La incierta carrera por la presidencia de Italia

La batalla por la jefatura del Estado italiano llegará al Parlamento el próximo 24 de enero

El "Quirinal no es un Bunga Bunga": protestas en Roma contra la candidatura del ex primer ministro Silvio Berlusconi a la presidencia de Italia
El "Quirinal no es un Bunga Bunga": protestas en Roma contra la candidatura del ex primer ministro Silvio Berlusconi a la presidencia de Italia FOTO: GUGLIELMO MANGIAPANE REUTERS

El año nuevo en Italia comienza con una fecha marcada en rojo en el calendario. El 24 de enero inicia en el Parlamento la votación para elegir al próximo Presidente de la República. La batalla para ocupar la Jefatura del Estado arranca con el actual primer ministro, Mario Draghi, como el mejor posicionado para suceder a Sergio Mattarella, mientras Silvio Berlusconi sigue soñando con terminar su carrera política al frente de la máxima institución del país transalpino. Sin embargo, en los últimos días han aumentado las voces que exigen que el próximo inquilino del Palacio del Quirinal sea, por primera vez, una mujer.

La convocatoria oficial hecha pública este martes por el presidente de la Cámara de los Diputados, Roberto Fico, da el pistoletazo de salida a la carrera política más importante en Italia. Los partidos llevan semanas movilizándose, pero será a partir de los próximos días cuando comenzarán a enseñar sus cartas.

Serán 1.009 grandes electores (parlamentarios, senadores vitalicios y representantes de las regiones) quienes se reunirán a las 15 horas en la Cámara de los Diputados para participar en la primera votación que, probablemente, no será la última. Sólo en dos ocasiones un presidente de la República ha sido elegido a la primera, mientras que en 1971 se batió un récord al tener que votar hasta 23 veces.

Ni el bloque progresista ni la coalición de centroderecha cuentan con los votos suficientes para superar los dos tercios que se necesitan para ser elegido en los tres primeros escrutinios, pero a partir del cuarto es suficiente obtener la mayoría absoluta del Parlamento, y es ahí cuando inician de verdad las negociaciones para lograr un candidato de consenso. Aunque la Constitución italiana también contempla que no se alcance ningún acuerdo y, en ese caso, se disolverían las Cámaras y se convocarían elecciones anticipadas.

Esta hipótesis parece hoy poco probable, sobre todo después de que el primer ministro, Mario Draghi, mostrara su disponibilidad a suceder a Mattarella durante su balance de fin de año. “Soy un abuelo al servicio de las instituciones”, dijo el ex presidente del BCE a los periodistas, en unas declaraciones que fueron interpretadas como su disponibilidad a ocupar la jefatura del Estado.

Draghi preside desde febrero de 2021 un gobierno de unidad del que forman parte la mayoría de los partidos políticos, excepto Hermanos de Italia, pero su ascenso al Palacio del Quirinal abriría una etapa de incertidumbre justo cuando el país está recuperando la credibilidad internacional. A las puertas del gran día, los partidos están más divididos que nunca sobre su posible elección, que obligaría a buscarle un sustituto al frente del Ejecutivo o adelantar las elecciones generales previstas para 2023. Pero sacar las urnas antes de tiempo podría poner en riesgo el plan de reformas exigido por la UE para acceder a los fondos Covid.

El primer ministro Mario Draghi es el mejor posicionado para suceder a Sergio Mattarella

“Draghi sería un óptimo presidente de la República, pero es más útil como primer ministro”, defendió recientemente Silvio Berlusconi. Después de superar el coronavirus, varias operaciones a corazón abierto, una condena por fraude fiscal y una lista infinita de escándalos sexuales, a sus 85 años el ex Cavaliere aspira a culminar su carrera política al frente de la jefatura del Estado. Sus aliados en el centroderecha, Matteo Salvini y Giorgia Meloni, han apoyado públicamente su candidatura, aunque ninguno rechaza la hipótesis de Draghi con la condición de que inmediatamente después se convoquen elecciones.

Desde el Partido Democrático, sin embargo, se niegan a negociar con el bloque conservador hasta que el nombre del magnate no desaparezca de la lista de candidatos. “Mientras el centro-derecha tenga una posición oficial en torno a Berlusconi, el debate permanece congelado”, zanjó el líder del PD, Enrico Letta. No son los únicos que han expresado su profundo rechazo hacia un potencial nombramiento de Berlusconi como nuevo presidente. Este martes se celebró una manifestación contra esta posibilidad en el centro de Roma.

“Estábamos convencidos que nuestro deber de control democrático había llegado a su fin con la condena en 2013 y la salida de Berlusconi de las instituciones. Y, sin embargo, aquí estamos de nuevo”, declaró uno de los líderes del ‘Pueblo violeta’, el movimiento cívico que hace una década llenó las plazas italianas contra el entonces primer ministro.

Por su parte, el Movimiento Cinco Estrellas, que mantiene la mayoría de escaños en el Parlamento, no pierde la esperanza de que Sergio Mattarella reconsidere su adiós definitivo, aunque su líder, Giuseppe Conte, se desmarcó de su partido aplaudiendo la solicitud de cientos de intelectuales y artistas italianas que han lanzado un apelo para que, por primera vez, se tenga en cuenta el nombre de una mujer como representante de la máxima institución del país. “Ha llegado el momento de elegir a una mujer. No hay razones aceptables para aplazar una vez más esta decisión”.