Así es el estratégico puente de Putin en Crimea que Ucrania quiere saltar por los aires

La infraestructura, inaugurada en 2018, simboliza el expansionismo del Kremlin y es un punto clave para Moscú que Kiev quiere destruir a toda costa

El Puente de Crimea une la región rusa de Krasnodar con la localidad de Kerch, en Crimea. Costó casi 3.000 millones de euros
El Puente de Crimea une la región rusa de Krasnodar con la localidad de Kerch, en Crimea. Costó casi 3.000 millones de euros FOTO: Twitter/@Mousacisse1 Twitter/@Mousacisse1

En 2018, Vladimir Putin inauguró el Puente de Crimea, de 19 kilómetros de largo, que conecta el territorio ruso de Krasnodar con Crimea a través del estrecho de Kerch, situado entre el mar de Azov y el mar Negro. Es el más largo de Europa, superando al puente Gasco de Gama de Portugal, de 17 kilómetros. Esta infraestructura es básica para comunicar a los rusos con la península de Crimea, territorio anexado por Moscú en 2014 y no reconocido por la comunidad internacional.

Este puente representa como pocos el expansionismo ruso de Putin y está considerado una de las joyas de la corona del régimen ruso. Sin embargo, su viabilidad y permanencia está en el punto de mira de las Fuerzas Armadas de Ucrania. El secretario del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Ucrania, Alexey Danilov, ha expresado la intención de bombardear la infraestructura. Desde Rusia, Dimitri Medvedev avisó a Kiev de lo que pasaría si se produce este ataque: “Espero que entiendan cuál será el objetivo de las represalias”.

Más allá de las represalias esgrimidas por Moscú, lo cierto es que los expertos consideran que la solidez del mismo, su estratégica ubicación y las escasas posibilidades de la Armada ucraniana en la zona hacen cada vez más difícil el derribo de alguno de los tramos de la carretera que tanto ansía el gobierno de Volodimyr Zelenski.

El estrecho de Kerch es un punto estratégico para Rusia
El estrecho de Kerch es un punto estratégico para Rusia

Antes de la guerra, Moscú creó una unidad especial de la Guardia Nacional de Rusia, con lanchas específicas contra los saboteadores y equipos antimisiles y buzos equipados con armas submarinas y de superficie. Tras el inicio de la invasión, Rusia ha aumentado la vigilancia y seguridad de la infraestructura favorita de Putin. No en vano Moscú ha perdido al menos siete embarcaciones de diferentes tamaños y capacidades desde el 24 de febrero, una de ellas tan significativa como el buque de guerra Movksa.

Pero destruir esta vía no es un objetivo nada fácil. El ex Jefe de Inteligencia del Estado Mayor General de Finlandia, Pekka Toveri, afirma al diario Iltalehti que tiene muchos terraplenes que son difíciles de derribar. Los posibles impactos tendrían que producirse en las secciones del puente que son más difíciles de reparar. También llama la atención sobre la perfecta ubicación del mismo, tan bien resguardado y protegido geográficamente que dificulta en exceso un acercamiento por mar ni siquiera con el uso de fuerzas especiales.

Las autoridades rusas bloquean el estrecho de Kerch a los barcos ucranianos / REUTERS
Las autoridades rusas bloquean el estrecho de Kerch a los barcos ucranianos / REUTERS

Los expertos militares ucranianos también han barajado el uso de misiles de artillería como opción, pero la precisión de los misiles ucranianos SS21-Totska no sería suficiente para destruir el puente, según reconocen fuentes del Ejército ucraniano citadas por la prensa local.

La destrucción del Puente de Crimea sería un duro golpe para Moscú, especialmente para su presidente Putin, que apadrinó en su día la inauguración y que representa un símbolo del poder del inquilino del Kremlin. Sin embargo, desde un punto de vista estratégico un ataque contra esta vía no sería algo crítico ya que Rusia controla ahora la ciudad portuaria ucraniana de Mariupol, con lo que tiene un fácil acceso a Ucrania.

Gracias a este puente, el viaje entre los dos extremos que une es de apenas veinte minutos. Antes de su inauguración, la alternativa era un trasbordador o un viaje en coche de varias horas rodeando el territorio. Ahora ya se ha convertido en la principal vía de acceso a Crimea y un reclamo turístico para muchos. Su coste ascendió a 3.000 millones de euros y fue la encarnación más palpable de la política de rusificación de Putin desde la incorporación de Crimea al estado ruso.

La construcción del puente no estuvo exenta de polémica ya que algunos de los pilares de la estructura se asientan sobre un islote llamado Tuzla reclamado en el pasado por Ucrania. Desde que Moscú invadió Crimea ha llevado a cabo una serie de inversiones en la península, un territorio ruso regalado por el presidente soviético Nikita Kruschev en 1954 al gobierno de Ucrania. Rusia ha potenciado la independencia energética de Crimea y renovado varias infraestructuras.