Israel, aliado de EEUU, no se posiciona en crisis de Ucrania por su alianza estratégica con Rusia

Israel ha declinado vender equipamiento militar a Ucrania o Georgia, consciente de las pugnas de estos países con Rusia

World Holocaust Forum at Yad Vashem Holocaust memorial centre in Jerusalem
Vladimir Putin en el museo Yad Vashem dedicado al Holocausto, en Jerusalén FOTO: POOL Reuters

Israel, primer socio exterior de EEUU que mantiene buena relación tanto con Moscú como con Kiev, mantiene un perfil bajo en la crisis de Ucrania, sin un posicionamiento oficial que tambalee el equilibrio geoestratégico que ha logrado con Rusia en la región, pero con un potencial papel mediador en la sombra.

Tomar partido podría perjudicar sus lazos con Estados Unidos, pero sobre todo el delicado equilibrio con Rusia en la región, e incluso condicionar a las comunidades judías que siguen viviendo en tierras rusas y Ucrania, otro elemento que le hace actuar con cautela.

Esto le ayuda a desmarcarse con más facilidad de las tensiones vigentes y evita rifirrafes con Moscú, “un actor muy importante en materia de seguridad” para el Estado judío, explica a Efe Evgeni Klauber, experto en Rusia y profesor de la Universidad de Tel Aviv .

Israel, quizás el aliado más cercano de Washington y socio de la OTAN -aunque no miembro-, se coordina fuertemente desde hace años con Rusia en el conflicto de Siria, aunque se sitúen en bandos diferentes.

Ahí, fuerzas israelíes atacan periódicamente posiciones de Irán y milicias aliadas militares para limitar la influencia de Teherán en el país vecino, unas ofensivas que se suelen producir sin obstrucción de Moscú, que también mantienen tropas en Siria, aliadas de las del régimen de Bachar al Asad.

“No es casualidad que los primeros ministros israelíes visiten a Putin mucho más que la Casa Blanca”, destaca Klauber. Israel también mantiene una estrecha relación con Ucrania, y en diciembre, su embajador en Israel, Yehven Korniychuk, adelantó la intención de su país de trasladar su embajada de Tel Aviv a Jerusalén, un gesto de deferencia al Estado judío, que reivindica la totalidad de la Ciudad Santa como su capital, aunque la mitad este está ocupada y anexionada en contra de la ley internacional.

Los estrechos lazos de Israel con Kiev entran en su estrategia de tender puentes a todas las partes, pero con algunos límites para evitar sospechas de Moscú. De acuerdo con prensa local, Israel ha declinado vender equipamiento militar a Ucrania o Georgia, consciente de las pugnas de estos países con Rusia.

En plena crisis en la frontera con Rusia, el ministro de Exteriores de Ucrania, Dimytro Kuleba, afirmó esta misma semana que había “estrecha colaboración con Israel en las circunstancias actuales” y reiteró su interés en “profundizar la cooperación en tecnologías de defensa, en particular en defensa aérea”, lo que parecía una referencia velada al preciso sistema antimisiles israelí Cúpula de Hierro.

Pero esta adquisición “era una línea roja para Rusia, ya que si Ucrania la obtendría le daría ventaja militar”, por lo que Israel ya habría llegado antes a no cerrar esta venta, indica el analista Klauber. “Apreciaríamos cualquier esfuerzo de Israel para jugar un rol diplomático entre Ucrania y Rusia”, dijo el miércoles Kuleba en declaraciones a la emisora pública israelí Kan.

En su primera reunión con Vladimir Putin el pasado octubre en Sochi, el primer ministro israelí, Naftali Benet, ya se ofreció a mediar y preferiría una cumbre Putin-Zelenski en Jerusalén, una opción que debería rechazar el mandatario ruso, según medios israelíes.

El posible papel mediador de Israel también ha sido contemplado por EEUU, cuyo jefe de la diplomacia, Antony Blinken, llamó esta misma semana a su homólogo israelí, Yair Lapid, para pedirle que transmita a Rusia la necesidad de desescalar tensiones.

Es la segunda vez desde el inicio de la crisis que Washington pide esa intercesión de Israel, según el digital Axios, medio que adelantó que Lapid y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, tienen previsto hablar en los próximos días de la crisis ucraniana.

“Nuestra valoración es que no se va a dar una confrontación violenta pronto. No creo que una guerra esté a punto de estar allí”, afirmó esta semana Lapid en declaraciones a Axios, en la primera declaración pública de un alto cargo israelí al respecto.

Con comunidades importantes de origen ruso y ucraniano en Israel, este aseguró que su país “tiene el deber, más que ningún otro, de actuar con suma cautela ante la crisis entre Rusia y Ucrania”.

Estas declaraciones enfadaron al embajador ucraniano en Israel, Yevgen Korniychuk, quien en una publicación en su cuenta de Facebook anoche dijo estar “horrorizado” por las palabras de Lapid que infravaloran el riesgo de una invasión en su país y “replican la propaganda rusa”, lo que utiliza que el Ministerio de Exteriores israelí lo llame a consultas.

Con todo, Israel prefiere quedar hasta ahora fuera de la cargada dialéctica belicista propia de la crisis de Ucrania. Su discreción no perjudica su firme alianza con EEUU, le permite postularse como actor mediador entre ucranianos y rusos y le ayuda a mantener su alianza geoestratégica con Rusia. Además, se puede centrar en actuar contra Irán, su prioridad.