“Europa está ciega ante la próxima amenaza del yihadismo”

Un analista inglés advierte del peligro de reducir los atentados a actos propios de desequilibrados mentales

Policías franceses llevan el retrato de la oficial de policía Stephanie Monferme, asesinada, en abril del año pasado, por un extremista yihadista en Rambouillet, suroeste de París .Ludovic Marin, AP
Policías franceses llevan el retrato de la oficial de policía Stephanie Monferme, asesinada, en abril del año pasado, por un extremista yihadista en Rambouillet, suroeste de París .Ludovic Marin, AP FOTO: Ludovic Marin AP

“Europa esta ciega ante la próxima amenaza del yihadismo”, titula su artículo Liam Duffy, investigador, orador y formador en antiterrorismo con sede en Londres, publicado en UnHerd y recogido por Hstoday. Recuerda que es cierto que “ha pasado un tiempo desde que Isis realizó un gran ataque en Occidente”, lo que no quiere decir que la amenaza no persista.

Y pone el foco en el hecho de que “las autoridades, los líderes políticos y la prensa” pongan el foco “en los dramas personales y psicológicos de los” terroristas más que en el hecho criminal mismo. “Después de cada incidente, el pasado de los atacantes se analiza y cada giro y vuelta en sus enredadas biografías se inyecta retrospectivamente con significado y relevancia para su (a menudo mucho más tarde) decisión de matar”. Algún caso reciente conocemos en España.

“Por supuesto, los perfiles personales de los perpetradores son importantes, pero la desconexión resultante de la avalancha de apuñalamientos, ataques vehiculares y, con menor frecuencia, tiroteos y atentados con bombas en toda Europa nos deja en peligro de descartar prematuramente la persistente amenaza yihadista”, subraya.

“A raíz de la retirada de Estados Unidos de la región, --agrega-- se ha hablado mucho del peligro de que Afganistán vuelva a convertirse en un refugio terrorista que amenaza a Occidente. Tales preocupaciones son ciertamente legítimas. Cada vez que han controlado territorio, los yihadistas han hecho pagar a Occidente”.

Entre los aspectos inquietantes, tras abordar el asunto de los retornados y, de momento, su escasa incidencia en ataques terroristas, se refiere a la posibilidad de que “la población yihadista en Europa se reconstituya en un movimiento social, acelerando lo que los gobiernos europeos denominan separatismo. Como mínimo, es posible que una facción de salafistas yihadistas de Europa siga comprometida con la violencia masiva contra civiles y sus sueños de un califato”. “En este escenario, los salafistas yihadistas establecerían comunidades cerradas apartadas y hostiles hacia la ignorancia y el pecado de la sociedad en general. Quizá solo atacarían ocasionalmente, pero sin duda más gente moriría en Europa por ‘blasfemias’ y caricaturas”.

Habla también de los yihadistas que están en prisión. “El objetivo, según los extremistas encarcelados, es insertar un proyecto salafista-yihadista en el corazón de Europa en lugar de un campo de batalla lejano. Si esta línea de pensamiento se vuelve dominante, entonces (cita un a un académico francés, Hugo Micheron) el yihadismo se convierte en un desafío social, intelectual y político antes de que tome un Kalashnikov”. “Por ahora, los yihadistas occidentales se han callado. Pero podría resultar un gran error de cálculo interpretar este período de calma como el yihadismo finalmente en decadencia, para ser usurpado por algún otro desafío ideológico”.

“Como advirtió recientemente la experta Suzanne Raine , cuando los terroristas se han callado en el pasado, generalmente significa que están planeando. El desafío es sincronizar el ciclo de planificación terrorista con los recursos y el breve ciclo de atención de los gobiernos y los públicos occidentales”.

“Tal vez tengamos suerte de que muchos de los yihadistas y pensadores más comprometidos de Europa —los que tienen conexiones y experiencia real— estén en prisión o varados en Siria. Por lo tanto, los ataques residuales son perpetrados por perdedores e inadaptados sin vínculos con células o redes formales, por lo que lo achacamos a la salud mental y nos tranquilizamos creyendo que esto es todo lo que queda de la yihad occidental. Pero los que están en prisión pronto saldrán y otros regresarán de Siria. Ahora saben que no deben meterse en más confrontaciones con los estados occidentales desde una posición de debilidad. Un movimiento que piensa en siglos no se precipitará en su próximo movimiento”.

“Los yihadistas no son una fuerza omnipotente de pesadilla, como se los retrataba con demasiada frecuencia durante los años de ISIS (el califato de Siria e Irak). Pero si bien no hay llamado al alarmismo, bien puede haber motivos para el pesimismo”.