Kim prepara a Corea del Norte para “una lucha a vida o muerte” en 2022

El dictador promete reforzar la capacidad militar del país, mantener las draconianas medidas antivirus e impulsar con fuerza una economía devastada

Kim Jong Un en la clausura de una reunión de cinco días del Partido de los Trabajadores en Pyongyang
Kim Jong Un en la clausura de una reunión de cinco días del Partido de los Trabajadores en Pyongyang AP

Kim Jon Un ha dado el pistoletazo de salida a su segunda década de mandato no con una demostración de fuerza o propuestas diplomáticas a Washington y Seúl, sino con la promesa de salvar a su población de la hambruna en la que están sumidos.

El hombre más poderoso de Corea del Norte, al término de su décimo año en el poder ha preparado al gobernante Partido de los Trabajadores y a la población para una “lucha a vida o muerte” en el nuevo año. Tras una reunión de cinco días del partido en Pyongyang, en su discurso de clausura, prometió reforzar aún más su capacidad militar, mantener las draconianas medidas antivirus e impulsar con fuerza una economía devastada.

En un informe publicado en los medios de comunicación estatales sobre la intervención en la reunión plenaria del Comité central, no hubo comentario alguno sobre las relaciones con Estados Unidos y Corea del Sur. En opinión de ciertos observadores, esto sugiere que Kim no tiene interés en reanudar las conversaciones con estos países a corto plazo y que prefiere mantener las fronteras cerradas mientras aspira a fortalecer su economía, con el fin de superar las dificultades relacionadas con la pandemia.

El reino Ermitaño está sometido a duras sanciones internacionales debido a su programa de armas nucleares, que impiden su crecimiento económico y las negociaciones con Washington llevan casi tres años sin avanzar.

El caudillo se encuentra en una encrucijada decisiva. “El entorno militar cada vez más inestable en la península de Corea y la política internacional han instigado a impulsar enérgicamente nuestros planes de fortalecimiento de la defensa nacional sin ninguna demora”, aseguró a la Agencia Central de Noticias de Corea.

Por ello ordenó la producción de potentes y modernos sistemas de armamento para mejorar sus fuerzas militares y pidió la “absoluta lealtad y fidelidad” de los cuerpos del ejército al partido gobernante dirigido por él, según la KCNA.

Desde que heredó el control tras la muerte de su padre en diciembre de 2011, ha establecido un poder absoluto y ha reforzado sus arsenales nucleares y de misiles. Bajo su mandato ha intensificado las pruebas de armamento y ahora mantiene amenazas en forma de armas termonucleares y misiles balísticos intercontinentales que pueden alcanzar la mayor parte del territorio continental de Estados Unidos.

Kim reconoció la “difícil situación” del país en 2021 y fijó como objetivo para 2022 “la importante tarea de lograr un progreso radical en la solución de los problemas de alimentación, vestido y vivienda de la población” y aseveró que ha establecido como tarea principal una estrategia rural para aumentar la producción agrícola y resolver completamente el problema alimentario del país.

Pero la economía ha sufrido importantes reveses en los dos últimos años debido a los cierres de fronteras provocados por la pandemia, las persistentes sanciones de la ONU y las secuelas de los desastres naturales.

Durante la sesión plenaria de esta semana, reivindicó los avances en los nuevos planes de desarrollo, asegurando que el ejercicio pasado fue “un gran año de victorias” y que los objetivos de este curso son “una gran lucha a vida o muerte” que hay que alcanzar. Kim citó entre otros, avances en los sectores de la agricultura, la construcción, la electricidad o la minería.

La asamblea sirvió también para ordenar la prioridad a las campañas antipandémicas de emergencia, asegurando que no se tolerarían las negligencias ni las lagunas. Los analistas afirman que Kim teme que la frágil infraestructura sanitaria de su país no pueda hacer frente a un brote importante del virus, aunque mantiene la dudosa reivindicación de que el Norte está libre de coronavirus.

Tras la proyección de las imágenes de la cumbre, no tardaron en surgir teorías de la conspiranoicas. Las malas lenguas aseguran que no se trata de Jong Un, sino de su doble. Las alegaciones apuntan, entre otras cosas, a su impresionante pérdida de peso y a que los lóbulos de las orejas del líder tienen una forma diferente a las de la persona que aparece en las imágenes más recientes.