Macron rehabilita a Bin Salman con una cena en el Elíseo

Polémica primera gira europea del príncipe heredero saudí tras el asesinato de Khashoggi

Emmanuel Macron saluda al príncipe heredero saudí Bin Salman al llegar al Elíseo
Emmanuel Macron saluda al príncipe heredero saudí Bin Salman al llegar al Elíseo FOTO: Lewis Joly AP

Como era de esperar, la visita del príncipe heredero saudí Mohamed Bin Salman (MBS) a París ha llegado cargada de polémica y con una clara división en la clase política francesa entre quienes la critican profundamente y quienes entienden que en la coyuntura internacional actual más vale tragarse algún sapo. Bin Salman llegaba a París tras entrevistarse con el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, en una minigira que constituye su primer viaje a suelo de la Unión Europea tras el asesinato en 2018 del periodista Jamal Khashoggi por agentes saudíes en en su consulado de Estambul y que viene a consolidar la gran rehabilitación en el plano internacional que se está haciendo de su figura, sobre todo a partir de la visita de Joe Biden hace dos semanas a Arabia Saudí.

La reunión entre Emmanuel Macron y MBS tenía forma de cena de trabajo y, según la presidencia francesa, ambos mandatarios tenían previsto abordar temas como el abastecimiento de energía y el control del programa nuclear iraní, el mayor rival regional de Riad.

La coyuntura de la guerra en Ucrania y los precios de la energía han proporcionado el escenario perfecto para la vuelta de MBS a la escena internacional cuatro años después de aquel crimen que llegó a ser calificado como un “asesinato extrajudicial del que Arabia Saudita es responsable” por la ONU y del que la inteligencia estadounidense afirmó que Bin Salman lo “aprobó” directamente. El asesinato de Khashoggi provocó la indignación mundial no solo por que se eliminara a un importante disidente del régimen saudí, sino también por la manera en la que se acabó con él: estrangulado y desmembrado con una sierra.

El grupo parlamentario del Gobierno de Macron ha defendido en las horas previas la visita de MBS como una “necesidad absoluta”. Aurore Bergé, jefa de filas de Renacimiento (así se llama ahora el partido de Macron), ha significado en France Info que la coyuntura de la guerra de Ucrania y la crisis energética obliga a hablar con “todos los interlocutores posibles de los países del Golfo”, matizando, eso sí que “esto no significa que se olviden otros asuntos esenciales en cuanto a Derechos Humanos”.

Difícil equilibrismo entre principios y necesidades en muchas de las justificaciones que han ido explicando diputados de la mayoría del Gobierno. La oposición, especialmente la coalición de izquierdas, se ha mostrado especialmente crítica con la visita. El líder ecologista, Yannick Jadot, ha llegado a señalar: “En el menú de la cena entre Macron y MSB ¿estará el cuerpo desmembrado de Khashoggi?”. Pero también desde la ultraderecha le han llegado críticas a Macron. El eurodiputado Gilbert Collard ha señalado que “para Macron el petróleo no tiene olor ni horror”.

Varias ONG se han sumado a estas críticas. Es el caso de Amnistía Internacional. “Me preocupa profundamente esta visita por lo que supone para el mundo y para Jamal Khashoggi y las personas como él”, ha afirmado Agnes Callamard, secretaria general de la organización en Francia. Que lo reciban los líderes mundiales “es aún más chocante, si cabe, ya que muchos de ellos expresaron su condena (del asesinato) y se comprometieron a no integrar a MBS en la comunidad internacional”, denuncia Callamard a la agencia France Presse.

Lo cierto es que Macron ya se reunió con Bin Salmán en Arabia Saudí en diciembre de 2021, una visita que levantó si cabe más polémica. Además, en los últimos días Macron también recibió en París a dos líderes aliados de Arabia Saudita, el egipcio Abdul Fatah al Sisi y Mohamed bin Zayed, de Emiratos Árabes Unidos.