Los sacerdotes de la iglesia ortodoxa rusa piden que “se detenga ya la guerra”

Un total de 97 sacerdotes y diáconos de la Iglesia Ortodoxa Rusa lamentan “el sufrimiento al que fueron sometidos inmerecidamente nuestros hermanos y hermanas en Ucrania”

Un sacerdote ortodoxo bendice las palmas en  Minsk, Bielorusia
Un sacerdote ortodoxo bendice las palmas en Minsk, Bielorusia

La guerra en Ucrania no solo se libra en el frente de batalla. La Iglesia ortodoxa con fuerte influencia en Rusia y gran aliada del presidente ruso, Vladimir Putin, que en su discurso ultranacionalista confía en su influencia para lanzar un mensaje de unidad en todo el país toma partida en la invasión de Ucrania. En un mensaje, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, que ya han apoyado un total de 97 firmas, la iglesia ortodoxa hace un llamamiento “a la reconciliación y al alto el fuego inmediato”.

“Nosotros, los sacerdotes y diáconos de la Iglesia Ortodoxa Rusa, cada uno de nuestro propio nombre, nos dirigimos a todos de quienes depende el cese de la guerra fratricida en Ucrania”, empieza la misiva en la que lamentan “el sufrimiento al que fueron sometidos inmerecidamente nuestros hermanos y hermanas en Ucrania”.

En su mensaje insisten en que la vida de cada persona “es un don invaluable y único de Dios, y por lo tanto deseamos el regreso de todos los soldados, tanto rusos como ucranianos, a sus hogares y familias sanos y salvos”. En este sentido, muestran su dolor por el “abismo” que dicen tendrán que superar “nuestros hijos y nietos en Rusia para volver a ser “amigos, respetarse y quererse”. No en vano, Rusia y Ucrania son dos naciones soberanas que comparten un pasado y una historia común.

Además, lanzan un mensaje de concordia al asegurar que “las puertas del paraíso están abiertas para cualquiera, incluso para una persona que haya pecado gravemente, si pide perdón a aquellos a quienes humilló, insultó, despreció, o a aquellos que fueron asesinados por sus manos o por su orden. No hay otro camino, solo el camino de perdón y de la reconciliación mutua”.

En línea con el mensaje de Onufriy, metropolita de Kiev y toda Ucrania – fiel al patriarcado de Moscú– que usó la metáfora de Caín para referirse al conflicto, los sacerdotes y diáconos recuerdan lo que Dios le dijo a Caín: “La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Ahora pues, maldito eres de la tierra, que ha abierto su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano”

Finalizan con un llamamiento a la paz y al cese de las hostilidades, “llamamos a todas las partes del conflicto al diálogo, porque no hay otra alternativa a la violencia. Sólo la capacidad de escuchar al otro puede dar esperanza de una salida del abismo al que fueron arrojados nuestros países en apenas unos días”.