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Crece el número de rebeldes que pide la dimisión de Johnson

En las últimas horas, se rebelaron nuevas fiestas vinculadas al primer ministro de Reino Unido que echan más leña al fuego del Partygate

El primer ministro británico Boris Johnson
El primer ministro británico Boris Johnson FOTO: DPA vía Europa Press DPA vía Europa Press

Todos los intentos que está realizando estos días Boris Johnson a fin de desviar la atención sobre el Partygate están siendo en vano. La sesión de control ayer al Gobierno en la Cámara de los Comunes estuvo, de nuevo, dominada por el escándalo después de que los rotativos revelaran nuevos detalles de las fiestas que investiga Scotland Yard y que afectan directamente al primer ministro. Entre ellas, la organizada en su propio apartamento el 13 de noviembre de 2020 para celebrar la salida del que fuera su poderoso asesor, Dominic Cummings, convertido hoy en uno de sus peores enemigos.

La amenaza real a su posición viene de sus propias filas. Al cierre de esta edición, hasta tres diputados conservadores se sumaron a los rebeldes pidiendo la dimisión del primer ministro. Tobias Ellwood, presidente de la comisión parlamentaria de Defensa, recalcó que había perdido la confianza en el jefe del Ejecutivo, al que instó a someter a votación entre los tories su liderazgo del partido y del Gobierno. “Es horrible para los diputados tener que defender continuamente esto ante los ciudadanos”, dijo en alusión a las fiestas en la sede gubernamental.

Horas más tarde, uno de los diputados tories de la nueva hornada, Anthony Mangnall, anunció en Twitter que hacía lo mismo. Y era seguido por Gary Streeter, uno de los pesos pesados de la formación, quien explicó que también había mandado ya su carta al llamado “Comité 1922″ (que agrupa a los tories sin cartera) solicitando la salida del aún inquilino del Número 10.

Se necesitan 54 cartas (que representa el 15% de los escaños conservadores) para activar una moción de confianza. El número se mantiene en secreto, pero, según filtraciones a los medios, podrían ser ya alrededor de 30.

Johnson está bajo más presión para nunca, desde fuera y dentro de su partido, al verse obligado a confirmar que Scotland Yard investiga ahora por posible incumplimiento de las reglas impuestas en pandemia hasta doce reuniones sociales celebradas en Downing Street en 2020 y 2021, a varias de las cuales asistió el jefe del Ejecutivo en persona.

Durante la tensa sesión ayer en los Comunes, el líder de la oposición laborista Keir Starmer acusó al premier de “fanfarronear” en lugar de responder a sus preguntas y le avisó de que “eso no va a funcionar con la Policía”.

Durante su comparecencia ante los diputados, Johnson respondió con evasivas a todas las cuestiones sobre su futuro y otras sobre asuntos nacionales, como la próxima subida de la contribución a la seguridad social o el abuso fraudulento de las ayudas económicas concedidas en la crisis sanitaria.

Starmer aconsejó al líder conservador “mejorar cómo responde en las entrevistas”, pues, dijo, “lo va a necesitar en las próximas semanas” cuando se espera que sea interrogado por Scotland Yard.

Por su parte, el líder del Partido Nacional Escocés -tercera fuerza política en los Comunes-, Ian Blackford, dijo al primer ministro que, si es interrogado o multado, “debe dimitir”. El jefe del Ejecutivo es “una peligrosa distracción a nivel nacional y un chiste recurrente en la escena internacional”, afirmó.

Johnson estaría obligado a dimitir en caso de que prosperase una moción de censura contra él, si bien también podría adelantarse y tomar él mismo la iniciativa. “Debería pedir una cuestión de confianza en lugar de esperar a las inevitables 54 cartas”, ha reclamado Ellwood.

La auditoría encargada para examinar las fiestas en Downing Street concluyó esta semana que el Gobierno incurrió en irregularidades y señaló “fallos de liderazgo y juicio”. En total, se trata de más de una decena de eventos cuyo alcance también examina la Policía, en unas pesquisas paralelas que trascienden ya el ámbito político.

El primer ministro, que asistió a varias de estas fiestas, ha pedido perdón, pero por ahora ha desoído los mensajes de dimisión que llegan tanto de su propio partido como de las principales formaciones opositoras. Este mismo miércoles ha vuelto a esquivar las críticas en una comparecencia en la Cámara de los Comunes.

Johnson ha afirmado que es “más vital que nunca” que el Gobierno pueda “seguir con el trabajo” y ha tratado de redirigir los focos defendiendo un plan para combatir la desigualdad y advirtiendo del riesgo de inestabilidad por los movimientos de tropas rusas cerca de la frontera de Ucrania.

Sin embargo, los medios siguen desvelando la supuesta presencia del ‘premier’ en otras fiestas en Downing Street y la situación podría empeorar para Johnson si la Policía cuestiona también que se celebrasen reuniones en contra del criterio general para combatir la expansión de la COVID-19.

Un antiguo miembro del Gobierno citado por la cadena BBC ha advertido de que “el fin es casi inevitable”, dando por seguro que habrá moción de censura tarde o temprano. Sin embargo, ha sugerido que mucho esperan a dar el paso hasta tener suficientes votos, ya que el fracaso de dicha moción dejaría a los ‘tories’ “sin capacidad para actuar durante un año”, ya que Johnson estaría blindando durante ese tiempo.