración del nuevo canal de Suez

El viaje del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Egipto se ha convertido este miércoles en la primera visita de un jefe del Ejecutivo español a la nación africana desde 2009 cuando el país se encontraba presidido por Hosni Mubarak, el militar que gobernó de manera dictatorial durante tres décadas y que fue derrocado dos años más tarde en las revueltas de la Primavera Árabe.

A su llegada a la capital de Egipto, Sánchez se reunió con el mandatario egipcio, Abdelfatah Al Sisi, el todopoderoso mariscal que maquinó el golpe de Estado contra Mohamed Morsi en 2013 y que hizo descarrilar la transición democrática en Egipto, un país que ha sido gobernado por golpistas durante 70 años.

Al Sisi está acusado de liderar un régimen que atenta contra de los derechos humanos, sobre todo de aquellas personas que parecen ser contrarias al oficialismo, tal y como recoge Amnistía Internacional en uno de sus informes sobre Egipto. Por supuesto, las noticias también son censuradas por el gobierno, que trata de controlar toda la información relacionada a ellos.

Y es que el presidente egipcio, el “dictador favorito” del expresidente de EE UU, Donald Trump, dirige el país africano con puño de hierro y ha consolidado su poder a golpe de represión, dando lugar a que más de un centenar de periodistas y decenas de miles de opositores hayan sido detenidos y perseguidos hasta día de hoy, al igual que defensores de derechos humanos y activistas, sin olvidar las numerosas torturas policiales, los secuestros y las desapariciones forzosas de cientos de ciudadanos.

También Al Sisi decidió bloquear el acceso a cientos de páginas web, incluso jóvenes usuarias de TikTok fueron enviadas a la cárcel condenadas por indecencia e incitación al libertinaje. Estos hechos evidencian que Egipto es uno de los agujeros negros de la libertad de prensa en el mundo, superando incluso a Venezuela, Turquía o Rusia, y donde cualquier comentario publicado en redes sociales como Facebook y Twitter puede suponer un viaje directo a los calabozos.

Durante el encuentro de Sánchez con Al Sisi, el presidente del Ejecutivo español no ha abordado ni la situación de la libertad de prensa ni a las violaciones sistemáticas de los derechos humanos, unos temas relevantes que sí abordaron otros líderes europeos en visitas previas, como es el caso del presidente francés Emmanuel Macron.

Por otro lado, la mayoría de los medios privados fueron adquiridos por las fuerzas de seguridad y agencias de inteligencia egipcias. El acceso a más de medio millar de medios a través de internet permanece bloqueado desde 2017. El ejército y el cuerpo policial fueron blindados por Al Sisi ante cualquier rendición de cuentas por sus sistemáticas violaciones de los derechos humanos.

“Diez años después de la revolución egipcia, el gobierno de Abdelfatah Al Sisi ha amordazado a los periodistas y medios del país”, declaró Sabrina Bennoui, jefa del departamento para Oriente Medio de Reporteros Sin Fronteras (RSF). “Los periodistas ya no pueden decir lo que piensan y no tienen más remedio que repetir las líneas oficiales o arriesgarse a ser encarcelados por amenazar la estabilidad del estado”, agregó.