La sombra de Putin agita la precampaña electoral en Italia

Funcionarios rusos mantuvieron contactos con la Liga de Salvini para saber si iba a dejar caer al Gobierno de Draghi

Matteo Salvini, líder de la Liga,
Matteo Salvini, líder de la Liga, FOTO: RICCARDO ANTIMIANI EFE

Detrás de la caída de Mario Draghi, que precipitó la convocatoria de elecciones el 25 septiembre, seis meses antes de lo previsto, se esconde la mano de Vladimir Putin. Eso es al menos lo que asegura una investigación periodística, basada en fuentes de los servicios de inteligencia italianos, que revela los presuntos contactos entre el Kremlin y la Liga de Matteo Salvini las semanas previas a que estallara la crisis política con el objetivo de desestabilizar el país.

El diario «La Stampa» reconstruye los contactos entre un alto funcionario de la Embajada rusa en Roma, Oleg Kostyukov, subdirector de la oficina política de la legación, y el consejero para las relaciones internacionales de la Liga, Antonio Capuano, muy próximo al líder del partido. En una de las conversaciones, el funcionario ruso habría preguntado a Capuano si la Liga tenía intención de retirar a sus ministros de la coalición de Gobierno y hacer caer el Ejecutivo. El periódico fecha los contactos entre ambos intermediarios a finales de junio, apenas un mes antes de que el Movimiento Cinco Estrellas y la coalición de centro derecha rechazaran apoyar a Draghi en una votación clave en el Senado, que obligó al presidente Sergio Mattarella a disolver el Parlamento.

Los presuntos contactos coinciden en el tiempo con el fallido de viaje de Salvini a Rusia. En esas mismas fechas, Capuano confirmó a «La Stampa» que el líder de la Liga estaba preparando una reunión en Moscú para presentar al Kremlin un plan que permitiera firmar una tregua y retomar las negociaciones de paz con Ucrania. De hecho, Kostyukov fue el encargado de comprar los billetes a Salvini. El problema es que la misión diplomática del líder de la Liga, cuyo partido aún sostenía a Draghi, no contaba con el consentimiento del primer ministro, que ni siquiera había sido informado.

Si bien no es la primera vez que se hipotiza una presunta responsabilidad del Kremlin en la crisis italiana, las recientes revelaciones irrumpieron como un tsunami en plena campaña. Y ni siquiera la explicación del líder de la Liga, que no desmintió que el contacto hubiera existido, contribuyó a calmar las aguas. «He trabajado y trabajo por la paz y para parar esta maldita guerra. No creo que Putin esté detrás de la planta de conversión de residuos en Roma», trató de justificar Salvini, aludiendo al proyecto de construcción de una incineradora en la capital, que estaba incluido en el decreto que el M5E se negó a apoyar. «Si la izquierda hace campaña contra el fascismo, el racismo, los rusos y los chinos, no hace un buen servicio a los italianos», zanjó.

El líder del Partido Democrático, Enrico Letta, definió como «inquietante» la información y exigió a Salvini que despejara cualquier duda respecto a la posible relación de su partido con Putin. «La campaña electoral se inicia de la peor manera», lamentó Letta. «Queremos saber si Putin es el responsable de la caída del Gobierno», añadió el líder socialdemócrata. Una solicitud a la que se unió el ministro de Exteriores, Luigi Di Maio, quien advirtió de la influencia rusa en la campaña electoral. «Salvini tiene que explicar sus relaciones con Rusia en los mismos días en los que se hacía pagar en rublos un billete para Moscú», dijo, al mismo tiempo que denunció la subordinación «de todo el centro derecha» a la política exterior de Salvini, «que es tan cercana a Rusia hasta el punto de que discutían sobre cómo causar una crisis de Gobierno» en Italia.

Los contactos con hombres cercanos al presidente ruso podrían pasar factura a Salvini, incluso dentro de la coalición de centro derecha con la que se presentará a los próximos comicios. Frente al silencio de Forza Italia de Silvio Berlusconi, quien nunca ha renegado de su amistad con Putin, el tirón de orejas llegó desde Hermanos de Italia. El partido de Giorgia Meloni trató de poner distancias con su aliado y reivindicó su posición internacional. “Los asuntos internacionales deben aclararse. Hermanos de Italia está del lado de Occidente, de nuestros aliados, porque es lo correcto y lo útil para Italia”.