Rusia ultima un referéndum para anexionarse el sur de Ucrania

La ONU alerta del peligro de los ataques alrededor de la central nuclear de Zaporiyia, de los que se acusan ambos bandos

La central nuclear de Zaporiyia es la más grande de Europa
La central nuclear de Zaporiyia es la más grande de Europa FOTO: DMYTRO SMOLYENKO / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO DMYTRO SMOLYENKO / ZUMA PRESS /

El jefe del territorio ocupado de Zaporiyia en Ucrania, designado por Rusia, Yevgen Balytskyi, informó este lunes que decretó comenzar los preparativos para un “referéndum”, donde se supone que los residentes restantes de la región decidirán si “reunirse” con Rusia. Balytskyi no indicó cuándo se llevaría a cabo exactamente el plebiscito.

El anuncio sigue a semanas de especulaciones de Balytskyi y otros colaboradores rusos sobre la necesidad de que estos territorios pasen a formar parte de Rusia. Según la información no oficial, un funcionario de alto nivel del Kremlin, Sergei Kirienko, ha sido responsable de supervisar la preparación y ha visitado las partes ocupadas de Ucrania varias veces.

Un día antes, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, advirtió que un pseudo referéndum en las regiones ocupadas haría imposible cualquier negociación con Rusia. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró en respuesta que cualquier iniciativa de referéndum “provino de la población local” y afirmó que actualmente no hay condiciones para una reunión entre los presidentes de los dos países.

Una fuente en el Kremlin, citada por el medio independiente ruso “Medusa”, afirmó que alrededor del 30% de los residentes restantes en las ocupadas Jersón y Zaporiyia dijeron en una encuesta cerrada que estaban dispuestos a apoyar la unión a Rusia. Dicho esto, más de la mitad de la población ha huido de las áreas ocupadas mientras numerosos testigos informan sobre la brutal represión de la disidencia y la libertad de expresión.

Guerra Ucrania 7 de agosto
Guerra Ucrania 7 de agosto FOTO: T. Nieto

Ivan Fedorov, el alcalde ucraniano del Melitopol ocupado, que pasó varios días en cautiverio ruso, está seguro de que no más del 10% de los residentes apoyaría a Rusia. Señaló en su canal de Telegram que Yevgen Balytskyi nunca ganó más que eso en las elecciones locales.

Mientras tanto, las preocupaciones sobre la situación en la central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa, han ido en aumento. Ucrania acusa a Rusia de bombardear deliberadamente el área cercana a la estación en un intento de aislarla del sistema energético de Ucrania y reorientar los flujos de energía hacia la Crimea anexada.

El monopolio estatal ucraniano “Energoatom” notificó de daños a las líneas de alto voltaje cerca de la estación y bombardeos cerca del almacenamiento de combustible nuclear gastado. Las imágenes satelitales y los testimonios de los especialistas ucranianos que continúan trabajando en la estación ocupada indican que múltiples tropas rusas estén estacionadas en la central del territorio y participan en el bombardeo de la ciudad de Nikopol al otro lado del río Dnipro. Varios especialistas han resultado heridos siendo una de ellos atendida en una UCI.

Según un mensaje de “Energoatom” el lunes, el jefe de las tropas rusas en la estación, Valeriy Vasiliev, afirmó que “la estación será de Rusia o dejará de existir”. Un portavoz de la inteligencia militar ucraniana, Andriy Yusov, advirtió anteriormente que tenía “información confirmada de que la planta ha sido minada por Rusia”. Rusia no proporcionó comentarios oficiales.

El jefe de la ONU, Antonio Guterez, advirtió el lunes que atacar una planta nuclear sería equivalente a “un suicidio”. Zelenski acusó a Rusia de “terrorismo nuclear” y pidió más sanciones internacionales contra el sector de la energía nuclear del país. Rusia, a su vez, acusó a Ucrania de bombardear la estación.

Yevhenii Tsymbaliuk, el embajador ucraniano en la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIA), pidió una misión internacional a la planta hasta el fin de agosto.

Mientras tanto, un tribunal ucraniano condenó el lunes a un soldado ruso a 10 años de prisión por crímenes de guerra al disparar contra un bloque residencial en Chernigiv, lo que hizo dos días después del inicio de la invasión. Mikhail Kulikov se declaró culpable pero afirmó que estaba siguiendo órdenes.