Internacional

¿Ha entrado Rusia realmente en “suspensión de pagos”?, ¿Qué podría suponer un “default”?

Desde la agencia Bloomberg afirman que este “es un signo sombrío de la rápida conversión del país (Rusia) en un paria económico, financiero y político”. Pero, ¿es esto realmente cierto?

El presidente ruso, Vladimir Putin, habla con el ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, durante una ceremonia en la Tumba del Soldado Desconocido de Moscú | Fuente: Mikhail Metzel/ Sputnik vía AP
El presidente ruso, Vladimir Putin, habla con el ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, durante una ceremonia en la Tumba del Soldado Desconocido de Moscú | Fuente: Mikhail Metzel/ Sputnik vía AP FOTO: Mikhail Metzel AP

La agencia Bloomberg ha anunciado que Rusia ha entrado en suspensión de pagos por primera vez desde el año 1918 (cuando tuvo lugar el derrocamiento del régimen zarista y el consecuente rechazo a cubrir las deudas contraídas por el mismo), después de que no haya podido hacer frente a 100 millones de dólares en concepto de intereses de deuda.

De acuerdo con la agencia Bloomberg, el plazo de gracia de 30 días que habían acordado los acreedores expiró este domingo, 26 de junio, sin que el tesoro ruso haya sido capaz de hacer frente a sus obligaciones. Es la “culminación de las sanciones occidentales cada vez más severas” que se le impusieron a Rusia como respuesta a la invasión a una nación soberana, como es Ucrania. Desde la agencia de información económica añaden: “Es un signo sombrío de la rápida conversión del país (Rusia) en un paria económico, financiero y político”.

El presidente ruso, Vladimir Putin, encabeza una reunión de cónsul estatal en Moscú, Rusia, el pasado martes 21 de junio de 2022 | Fuente: Mikhail Metzel / Sputnik vía AP
El presidente ruso, Vladimir Putin, encabeza una reunión de cónsul estatal en Moscú, Rusia, el pasado martes 21 de junio de 2022 | Fuente: Mikhail Metzel / Sputnik vía AP FOTO: Mikhail Metzel AP

Las sanciones, los recortes a las exportaciones de energía y materias primas y la paralización de la actividad de la práctica totalidad de las empresas extranjeras en suelo ruso, han torpedeado la línea de flotación de su sistema financiero... lo que ha derivado en esta situación muy poco deseable para la economía rusa. Pero, ¿qué significa esto realmente para la economía rusa?

¿Qué significa que un país entre en “suspensión de pagos”?

Adquirir riqueza es una de las preocupaciones principales de cualquier gobierno. Al fin y al cabo, sin ella no pueden cumplir los compromisos que han adquirido con los contribuyentes y sin ella -simple y llanamente- el sistema se derrumba. Para conseguir esta riqueza, los Estados disponen de dos herramientas tremendamente poderosas: los ingresos tributarios y la venta de bonos del Estado (emisión de deuda).

Los impuestos son la forma en la que los contribuyentes pagan por los “beneficios” que el estado les ofrece actualmente. Mientras que la emisión de deuda es -más bien- la apropiación de la riqueza de las generaciones futuras; que en algún momento tendrán que cubrir las obligaciones que la sociedad contrae actualmente... es algo así como traer riqueza del futuro.

Este aumento de deuda se puede dar por varios motivos. Puede ser para lidiar con una cuestión puntual como, por ejemplo, para cubrir el desembolso que han tenido que hacer todos los gobiernos para cubrir los gastos extraordinarios producidos por la pandemia del coronavirus. Aunque también puede tener sentido la emisión de deuda para financiar inversiones en infraestructuras, que -previsiblemente- generarán ingresos para las generaciones futuras, como la construcción de una carretera o la instalación de nuevos mecanismos de telecomunicaciones, (...). Es decir, que es una operación que puede tener tanto sentido para un gobierno, como lo tiene para un particular el comprar una casa que pagará en varios años.

Ahora bien, hay otro motivo por el que a un Gobierno podría interesarle aumentar la deuda de su país: si los gastos que tiene que desembolsar para poner en marcha alguna medida que le asegure su popularidad entre los contribuyentes superan a los ingresos del Estado; puede ser muy interesante -desde un punto de vista político- adquirir deuda. Al fin y al cabo, ganarse el favor del votante actual, pasándole los costes a aquellas generaciones venideras. (que todavía no pueden votar o que ni siquiera han nacido) ofrece unos beneficios políticos evidentes para las personas que están hoy en el poder. Puede que no sea beneficioso desde un punto de vista social o económico, pero sí que lo es desde el punto de vista electoral.

La deuda pública de España no ha dejado de crecer desde diciembre de 2017 | Fuente: Antonio Cruz
La deuda pública de España no ha dejado de crecer desde diciembre de 2017 | Fuente: Antonio Cruz FOTO: Antonio Cruz

Independientemente de cuál sea el motivo por el que se ha cubierto el déficit con deuda, los estados pueden acabar contando con muchos acreedores... que exigirán que se les devuelva lo prestado. Durante años, estos acreedores han comprado la deuda emitida por el propio estado y a ellos les corresponde, no solo el pago de la cantidad prestada, sino también la de los intereses.

Si los gastos del estado son superiores a sus ingresos durante años, es decir, si existe una concatenación de “déficits” durante varios años, la deuda seguirá creciendo más y más... por lo que cada vez será más difícil de afrontar. Y si llega el momento en el que un estado no es capaz de hacer frente a sus obligaciones, es decir, en el que no puede pagar a sus acreedores; diremos que entra en lo que en economía se conoce como “suspensión de pagos” o “default”.

¿Qué consecuencias tiene una “suspensión de pagos”?

La primera y más inmediata de las consecuencias de la suspensión de pagos es que los tenedores de bonos y los inversores extranjeros se quedarán sin cobrar. O mejor dicho, estos acreedores se quedarán sin cobrar si no han suscrito antes un seguro de quiebra o CDS. En el caso de que sí que lo hayan contratado, quién asumirá los impagos del estado moroso, serán estas empresas aseguradoras. Ahora bien, esta no es -ni de lejos- la única consecuencia. Los problemas económicos y sociales que origina una suspensión de pagos pueden ser tan grandes, dañinos e imprevistos... que podrían llegar a devastar un país a todos los niveles.

Si un estado deja de pagar, nadie le embarga ni le reclama por la fuerza lo que debe... pero habrá perdido la confianza de los inversores, y por lo tanto, nadie le prestará dinero. Al ser el Gobierno incapaz de incurrir nuevamente en deuda, se verá obligado a poner en marcha una dramática reducción del gasto público; poniendo en riesgo el salario de millones de trabajadores, cualquier proyecto de infraestructura que estuviera en marcha y se derrumbaría el sistema de protección social, cuya mayor partida suele ser la de las pensiones.

De esta forma, miles de personas podrían pasar directamente al desempleo y los más vulnerables de la sociedad podrían quedarse sin ingresos. La gran mayoría de los flujos de capitales llegados desde el exterior se frenarían en seco, porque un sinfín de inversores (tanto nacionales como extranjeros) abandonarán el país en menos que canta un gallo. Y si en una economía no existe inversión, tampoco existen posibilidades de generar empleo formal. Ante la imposibilidad de encontrar más trabajos que aquellos subempleos que ofrece la economía sumergida, se podría generar -incluso- una vorágine de violencia y criminalidad. Y en una situación tan dramática, irremediablemente se produciría una fuga de cerebros, porque las personas más formadas del país saldrían al exterior en busca de mejores oportunidades.

En la imagen, un grafiti de Caracas que reza: «Chavismo es hambre» | Fuente: Reuters
En la imagen, un grafiti de Caracas que reza: «Chavismo es hambre» | Fuente: Reuters

Otra consecuencia sería la inflación desbocada. Esto significa la pérdida radical del poder adquisitivo de los ciudadanos. Es decir, que ahora serían mucho más pobres que antes del default. Las importaciones también se verían seriamente afectadas, siendo especialmente grave si esto derivase en un desabastecimiento que afectase a la alimentación o a la energía.

Y por último (pero no por ello menos importante), es que algo así no se olvida fácilmente. Una sociedad que ha permitido que su economía haya acabado en una situación como esta, tendrá que esforzarse mucho -y durante mucho tiempo- para poder recuperar la confianza de los inversores. Y mientras lo consigue, el dolor y las penalidades que deberá sufrir esa sociedad serán enormes. Unos problemas que sufrirán con especial rigor las clases medias y trabajadoras... que son las que -en definitiva- sostienen el sistema económico de un país.

¿Rusia ha entrado realmente en “suspensión de pagos”?

“Las Bolsas se encuentran con un escenario único donde el deudor en suspensión de pagos tiene la voluntad y los recursos para pagar, pero no puede”, explicaban desde Bloomberg. Por lo tanto, el hecho de que el Gobierno de Vladímir Putin haya incurrido en una nueva suspensión de pagos... es algo “más simbólico que efectivo”. Porque -realmente- Rusia ya había sido marginada por gran parte de los mercados financieros internacionales después del comienzo de su ofensiva sobre Ucrania.

Hace unas semanas, el Kremlin anunció que pagaría sus obligaciones depositando rublos en una entidad financiera que se encuentra bajo sanciones. El Departamento del Tesoro estadounidense hizo una excepción durante los primeros meses del conflicto y permitió a Moscú el pago de su deuda externa. Pero esta opción se bloqueó totalmente en el mes mayo. Por lo que Putin aprobó, el pasado 22 de junio, un decreto que permitiría el pago unilateral de las deudas en rublos... en vez de en dólares y euros (como se habían pactado inicialmente).

El ministro de Economía ruso, Antón Siluanov, afirmó que el nuevo mecanismo diseñado por el Banco Central de Rusia “no es una suspensión de pagos”. Sino que es -en realidad- la única vía que tiene Moscú para devolver el dinero a sus acreedores, dado que sus reservas están congeladas y que el funcionamiento de la mayoría de los bancos rusos en el exterior ha sido vetado. “La creación de estas barreras artificiales para el pago de la deuda externa rusa era necesaria para colocarnos la etiqueta del ‘default’. Pueden decir lo que sea e intentar ponernos esa etiqueta, pero quien entienda, sabe que esto no es un ‘default’”, explicó Siluanov.

El presidente Joe Biden habla sobre los precios de la gasolina mientras una imagen del presidente ruso, Vladimir Putin, aparece en una pantalla detrás de él | Fuente: Evan Vucci / AP
El presidente Joe Biden habla sobre los precios de la gasolina mientras una imagen del presidente ruso, Vladimir Putin, aparece en una pantalla detrás de él | Fuente: Evan Vucci / AP FOTO: Evan Vucci AP

Para el doctor en Economía, Derecho y Relaciones Internacionales, Guillermo Rocafort, “con el anuncio de la suspensión de pagos lo que se busca es que las agencias de calificación estadounidenses digan que Rusia no puede afrontar los pagos... y así generar un estado de opinión absolutamente desfavorable para Rusia, diciendo que se ha visto abocado a esta situación, como una consecuencia más de las sanciones económicas”.

Pero, el profesor asegura que “en realidad, Rusia tiene una deuda muy inferior a la que tiene, por ejemplo, España. De hecho, los estados que están en un ‘default técnico’ son una gran parte de los países europeos; que están sostenidos por la ayuda del Banco Central Europeo”. Y añade: “Decir que Rusia está en default con una deuda en torno al 20% sobre el PIB, es cómo decir que Amancio Ortega está en bancarrota. Ahora, si les bloqueas todas las líneas de pago...”.

Para concluir, el analista sostiene que la información proporcionada por Bloomberg no es -en absoluto- fiable. Porque ”Bloomberg es una agencia de información estadounidense. Y en términos económicos, no es más que una agencia de desinformación”. Y que realmente el anuncio de esta suspensión de pagos “no significa nada para Rusia. Esto es sólo para el G7 y para la OTAN. Es solo para la galería... pura propaganda”, sentencia el profesor Rocafort.

Sin embargo, Daniel Lacalle tiene una respuesta diferente al ser cuestionado sobre este mismo asunto. Para el economista, esta suspensión de pagos “es básicamente, lo que se considera una quiebra técnica. Rusia argumenta que ellos quieren pagar, pero que no pueden hacerlo debido a las sanciones. Esto es un argumento válido, pero las sanciones son parte de los riesgos que han asumido los inversores”. Para el economista, las causas por las que el Gobierno ruso no puede afrontar sus deudas son irrelevantes. Porque el hecho es que “a los ojos de los inversores, los bonos de Rusia tienen mucho riesgo de impago”.