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Así es el plan de Marruecos para la autonomía del Sáhara Occidental y que ha aceptado España

El Gobierno español anunció una “nueva etapa” en la relación con el vecino africano tras aceptar la iniciativa como la base “mas serie, realista y creíble”

El Gobierno de España anunció este viernes una “nueva etapa” en la relación con Marruecos, basada en el respeto mutuo y con la vista puesta en garantizar tanto la estabilidad como la integridad territorial de ambos países, después de que anunciara que acepta el plan de autonomía para el Sáhara. “España considera la iniciativa marroquí de autonomía como la base más seria, realista y creíble para la resolución del diferendo sobre el Sáhara marroquí”, explicaba en Twitter la Casa Real marroquí, celebrando el acuerdo.

El Plan de Autonomía para el Sáhara Occidental presentado por Marruecos en abril de 2007 ante Naciones Unidas, más regresivo incluso que el anterior proyecto de 2003, se presentó como alternativa al bloqueo marroquí del “plan Baker”. La iniciativa recibió elogios por algunos altos responsables estadounidenses, franceses e incluso españoles, pero también tuvo críticas por parte de otros cargos de dichos países, lo que ha dividido durante estos años la opinión pública internacional.

Francia es un aliado clave marroquí, al que no ha dudado en defender en escenarios clave como el Consejo de Seguridad de Marruecos, pero Alemania también ha dejado claro su apoyo a la iniciativa de Rabat tras la llegada al Gobierno de la coalición encabezada por Olaf Scholz.

Según la nota del Gabinete Real, en el mensaje Sánchez subraya que “reconoce la importancia de la cuestión del Sahara para Marruecos” y destaca que “los dos países están indisolublemente unidos por afectos, una historia, una geografía, intereses y una amistad compartida”.

Rabat siempre ha descartado la independencia y tan solo contempla que el territorio siga dentro de su órbita. Según el plan marroquí, el Sáhara Occidental dispondría de sus propios órganos legislativo, ejecutivo y judicial, aunque los dictámenes de todos ellos deberían ajustarse a los criterios nacionales. Así, el Estado cedería la “región autónoma” ciertas competencias en materia de economía, infraestructura, desarrollo social y cultura, entre otros ámbitos. Por otro lado, se reserva ámbitos clave como defensa, relaciones exteriores o religión, que recaen de forma específica bajo control del rey Mohamed VI.

No obstante, según Carlos Ruíz Miguel, catedrático de Derecho Constitucional por la Universidad de Santiago de Compostela, en su trabajo “La propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental de 2007: una antigua propuesta sin credibilidad”. esta iniciativa “contradice la legalidad internacional”, ya que a pesar de contemplar la celebración de un referéndum y de aludir retóricamente a la autodeterminación, excluye la opción de “independencia del referéndum previsto”. “La propuesta carece de credibilidad y seriedad, en primer lugar, porque es menos clara y generosa que la presentada en 2003 y, en segundo lugar, porque resulta incompatible con el propio derecho marroquí, del que no se contempla hacer ningún cambio sustancial”, explica.

Por otro lado, propone al Frente Polisario, que controla la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), un nuevo escenario de convivencia que, según Rabat, “favorece la reconciliación”. Para el Polisario, sin embargo, siempre ha sido una propuesta inasumible, en la medida en que este movimiento sólo contempla un referéndum que incluya entre sus opciones la autodeterminación total.

De este modo, Marruecos y España dan por resuelta la crisis bilateral surgida hace ya quince meses por la acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, lo que obligó a aplazarse la cumbre prevista entre ambos gobiernos. Además, el conflicto se había agudizado el pasado mes de mayo con la entrada masiva de inmigrantes irregulares en Ceuta y Melilla.

Blindar la frontera Sur es para España una prioridad ante la amenaza de Marruecos. Según fuentes marroquíes, la misiva señala una “determinación para afrontar juntos los desafíos comunes, especialmente la cooperación de la gestión de los flujos migratorios en el Mediterráneo y el Atlántico, con un espíritu de total cooperación”.

Marruecos ha anunciado la visita a Rabat a finales de este mes y antes del ramadán (que comienza sobre el 2 de abril) del ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y la del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un momento posterior, lo que supone otra señal del fin de la crisis diplomática entre los dos países.