Asia

Corea del Norte dispara un misil balístico de largo alcance capaz de impactar en la base naval de EEUU en la isla de Guam

Japón activa la alerta civil y llama a la evacuación durante la trayectoria del proyectil sobrevolando territorio nipón

Eclipsado por la crisis ruso-ucraniana desde hace meses y las recientes amenazas de Rusia de desplegar armas nucleares tácticas, el líder norcoreano Kim Jong Un ha vuelto a sacar músculo para acaparar titulares. En medio de una campaña sistemática y deliberada de pruebas armamentísticas, este martes el ejército surcoreano declaró haber detectado el disparo de un misil balístico de medio alcance que sobrevoló Japón. En respuesta, Tokio pidió a los residentes afectados que evacuaran dos prefecturas del norte, activando al mismo tiempo un inusual sistema de alerta de misiles.

Esta fue la séptima vez que la trayectoria de un misil norcoreano sobrepasa Japón, y la primera desde el 15 de septiembre de 2017, cuando un misil balístico Hwasong-12 de alcance intermedio sobrevoló Hokkaido. El reino Ermitaño ha lanzado 23 proyectiles este año, incluidos misiles de crucero.

Seúl declaró haber detectado el disparo del misil balístico de medio alcance alrededor de las 7:22 horas, que sobrevoló unos 4.500 km a una altura de 970 km y a una velocidad cercana a Mach 17, sobre Japón en dirección Este. Calificó los disparos como una “provocación” que “viola claramente los principios universales y las normas de la ONU”.

El presidente surcoreano, Yoon Suk-yeol, prometió una “respuesta firme y medidas adecuadas en cooperación con Estados Unidos y la comunidad internacional”. Por ello, junto a Washington, respondieron esa misma tarde enviando aviones de guerra, en un simulacro de bombardeo dirigido a una isla deshabitada en el Mar Amarillo, según la agencia de noticias surcoreana Yonhap.

Por su parte, Tokio corroboró y condenó enérgicamente el disparo, por lo que decidió activar el sistema de alerta de misiles J-Alert del país y pedir la evacuación de la población afectada en el norte del archipiélago. También se interrumpió el tráfico ferroviario en las regiones de Hokkaido y Aomori hasta que el gobierno japonés anunció que el proyectil había caído de nuevo en el océano Pacífico.

Sometida a sanciones de la ONU por sus programas de armamento, el reino recluso suele tratar de maximizar el impacto geopolítico de sus pruebas programadas. De este modo exhibe su poderío a nivel mundial, especialmente a sus rivales, al continuar con sus avances en materia de armamento nuclear con capacidad para destruir a EEUU y probar sus armas balísticas en ámbitos internacionales.

“Además de fortalecer su posición frente a los ataques de sus acérrimos rivales, Norcorea busca minimizar la posibilidad de ofensivas con sus éxitos militares”, según transmite a La Razón el experto estadounidense en geopolítica y seguridad nuclear, Jeffrey Lewis.

“El objetivo de estas pruebas es desarrollar una capacidad militar para disuadir a Estados Unidos de invadir Corea del Norte como hizo con Irak. Aunque Kim Jong Un preste atención a la situación política, sería un error imaginar que estos movimientos son una respuesta a algo. Por otro lado, los japoneses se indignarán porque el misil sobrevoló su territorio, pero, aunque Tokio, Seúl y Washington condenarán la prueba, en la práctica es muy poco lo que podrán hacer”, aseguro Lewis.

“Corea del Norte no probó ningún misil de alcance intermedio entre el anuncio de la moratoria a principios de 2018 y la última prueba del Hwasong-12 en enero de 2022. La primera prueba de enero fue en vuelo, ahora vuelve a hacer pruebas con una trayectoria normal. Realmente no es sorprendente”, añadió el experto militar.

Ante el estancamiento de las conversaciones con Pyongyang, Corea del Norte, dotada de armamento nuclear, ha intensificado este año sus planes de modernización armamentística, incluyendo un número récord de pruebas de sus armas. Esto incluyó la revisión de su legislación para hacer su estatus nuclear “irreversible”. La semana pasada, disparó cuatro misiles balísticos de corto alcance.

Las descargas se produjeron mientras Seúl, Tokio y Washington realizaban ejercicios antisubmarinos trilaterales el 30 de septiembre, por primera vez en cinco años, días después de que las fuerzas navales estadounidenses y surcoreanas llevaran a cabo maniobras a gran escala frente a la península.

La vicepresidenta de EE UU, Kamala Harris, que estuvo en Seúl la víspera, visitó además la zona desmilitarizada (DMZ) entre las dos Coreas, en un viaje destinado a subrayar el compromiso “inquebrantable” de Washington con la defensa del Sur frente al Norte.

Las autoridades surcoreanas y estadounidenses llevan meses advirtiendo de que el líder norcoreano se está preparando para realizar otra prueba nuclear. Esta podría llevarse a cabo después del próximo congreso del Partido Comunista Chino, que comienza el 16 de octubre, según afirmaron este fin de semana varios altos cargos del Mando de Estados Unidos en Asia-Pacífico.

Pyongyang ha probado bombas atómicas seis veces desde 2006. La última prueba y la más poderosa fue la de 2017, con una potencia estimada de 250 kilotones.