Europa

La odisea de Nataliia para escapar del Jersón ocupado

El control de Rusia sobre la ciudad del sur se vuelve más férreo, mientras Ucrania planea una ofensiva militar para recuperar la capital regional

Con todas las farmacias cerradas, los medicamentos se venden en las aceras de Jersón, la ciudad ucraniana invadida por las tropas rusas que la contraofensiva del Ejército ucraniano pretende reconquistar y mientras sus ciudadanos la esperan con expectación
Con todas las farmacias cerradas, los medicamentos se venden en las aceras de Jersón, la ciudad ucraniana invadida por las tropas rusas que la contraofensiva del Ejército ucraniano pretende reconquistar y mientras sus ciudadanos la esperan con expectación FOTO: Jersón TV EFE/Jersón TV

Nataliia, periodista y especialista en márketing, pasó casi cinco meses en la ocupada Jersón, la ciudad comercial de Ucrania y centro de la región conocida tanto por sus sandías y verduras como por cientos de kilómetros de playas de arena.

Fue testigo de cómo se extinguían las protestas diarias contra la ocupación a medida que los militares rusos regulares eran reemplazados por la guardia nacional y los servicios de seguridad, acostumbrados a reprimir a la oposición a través de la violencia y los secuestros selectivos. Cada vez más activistas comenzaron a desaparecer. Algunos fueron puestos en libertad, habiendo vivido el terror de la presión psicológica, las privaciones y los golpes. Algunos siguen desaparecidos.

«La ciudad normalmente concurrida y animada está desierta por la tarde», dice Nataliia. La gente trata de arreglar sus asuntos lo más rápido posible. La ciudad está llena de puestos de control rusos. Uno nunca sabe lo que puede pasar en cualquiera de ellos.

Sin embargo, el espíritu de desafío sigue vivo. En un raro paseo por el centro de la ciudad, Nataliia escuchó a un hombre gritar en voz alta: «¡Slava Ukraini!» («¡Gloria a Ucrania!»), un eslogan patriótico que podría meterte en problemas si lo escucha un ruso o un colaborador. Por supuesto, la gente era demasiado cautelosa para unirse al canto. Sin embargo, Nataliia escuchó a algunas ancianas, sentadas en un banco cercano, responder en voz baja: «¡Gloria a los héroes!».

Falso referéndum

«La generación anterior no está acostumbrada a ser abiertamente patriótica, pero la ocupación rusa lo ha cambiado», comenta Nataliia. Explica que hay algunas señales de que Rusia está preparando un referéndum falso para anexar a Jersón. Aun así, la mayor parte de la actividad se detiene tan pronto como los controladores de Rusia se van. «Solo una minoría marginal apoya a Rusia con los funcionarios instalados por Rusia que no son respetados o incluso asesinados en algunos casos».

Nataliia se mostraba reacia a dejar la ciudad donde aún permanecen sus padres, a los que cuida. Sin embargo, indica, la atmósfera en Jersón se volvió todavía más peligrosa, ya que su actividad anterior como periodista la convirtió en un objetivo potencial para los rusos. La guerra también se estaba acercando con los ataques ucranianos que dañaron el único puente de la ciudad. Es más, la guerra de Rusia en Ucrania está a punto de entrar en una nueva fase, con la mayor parte de los combates desplazados a un frente de casi 350 km que se extiende hacia el suroeste desde cerca de Zaporiyia hasta Jersón. Decidió irse.

Guerra Ucrania 7 de agosto
Guerra Ucrania 7 de agosto FOTO: T. Nieto

Hay varias formas en que los ciudadanos pueden abandonar el sur de Ucrania ocupado. Por supuesto, los vuelos no operan en la zona de guerra y los medios habituales de tráfico han sido cortados. Algunos deciden partir por la vecina Crimea que fue anexada por Rusia en 2014. Desde allí, los ucranianos pueden ir a Georgia o viajar a través de la parte europea de Rusia a los estados bálticos.

Nataliia eligió otro camino. Sabía que le esperaba un viaje arriesgado e impredecible, pero como reconoce a LA RAZÓN, «no podía soportar tener que pasar por el país que ha traído tanta sangre y tragedia a mi pueblo».

Se dirigió al único cruce autorizado a través de la línea del frente, en Vasylivka, donde se reúnen caravanas de tres rutas migratorias diferentes de todo el sur ocupado.

Bajo el sol abrasador, Nataliia tuvo que esperar cuatro días en un coche con otros ucranianos para su turno de ser interrogada y cruzar los puntos de control rusos finales. Afortunadamente, los lugareños de un pueblo cercano ayudaron con la comida y hospedaron a la gente por las noches. Pero tenían que volver a la fila a las 5 o 6 de la mañana y permanecer allí hasta tarde en la noche.

«La presión psicológica fue lo peor», confiesa Nataliia. «Nunca se sabe lo que puede pasar, especialmente en los puestos de control donde trabajan los combatientes de Chechenia, los llamados Kadyrovtsy».

Nataliia sintió como si los rusos quisieran castigar a la gente por querer irse. «Un día, la fila no se movió en absoluto. Eventualmente descubrimos que el comandante ruso se fue para asistir a un cumpleaños sin ordenar a sus subordinados que dejaran pasar a nadie». En otro caso, la circulación se detuvo después de que se encontrara un dron en uno de los vehículos.

La gente tiene que tener mucho cuidado y ocultar sus verdaderos sentimientos. «Una niña les dijo a los rusos que quería irse porque quería vivir en un país libre, Ucrania. La enviaron al final de la fila, en un mezquino acto de venganza».

Nataliia tuvo suerte. El «Kadyrovets» a cargo se interesó más en el coche de la persona que ayudó a salir a Nataliia y no revisó sus cosas, por ejemplo, su ordenador portátil.

El peligro aún no había terminado ya que los vehículos tenían que pasar la «zona gris» entre los puntos de control rusos y ucranianos. Justo cuando el coche de Nataliia estaba allí, una mina explotó cerca de él. No cree que haya sido una coincidencia. «Probablemente fue un regalo final para nosotros de parte de los rusos».

Actualmente en Odesa, Nataliia asevera que muy lentamente se está sacudiendo los hábitos que adquirió en Jersón. De pensar cuidadosamente lo que dice y escribe o verificar la presencia de tropas a su alrededor.

Nota que más vecinos están decidiendo abandonar el área ya que el Gobierno ucraniano instó a todos a irse antes de una gran contraofensiva planeada para retomar la ciudad. Una nueva fase de esta guerra puede estar a punto de comenzar con Rusia reubicando rápidamente más y más tropas para fortalecer sus fuerzas en Jersón.

En busca de consejos

Más de 35.000 personas comparten sus experiencias y buscan consejos en un grupo de Telegram dedicado a la evacuación. Largas historias cuentan cómo la gente espera días o incluso más de una semana en fila. Algunos son interrogados e intimidados, otros cruzan sin problemas. La gente se enferma bajo el calor abrasador, las mascotas asustadas huyen. Preguntan qué decir a los rusos, si es mejor ocultar dinero en efectivo y otras cosas valiosas.

Aun así, como advierte una publicación extensa, «no importa lo que le haya pasado a alguien allí, tu historia podría ser completamente diferente».