América

Rodolfo Hernández: el Trump colombiano que desdeña la política tradicional

El candidato empresario, que fue alcalde de Bucaramanga, se ha colado en la segunda vuelta con su discurso antisistema

El candidato presidencial independiente, exalcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernández
El candidato presidencial independiente, exalcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernández FOTO: MARCO VALENCIA EFE

Caminando por un parque en la localidad de Piedecuesta, un municipio del área metropolitana de Bucaramanga, cerró su campaña el ingeniero Rodolfo Hernández. Una pequeña caminata que sirvió como improvisado acto de clausura de su carrera por la presidencia de Colombia para quien había prometido no hacer acto final: «Los culpables son los ciudadanos que elegimos ladrones, pero ellos son los culpables de que esto esté tan arruinado. Por eso vamos a sacar a los ladrones de una vez por todas de la administración pública», dijo frente a un grupo concentrado para escucharlo.

El contraste con los demás candidatos colombianos es absoluto. Hernández ha hecho una campaña inusual, pero que le ha dado frutos: el ex alcalde de Bucaramanga (2016-2019) se ubica en el tercer lugar y en la última semana ha crecido de manera importante en las encuestas, llegando a desafiar el segundo lugar de Fico Gutiérrez, quien se ha asumido como el rival de izquierdista Gustavo Petro en los sondeos.

Las comparaciones corren libres y Hernández, de 77 años, es calificado como «el Trump colombiano», pues se trata de un hombre adinerado, de fortuna hecha en la construcción –ha dicho que amasa 100 millones de dólares– y que entró a la política como «outsider» sin relacionarse con los partidos tradicionales. Desde los años 90 entró al sector inmobiliario, construyendo viviendas de interés social que además financiaba directamente, haciendo de su compañía constructora y banco al mismo tiempo. «No necesito plata porque esa ya la trabajé. Lo que quiero es devolverles a los colombianos un poco de lo que me han dado», indicó Hernández en un vídeo publicado en las redes sociales.

Rodolfo Hernández saluda a sus seguidores durante su visita a Piedecuesta
Rodolfo Hernández saluda a sus seguidores durante su visita a Piedecuesta FOTO: MARCO VALENCIA EFE

Durante años ha dejado una estela de polémicas: una pelea con un concejal, varias averiguaciones por parte de la Fiscalía, acusaciones de contrataciones indebidas, y una sanción por parte de ese organismo. Hernández renunció al cargo que había ganado por la mínima y después de una inesperada crecida en las encuestas.

Desde 2021 lo intenta en el escenario nacional, liderando un movimiento improvisado llamado Liga de Gobernadores Anticorrupción y financiando su campaña con fondos propios. En septiembre de ese año apenas aparecía con un 5% en los sondeos. Ahora, el Centro Nacional de Consultoría (CNC) lo ubica el tercero con un 21,9% de intención de voto, muy cerca de Gutiérrez (23,9%), y buscando el segundo puesto frente a Petro que sigue como puntero con un 41%.

Pero el número que convence a más de uno es la proyección de qué pasaría en una segunda vuelta. Mientras Petro superaría a Gutiérrez por más ocho puntos, con Rodolfo Hernández los sondeos muestran un empate.

«El viejito de TikTok» ha hecho una campaña novedosa, enfocada en redes sociales, con un mensaje para los ciudadanos menos politizados y aprovechando el espectáculo. Hábil en las plataformas, creció un 44% de seguidores en tres meses en la aplicación de vídeos, y su Twitter combina promesas, críticas, mensajes políticos y hasta memes.

El humor ha sido clave: «Yo apoyo al viejito», rezan algunas camisetas con su cara que portan sus seguidores en actos públicos. Pero también el rechazo a la mala administración de la cosa pública. Promete «acabar con la corrupción» y repite que «nos gobiernan ladrones» en un país donde el 80% de la gente cree que ese es el mayor problema, generando lo que se ha llamado «la furia rodolfista», un movimiento de colombianos desencantados e indignados con las ofertas más tradicionales.

Para estos comicios ha propuesto eliminar embajadas y consejerías presidenciales, incluyendo la de equidad de la mujer, quitarle los vehículos oficiales a congresistas, decretar una reducción en los sueldos de los asesores de las unidades legislativas, donar su salario en caso de llegar a la Presidencia y decretar el estado de conmoción interior alegando la crisis del país como consecuencia de la corrupción. En las presentaciones públicas se ha presentado como el abanderado del voto de castigo. Ha dicho también que restauraría las relaciones diplomáticas con Venezuela, que eliminaría el servicio militar obligatorio y que negociaría con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN)

Rodolfo Hernández ha crecido rápidamente, mientras el ex alcalde de Medellín Sergio Fajardo, de centro, se desplomó y le dejó el tercer lugar. Mientras el ingeniero le hace llamamientos para unir fórmulas antes de la primera vuelta de este domingo, otros actores comienzan a respaldarlo para romper la dinámica de la izquierda versus la derecha uribista. Por ejemplo, Ingrid Betancourt se retiró de la carrera presidencial (tenía solo un 0,5% en las encuestas) para sumarse al «viejito», y el senador más votado de Alianza Verde, Jonathan Ferney, también llamó a votar por él.