La persecución que sufren los albinos en Tanzania: “Nos matan como animales”

Racismo, acoso, abusos y hasta asesinatos se ven cada día hacia estas personas por tener una condición diferente al resto de las personas

Imagen de archivo de una madre que sostiene a su hija albina
Imagen de archivo de una madre que sostiene a su hija albina

El término que hace referencia a aquellas personas que sufren una falta de pigmento o melanina se conoce como albinismo. Los albinos poseen una condición genética y que globalmente se caracteriza por alteraciones importantes en la visión que pueden estar asociadas a la piel, así como los ojos o el pelo. Hay varios tipos de albinismo, y no todas las personas albinas tienen la misma afección. En principio, no sufren ningún tipo de racismo en buena parte del mundo, aunque hay lugares que los consideran como inferiores e incluso, los matan. Por ejemplo, en Tanzania.

En esta zona del mundo, un país del este de África y limítrofe con Kenia o Uganda, los albinos se enfrentan a numerosos prejuicios y peligros mortales en Tanzania. Más de 70 personas con esta condición han sido ultimados en Tanzania en los últimos tres años, mientras que solo ha habido diez condenas por esos asesinatos, según aseguran activistas del grupo “Bajo el Mismo Sol”, que trabajan con la comunidad albina local y aseguran que la isla no es tan segura como la gente le gustaría creer.

El gobierno tanzano ha lanzado una campaña para recaudar fondos con el fin de ayudar a persuadir a las comunidades a que abandonen viejas creencias y dejen de atacar a los albinos. Al igual que las personas de color suelen ser discriminadas en muchos puntos del primer mundo, ya sea por superstición, miedo o cualquier otra razón, en zonas africanas como Tanzania, las personas albinas (cuyo color de piel es muy diferente al de un africano común) también son atacadas, discriminadas y víctimas de un racismo muy grave, que va desde el acoso hasta el asesinato.

El caso más reciente, el de una mujer que fue hallada muerta, con signos de haber sido golpeada hasta su fallecimiento con un hacha. “Nos matan como a animales. Por favor, recen por nosotros”, dicen.

“Una familia de una joven con albinismo tuvo que huir dos veces, en 2011 y 2012, cuando personas no identificadas los atacaron, diciendo que habían sido enviados por el padre del hogar, un pescador, para obtener el cabello de la niña”, cuenta Vicky Ntetema, jefa de la asociación, a BBC. Ntetema narra algunas de las atrocidades que estas personas tienen que vivir en su día a día. Por ejemplo, el jefe regional de la sociedad de albinos del país, Alfred Kapole, se vio obligado a exiliarse hacia otra ciudad para que no les persiguieran. “El año pasado su casa fue atacada. Afortunadamente él estaba en Mwanza. Hubo otro atentado contra su vida este año”.

Cuando May tenía tres meses de edad, logró escapar de un intento de secuestro. Este niño de cuatro años es hijo de un pescador. “Yo había ido al lago al pescar. Estaba con mi mujer en la casa cuando los atacantes llegaron”, señal en declaraciones a BBC. Por suerte, pudieron sobrevivir. “Luego de saltar por la ventana, siguieron detrás de mi, y yo empecé a gritar pidiendo auxilio. Solo se dieron por vencidos cuando desperté a los vecinos”, cuenta su mujer.

Situada en Sengerema, Tanzania, esta estatua está construida en honor a todas las personas albinas que han sido víctimas del duro acoso, racismo o asesinatos en el país.
Situada en Sengerema, Tanzania, esta estatua está construida en honor a todas las personas albinas que han sido víctimas del duro acoso, racismo o asesinatos en el país. FOTO: La Razón (Custom Credit)

La policía siempre dice poner sus mayores esfuerzos por investigar los ataques, que numerosos, son difíciles de predecir. En Sengerema, a 60 kilómetros de Mwanza, se ha construído un monumento en una glorieta en el centro del pueblo, una estatua de tamaño natural, que muestra a un padre pigmentado llevando en hombros a su hijo albino mientras que una mujer pigmentada le pone al niño un sombrero para protegerlo del sol.

Pero también hay 139 nombres de víctimas muertas, atacadas o que cuyos cuerpos fueron robados de sus tumbas.

La brujería es parte de los actos a los que están sometidos, e incluso se paga por cada cuerpo de una persona albina. “Estos casos son complicados porque la mayoría de los incidentes ocurren en zonas muy remotas donde no hay electricidad, por ejemplo, y eso hace que identificar a los culpables sea muy complejo”, insiste el jefe de la Policía de Mwanza Valentino Mlowola. “Investigamos cada caso y cada denuncia, pero como puede ver, no es tan simple”, añade.