Europa

Sunak y Truss, finalistas para suceder a Johnson

El ex ministro de Finanzas y la actual ministra de Exteriores lucharán por ser el próximo primer ministro británico

Rishi Sunak y Liz Truss durante el último debate
Rishi Sunak y Liz Truss durante el último debate FOTO: JONATHAN HORDLE / ITV / HANDOUT EFE

Entre Boris Johnson y Liz Truss hay demasiados paralelismos. Y no solo por su habilidad ante el oportunismo, los ‘affaires’ extramaritales, su populismo, su pasión por las fiestas y su intención por violar el pacto del Brexit cerrado con la UE ante la polémica por los nuevos controles aduaneros en Irlanda del Norte.

Paradójicamente, la titular de la diplomacia británica hizo en su día campaña por la permanencia en el bloque. No por convicción, sino porque pensaba que sería la opción ganadora. Pero tras el triunfo del divorcio, no tardó en cambiarse de bando. Por lo tanto, cuando el aún primer ministro salga definitivamente de Downing Street el próximo mes de septiembre es posible que los británicos no noten mucho cambio en la transición de Gobierno porque la “ambición rubia número 1″ puede ser sustituida ahora por “la ambición rubia número 2″.

Tras un inicio más que flojo en las primarias del Partido Conservador, la ministra de Exteriores logró colarse este miércoles en la final gracias al apoyo del núcleo duro de la formación. Los afiliados tendrán que decidir ahora entre Truss o el ex Chancellor Rishi Sunak, que tras liderar todas las votaciones anteriores, tenía prácticamente asegurado su puesto en la criba final. Hoy se hizo con 137 votos. El próximo inquilino de Downing Street será por tanto o una mujer (la tercera en gobernar el país) o el primer mandatario británico de origen indio.

El ganador se anunciará el próximo 5 de septiembre. De momento, es la responsable de la diplomacia británica quien lidera las encuestas entre las bases. Pero nada puede darse por hecho en las primarias más impredecibles -y también más sucias- de toda la historia.

A lo largo de todo el proceso, la ex secretaria de Estado de Comercio, Penny Mordaunt, había sido la gran protagonista. Partió como una gran desconocida para el público. Pero con una campaña centrada en el patriotismo, con pinceladas también un liberalismo social que recuerda a Cameron, un discurso pro-inmigración y pro-LGBT se acabó convirtiendo en la gran favorita de los afiliados, algo que no dejaba de sorprender teniendo en cuenta que en su mayoría son hombres blancos, mayores de 65 años, anti inmigración y un tanto desconcertados por el cambio social.

Ante su ascenso, el núcleo duro entró en pánico. No podían permitir que la próxima inquilina del Número 10 fuera una política centrista que en pleno debate parlamentario sobre la nueva ley de baja de maternidad hablara de “personas” en lugar de “mujeres” o “madres”. Por lo que en las últimas 24 horas se organizaron para conseguir que Truss -fiel hasta el último momento a Boris Johnson- llegara a la final. Finalmente se hizo con 113 votos frente a los 105 de Mordaunt.

Entre los dos finalistas existe gran animadversión por lo que las próximas semanas se espera una batalla de ataques y reproches. Sunak y Truss no pueden tener estilos más distintos y políticas más diferentes. Con una inflación que ha llegado ya al 9,4% en junio, un nuevo máximo en 40 años, y el pronostico del Banco de Inglaterra de que podría alcanzar el 11%, el ex Chancellor considera que ahora no es el momento de reducir los impuestos. Truss, sin embargo, no opina lo mismo.

Respecto a las tensiones con la UE respecto a la polémica por el Protocolo de Irlanda del Norte ante los nuevos controles aduaneros, Sunak no está especialmente cómodo con la amenaza realizada por el Ejecutivo de violar el pacto del Brexit cerrado con Bruselas. Sobre todo porque eso podría derivar en una guerra comercial en un momento especialmente crítico para la economía. Sin embargo, la ministra de Exteriores -que está ahora al mando de las negociaciones- fue la que presentó en la Cámara de los Comunes la propuesta de ley con la que se quiere cambiar ahora de manera unilateral lo pactado con la UE. La camarilla de Johnson tiene claro que apoyará a Truss. Y ya no solo por el Brexit, sino porque consideran que fue la dimisión del ministro del Tesoro lo que desencadenó el  motín que terminó forzando su renuncia.

El excéntrico político protagonizó hoy su última sesión de control en la Cámara de los Comunes. Johnson dijo que la misión de su Gobierno se había “cumplido” en gran medida y dio consejos para sus sucesores: “mantenerse cerca de los estadounidenses y los ucranianos y seguir defendiendo la libertad”. Fiel a su estilo hasta el final, su última frase ante los diputados fue: “hasta la vista, baby”. Literal. La gran parte de sus filas se levantó a aplaudir con una gran ovación. Aunque hubo excepciones, como Theresa May.