Así es Quicksink, la nueva bomba “low cost” de Estados Unidos que cambiará la guerra aeronaval

Más barata que los torpedos y misiles y con una eficacia similar, se puede lanzar desde cualquier avión militar de forma rápida y destruir tanto grandes buques como pequeñas flotillas

El Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (AFRL en sus siglas en inglés) llevaba años buscando una solución rápida, eficaz y, sobre todo, económica, para acabar con los buques enemigos. Evidentemente, los torpedos y los misiles de crucero siguen siendo la mejor opción, por su precisión y fiabilidad, pero no es siempre la más barata ni la más adecuada para determinados entornos, especialmente pensando en China.

En colaboración con la US Navy, optaron por una bomba, algo que parece obsoleto y que no se veía desde la Guerra de las Malvinas, hace ya 40 años. Se trata del proyecto Quicksink, cuyo objetivo principal es proporcionar una forma barata y adaptable de hundir barcos desde el aire, de tal modo que se pueda incorporar a la munición que llevan los aviones de la Fuerza Aérea. instalándose en armas ya existentes (como la GBU-31). Se trata de un sistema JDAM, un kit de bajo coste que se instala en la sección de cola y que contiene un sistema con posicionamiento global que reemplaza todas las bombas de caída libre. Este sistema de guiado le confiere a las bombas una precisión circular de +/- 13 m. y, además, pueden ser arrojadas desde prácticamente cualquier avión militar.

QUICKSINK

De este modo, ofrece las ventajas de un torpedo pesado pero sin necesidad de la presencia de submarinos o de lanzar un costoso misil de crucero y, además, a una velocidad mucho mayor y en un área mucho más grande, pues que los aviones de combate se pueden desplegar en cualquier lugar del mundo donde Estados Unidos o sus aliados tengan bases aéreas o portaaviones.

Imagen de la bomba Quicksink en un avión F-15E Strike Eagle en la Base de las Fuerzas Aéreas de Eglin, Florida, con una GBU-31
Imagen de la bomba Quicksink en un avión F-15E Strike Eagle en la Base de las Fuerzas Aéreas de Eglin, Florida, con una GBU-31 FOTO: La Razón (Custom Credit)

Además, no es lo mismo poner en riesgo un submarino, mucho más costoso y con una mayor tripulación, que una aeronave. Un F-15, por ejemplo, cuesta 87,7 millones de dólares, mientras que un sumergible estadounidense puede costar hasta 2.800 millones de dólares.

El 28 de abril de 2022, un F-15E Strike Eagle lanzó un JDAM modificado equipado con Quicksink que destruyó con éxito un gran buque en el Golfo de México, partiéndolo por la mitad y hundiéndolo. La prueba permitió a los investigadores evaluar los desafíos asociados con el futuro uso operativo de este sistema.

“La misión fue exitosa gracias a las horas de planificación y preparación proporcionadas por todo el equipo de prueba”, dijo el comandante del vuelo de prueba aire-superficie del Escuadrón 780, el capitán J. Tucker Tipton, en un comunicado de la AFRL. La investigación y el desarrollo de Quicksink continuarán a medida que el proyecto avanza hacia la creación de un arma antibuque letal, adaptable y rentable.

Imagen de la bomba Quicksink en un avión F-15E Strike Eagle en la Base de las Fuerzas Aéreas de Eglin, Florida, con una GBU-31
Imagen de la bomba Quicksink en un avión F-15E Strike Eagle en la Base de las Fuerzas Aéreas de Eglin, Florida, con una GBU-31 FOTO: La Razón (Custom Credit)

Sobre todo, será útil a la hora de abordar el ataque a una gran cantidad de embarcaciones en un período de tiempo relativamente corto, sobre todo pensando en una gran flota de barcos pesqueros de China, respaldada por milicias navales con armamento ligero y buques guardacostas, invadiendo las aguas territoriales de Filipinas.

“Quicksink es una respuesta a la necesidad urgente de neutralizar las amenazas marítimas a la libertad en todo el mundo”, dijo el coronel Tony Meeks, director de la Dirección de Municiones de AFRL.