Europa

La Unión Europea restringe los visados rusos, pero sortea la prohibición total

Josep Borrell alerta que desde julio se ha producido un aumento sustancial de los cruces desde territorio ruso: “Es un riesgo para la seguridad de los Estados vecinos”

El apoyo europeo a la guerra en Ucrania sigue marcando las prioridades de la política comunitaria. En su primera cita tras las vacaciones del mes de agosto, la Unión Europea ha decidido restringir la política de visados europea respecto a los ciudadanos rusos, si bien en ningún momento esto supone una suspensión total, tal y como reclamaba la propia Ucrania y algunos países europeos partidarios de la mano dura.

Los ministros de Exteriores de los Veintisiete reunidos este miércoles en una segunda jornada consecutiva en Praga (República checa) han acordado suspender en su totalidad el acuerdo de facilitación de visados con Rusia que llevaba en vigor desde el año 2007. Con este paso, el club comunitario consigue salvar los muebles y dar imagen de unidad a pesar de que las diferencias en este terreno siguen siendo la nota dominante.

Según ha explicado al término del encuentro, el máximo representante de la diplomacia comunitaria, Josep Borell, con esta decisión “será más difícil y llevará más tiempo” conseguir visados, lo que implicará que su número se reducirá y que los trámites para estancias de 90 días resultarán a partir de ahora más caros. Con este acuerdo, se intenta que los rusos no puedan aprovecharse de la falta de coordinación europea y encuentren rendijas entre las diferentes legislaciones de los países europeos. Sobre los visados que ya han sido concedidos, las cancillerías europeas han pedido al Ejecutivo comunitario que valore la situación y que redacte una serie de recomendaciones para valorar cómo actuar en según qué casos.

Además, los pasaportes emitidos por las autoridades rusas en los territorios ocupados no serán reconocidos.

Antes de esta reunión, las tres repúblicas bálticas, Finlandia y Polonia habían presionado para prohibir de manera total los visados a los ciudadanos rusos que quieran franquear las fronteras europeas, independientemente de que visiten el club comunitario con propósitos puramente turísticos. Este mismo jueves entrará en vigor la nueva normativa de Finlandia que reducirá hasta tan solo el 10% el número de visados concedidos para el turismo.

Hasta el momento, en los Veintisiete esta prohibición se circunscribe a altas personalidades rusas del mundo político y económico lo que incluye también a mandos militares, propagandistas pro-Kremlin y los oligarcas cercanos a Vladimir Putin que con su apoyo están financiando esta contienda.

A pesar de que los países antes mencionados querían eximir de visados a todos los ciudadanos rusos, Francia y Alemania habían hecho frente común en contra de esta medida al argumentar que eso podía tener efectos contraproducentes para aquellos rusos que no son partidarios de Vladimir Putin y que podían aprovechar su estancia en los países europeos para afianzar una visión diferente a la guerra, lejos de las antenas de propaganda del Kremlin. A esto se unen los problemas legales, ya que existen colectivos amparados por la protección internacional como activistas pro Derechos Humanos o periodistas aparte del derecho a la reunificación familiar.

La postura de España

España se ha situado en estas negociaciones en el mismo grupo que el motor franco-alemán, a pesar de que Ucrania no está a favor de este punto de vista y considera que la gran mayoría de rusos que se benefician del turismo a la UE apoyan la invasión. Rusia ya había amenazado con pagar con la misma moneda si el club comunitario acababa inclinándose por la prohibición total.

A pesar de que este acuerdo de visados estaba ya parcialmente congelado, lo cierto es que en los últimos meses nada había cambiado demasiado, pese a la contienda a las puertas de la UE.

“Desde mitad de julio hemos visto un aumento sustancial de entradas desde Rusia a los países vecinos de la UE. Y esto se ha convertido en cuestión de seguridad. Además, muchos rusos están viajando por ocio y compras como si no existiera la guerra en Ucrania. No puede ser business as usual “, ha justificado Borrell quién también ha reconocido que la situación de los países limítrofes se ha complicado en las últimas semanas. En estos casos, el máximo representante de la diplomacia comunitaria reconoce que estos países pueden llevar a cabo una política más restrictiva siempre y cuando respeten la legislación del código de fronteras Schengen.

Además, durante la primera cita de los titulares de Defensa estos dos últimos días en Praga como inicio del curso político, los Veintisiete han comenzado los trabajos preparatorios para una misión militar de entrenamiento que adiestre al ejército ucraniano en el uso de armas cada vez más sofisticadas. De momento se desconoce el número de efectivos y dónde se establecerá, pero algunos países se han ofrecido ya a colaborar. El Gobierno de Pedro Sánchez está dispuesto a contribuir con módulos específicos de adiestramiento en territorio español, con instalaciones y simuladores preparados para la instrucción militar y Alemania, Bélgica y Países Bajos se han ofrecido a compartir su conocimiento sobre desminado.