Las armas que Rusia usará si Putin da luz verde a un ataque a Ucrania

Las tropas rusas aplastarían al ejército de la ex república soviética con la fuerza aérea y con armas de tierra

Militares rusos equipan un misil táctico Iskander en Kubinka, a las afueras de Moscú
Militares rusos equipan un misil táctico Iskander en Kubinka, a las afueras de Moscú

Los expertos militares lo tienen claro, si Putin decidiera lanzar una operación de invasión a gran escala contra, el ejército de Rusia aplastaría a las tropas vecinas en cuestión de días. La acumulación de tropas cerca de las fronteras -unos 100.000 efectivos- hace pensar a los estrategas militares de la OTAN y de EEUU que el Kremlin está planeado una agresión sin precedentes que podría arrasar amplias zonas de la antigua república soviética.

Moscú ha desplegado en las últimas semanas más de una docena de aviones bombarderos Su-34 de alcance medio. En los últimos años, el ejército ruso ha modernizado su artillería, especialmente con el uso aviones no tripulados (dron Orlan-10) que pueden ayudar a detectar objetivos para las armas. Medios rusos militares sugieren que la magnitud de un posible ataque aplastaría por completo las fuerzas armadas ucranianas. En caso de luz verde a la operación, el primer movimiento del Ejército ruso podría ser la destrucción de los aeropuertos, los sistemas de defensas y los puestos de mando. ¿Y la defensa aérea ucraniana? No duraría más de un día contra los cazabombarderos Su-34, sostiene el experto Luke Coffey.

Un escenario de guerra tendría como objetivo el restablecimiento del control ruso de la denominada Nueva Rusia (Novorossiya) y serviría a Moscú para desplegar un puente terrestre entre Rusia y Crimea, que finalmente se conectaría con la región de Transnistria en Moldavia, ocupada por Rusia, sostiene el citado experto militar. Un paso de esta magnitud exige una movilización a gran escala de las fuerzas rusas para apoderarse de Odesa, la tercera ciudad más grande de Ucrania, así como de Mariupol. “Si tiene éxito, esto cambiaría fundamentalmente el panorama geopolítico y de seguridad en Europa del Este de una manera que no se ha visto desde la Segunda Guerra Mundial”, concluye Coffey.

Solo con las armas de tierra Rusia puede doblegar al enemigo en cuestión de días. Para ello dispone de piezas de artillería y armamento clave, como el tanque T-90, ya utilizado por Rusia en conflictos como los de Siria y en la propia Ucrania en 2014. En Siria, los rebeldes lograron destruir cinco tanques rusos. Las fuerzas de Ucrania tendrán misiles Javelin para frenar el avance de los T-90, de los que existen al menos un millar dentro de los arsenales rusos.

Otra arma clave en un posible despliegue ruso sería el obús autopropulsado Koalitsiya-SV, parecido al M109A7 Paladin de EEUU. Este sistema de artillería autopropulsada, cuya primera aparición en público en fue en 2015, puede disparar 16 rondas por minuto con un cargador automático, y admite proyectiles fragmentarios de alto explosivo, proyectiles guiados de alta precisión y bombas de racimo.

Los misiles tácticos-operativos Iskander son otra opción para los generales moscovitas. Constituyen la piedra angular del sistema de defensa de Rusia. Tienen un alcance de 500 kilómetros en cuestión de minutos y son capaces de superar los sistemas antimisiles estadounidenses. El Iskander-M puede utilizar siete tipos de misiles y puede transportar hasta diez tipos de ojivas. Una versión actual está equipada con misiles de crucero de largo alcance capaces de impactar en buques.

Ucrania cuenta con un arsenal más antiguo que el ruso y su poder militar es muy inferior al de su vecino. Los sistemas de guerra ucranianos no están actualizados y podrían ser destruidos fácilmente con los aviones de combate rusos Su-34 y los helicópteros Ka-52 y Mi-28. Los cazas ucranianos son básicamente MiG-29 y Su-27 sin modernizar y desprovistos de armas actuales. En los últimos años, Washington ha donado a Ucrania dos radares de contrabatería Q-36 y Zoopark-3 de fabricación local. La crisis económicas que sufre el país y los efectos de la guerra en el este desde 2014, que ya ha dejado 13.000 muertos y 30.000 heridos, han impedido al estado ucraniano invertir grandes sumas de dinero en la defensa, generando problemas en la producción de proyectiles y cohetes, lo que significa que las armas y los lanzadores podrían simplemente quedarse sin municiones en una campaña intensiva.