El presidente de Kazajistán ordena disparar a matar “sin previo aviso” a los “bandidos” que piden cambios

Tokayev alaba el “cálido sentido de camaradería” de Putin al enviar tropas de auxilio para frenar las protestas contra el Gobierno kazajo

El presidente de Kazajistán, Kasim-Yomart Tokayev, ordenó a sus fuerzas «disparar a matar» para hacer frente a los disturbios ocasionados por aquellos que llama «bandidos» y «terroristas». «Los militantes no han depuesto las armas, continúan cometiendo crímenes o se están preparando para ellos. La lucha contra ellos debe continuar hasta el final. Quien no se rinda será destruido», dijo el presidente Tokayev, en un comunicado emitido a través de la televisión pública.

«He dado la orden a las Fuerzas de Seguridad y al Ejército de disparar a matar sin previo aviso», aseguró, tan solo un día después de que fuerzas rusas aterrizaron en el país para sofocar las protestas. Tokayev, agradeció al presidente ruso, Vladimir Putin, «su camaradería ante la petición de apoyo de Kazajistán». El Ejército bielorruso también llegó ayer al país en cinco aviones IL-76 y se informó de la llegada de 100 soldados armenios, como parte del contingente de las «fuerzas de paz» de la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva (CSTO).

Kazajistán se ubica en la gran estepa asiática. Sus más de 18 millones de habitantes están dispersos en una extensión de territorio tan grande como Europa Occidental y se extiende desde China hasta el Mar Caspio. Según datos del Banco Mundial cerca de 9 millones de personas viven en las zonas rurales más tradicionales y extensas, uno de los grupos principales de usuarios del gas; seguido por quienes lo utilizan como medio de vida para realizar transportes o simplemente para trasladarse. La universalidad del problema de un aumento en el precio del gas sigue atrayendo a Almaty y Mangistau no solo a personas de las grandes urbes, sino de todo el país, que ven en las movilizaciones de estas dos grandes ciudades la única manera de llamar la atención de los políticos.

Manifestaciones en Kazajistán
Manifestaciones en Kazajistán FOTO: T. Nieto

Las ráfagas de disparos se escuchan cerca de los edificios oficiales, donde una barrera humana de las Fuerzas de Seguridad gubernamentales las hace descargar cada vez que ven a alguien vestido de civil. En Almaty, donde se han realizado las protestas más multitudinarias, el Ejército ha tomado las calles y mantiene un cerco en la zona de la Plaza de la República, donde cada noche se suceden enfrentamientos entre la Policía y manifestantes. Las fuerzas gubernamentales han retomado el control del aeropuerto, que permanecerá cerrado hasta el 9 de enero. El último balance del ministerio del Interior de Kazajistán fue de 26 manifestantes muertos, 18 heridos y 18 agentes de seguridad fallecidos. Hasta ayer, 3.706 personas fueron detenidas en todo el país. El Gobierno decretó el nivel rojo de alerta terrorista en todo el territorio. Hasta ahora las protestas no tienen un líder definido. Un gran número de los miembros de la oposición se encuentran en el exilio en Europa, acusados de corrupción, insurrección o traición.

Después de siete días de manifestaciones ininterrumpidas parte del Gobierno ha dimitido, y el ex presidente Nursultán Nazarbayev ha sido despojado de su papel como presidente del Consejo de Seguridad del país. Los manifestantes destruyeron el monumento al ex líder Nazarbayev en Taldykorgan. El ex dirigente, sus hijas y el resto de familiares ya abandonaron Kazajistán. Los manifestantes han intentado asaltar edificios de la administración gubernamental en medio de un estado de emergencia extendido dos semanas más. Los saqueos a comercios son constantes y los empresarios quieren crear guardias de voluntarios para proteger a las pequeñas y medianas empresas.

El president Kassym-Jomart Tokayev, junto a su predeceso Nursultan Nazarbayev
El president Kassym-Jomart Tokayev, junto a su predeceso Nursultan Nazarbayev FOTO: Alexei Filippov AP

Tokayev acusa a la prensa de provocar las protestas. «Los medios de comunicación libres y las figuras extranjeras, que están lejos de los intereses fundamentales de nuestro pueblo multinacional, instigan la violación de la ley y el orden», indicó en su discurso televisado. Durante los últimos días el servicio de internet en todo el país sufre prolongados apagones, ayer funcionó durante tres horas. En Almaty, este servicio no funciona desde el comienzo de las protestas.

Los reproches públicos que siguen llenando las calles de Almaty y Mangistau son tan solo la punta del iceberg, el aumento del precio de la energía fue el detonante de una revuelta social que empezó a gestarse en junio de 2019 cuando Kasim-Zhomart Tokayev, el candidato del ex presidente Nazarbayev ganó unas elecciones catalogadas como fraudulentas. En ese entonces las manifestaciones también fueron reprimidas hasta su extinción. Los verdaderos problemas se acumulan desde hace décadas; la desigualdad ha crecido en el país en los últimos diez años y la riqueza de uno de los mayores exportadores de petróleo y el máximo de uranio sigue en manos de unos pocos. Según KPMG, la firma de servicios profesionales de auditoría, el 50% de la riqueza de todo el país está en manos de 162 personas.

Las avenidas de Kazajistán se siguen llenando de indignación pese a la fuerte represión de las autoridades y los manifestantes continúan en las calles con la difícil idea de que algo pueda cambiar en el país.