Terrorismo

El Estado Islámico quema una aldea cristiana en el Congo

Los yihadistas cuentan con la colaboración de grupos locales para llevar a cabo su labor destructora

Imagen de la destrucción de la aldea, difundida por el Estado Islámico
Imagen de la destrucción de la aldea, difundida por el Estado Islámicojmzfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@2100e1d8

El Estado Islámico (Daesh, Isis) ha quemado la aldea cristiana de Maiwano, en la carretera Mombasa-Kumanda, en la conflictiva región de Ituri, en el Congo. De esta manera, los yihadistas continúan con su labor de exterminio de los fieles e intereses pertenecientes a esta religión dentro de los planes generales de erradicarlos de África. Sin que, hasta el momento, se haya articulado una respuesta adecuada y efectica para contrarrestar a los terroristas.

En septiembre del año pasado, se produjo un ataque, atribuido, según Efe, a las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), que mantienen una estrecha colaboración con Isis. El resultado fue de una treintena de muertos.

La relación entre ambos grupos podría definirse como «mutuamente beneficiosa» ya que las ADF logran un plus de notoriedad y Dáesh puede seguir manteniendo la ficción de sus veleidades de implantación global. Factores geográficos, entre otros, al menos a priori, no parecen facilitar que haya una dependencia estrictamente orgánica y jerárquica entre la central yihadista y su franquicia en la zona, según un informe de un experto de la Guardia Civil que publica el IEEE.

Se pueden estar produciendo transferencias de fondos y lo que es más importante —y peligroso— de conocimientos tácticos como la elaboración de artefactos explosivos. Este punto puede serle de mayor utilidad que la aportación de militantes toda vez que las ADF pueden reclutarlos —de buen grado o por la fuerza— en sus zonas de actuación.

Por su parte, los yihadistas pueden aplicar su política de tierra quemada mediante el empleo de la fuerza destructora, contra elementos gubernamentales o rivales; de la fuerza extractora, sobre los recursos que contengan las zonas controladas y finalmente la fuerza redentora, implantado el «orden» basado en la tergiversada doctrina que manejan, subraya el informe firmado por el cabo 1º de la Guardia Civil Luis Antonio González Francisco.