India y China acumulan cazas en la frontera ante una nueva escalada militar

Preocupación entre las autoridades indias por el despliegue cerca de su frontera de cazas chinos J-11 y J-20

Una caza chino J-20 de quinta generación
Una caza chino J-20 de quinta generación FOTO: La Razón La Razón

India es uno de los rivales de China que más recelos despierta en Pekín. India es una potencia militar con armas nucleares y su población de 1.380 millones de personas le permite tener uno de los ejércitos más numerosos del planeta. Su rivalidad tiene mucho que ver con la disputa fronteriza que mantienen desde 1962, cuando ambos países -que comparten una frontera de 3.500 kilómetros- libraron una guerra en las altas cumbres del Himalaya que ganó Pekín. Las tensiones entre las dos potencias han venido en aumento entre acusaciones recíprocas sobre acumulación de efectivos militares y la construcción de infraestructura bélica junto a la sensible Línea Actual de Control (LAC), la imprecisa frontera de facto entre la India y China en donde ambos países han transportaron decenas de miles de tropas junto a artillería, tanques y aviones de combate en un movimiento prolongado que ha convertido este punto en uno de los más calientes del mundo.

La última acusación ha venido de India, donde fuentes del Gobierno han revelado que la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación de China ha desplegado dos docenas de aviones de combate J-11 y J-20 en su base aérea de Hotan, en el sector oriental de Ladakh, cerca de India. El J-20 es el avión de combate de quinta generación más avanzado de China y es uno de los más sigilosos, por lo que puede esquivar la vigilancia de los radares indios y los sistemas de defensa antimisiles. Desde la India, en cambio, aseguran que este caza no ha participado nunca en un conflicto abierto por lo que sus capacidades siguen siendo una incógnita.

India también ha movido su maquinaria bélica situando su flota de cazas Sukhoi-30MKI, MiG-29 y Mirage-2000 en bases aéreas fronterizas para hacer frente a cualquier posible escalada con la Fuerza Aérea china. El despliegue de la India también incluye misiles tierra-aire, radares y un mayor monitoreo con drones. Este fin de semana, el Ministro de Defensa chino, Wei Fenghe, ha acusado a India de ser el único responsable del aumento de la tensión en la línea fronteriza LAC, pero al mismo tiempo lanzó un mensaje tranquilizador al decir que “China e India son vecinos, y mantener una buena relación satisface los intereses de ambos países”.

Pese al rearme que ha experimentado la zona en los últimos años, sobre el papel los dos ejércitos tienen prohibido -en base a un acuerdo de 1996- disparar armas, usar tanques y vehículos de combate así como obuses además de volar aviones militares dentro de los diez kilómetros de la línea fronteriza LAC. Sin embargo, la construcción de infraestructura militar por parte de China cerca de la frontera preocupa en Nueva Delhi, que ha anunciado en las últimas horas que su Ejército llevará a cabo este año maniobras con el Ejército de Estados Unidos a 9.000 10.000 pies de altitud para aumentar la operatividad de sus fuerzas en zonas de gran altura.

Los medios de la India han publicado que Pekín está construyendo nuevos aeropuertos y bases cerca de su territorio, lo que le permite realizar vuelos a altitudes más bajas. Un general de EEUU ha calificado recientemente de “alarmante” las capacidades que Pekín está desplegando en la zona. En los últimos años, la Fuerza Aérea china ha estado mejorando estas bases militares con nuevos búnkeres y pistas de aterrizaje y despegue más largas. “En el pasado los chinos antes solían mantener cazas de la clase MiG-21 allí, pero ahora han sido reemplazados por aviones más capaces y sofisticados y más numerosos”, dijeron las mismas fuentes citadas por Eurasian Times.

La derrota de India en la guerra de 1962 dejó cicatrices que aún siguen abiertas. Aquella contienda supuso para India la pérdida de la región de Aksai Chin, en la delicada región de Cachemira, una zona clave para las autoridades chinas ya que conecta la provincia de Xinjiang con la zona occidental de Tíbet. Ambos países intentaron un acercamiento en 1993 cuando aceptaron la creación de la Línea Actual de Control (LAC, por sus siglas en inglés).

El punto de mayor tensión fronterizo entre China e India se produjo en 2020, cuando Pekín envió por primera vez aviones J-20 de quinta generación cerca del territorio a la base aérea de Hotan, en la provincia china de Xinjiang. El enfrentamiento de junio de aquel año en el valle de Galwan dejó 20 soldados indios muertos y fue uno de los peores en 45 años.

Por si fuera poco, la pasada semana India denunció que China está construyendo un segundo puente en el lago Pangong Tso, cerca de la frontera, lo que le permitiría transportar tanques y vehículos blindados acelerando el despliegue de tropas a la zona gracias a esta nueva infraestructura, que tendría 450 metros de largo. India acusa a Pekín de levantar este puente en zonas que siguen estando bajo la ocupación ilegal de China desde la década de 1960.

Nueva Delhi teme que Pekín siga preparándose para una guerra a gran altitud y acortar las líneas de suministro de tropas en la disputada frontera del país con India. No solo se trata de acumular aviones cerca de la frontera sino del desarrollo de tecnología militar más avanzada, que incluye lanzacohetes de infantería con capacidad mejorada antitanque y anti-búnker.