Así puede evolucionar la guerra de Ucrania en su nueva “fase peligrosa”

Una guerra larga pondrá a prueba la capacidad de EEUU y sus aliados europeos para seguir sosteniendo militar y económicamente a Ucrania y lidiar con la falta de gas ruso

El presidente ruso Vladimir Putin
El presidente ruso Vladimir Putin FOTO: Alexei Nikolsky AP

¿Cómo puede evolucionar la guerra de Ucrania? Desde el comienzo de la invasión el 24 de febrero, varios dirigentes políticos y un ejército de analistas internacionales han hablado de la evolución de la guerra iniciada por Vladimir Putin. A día de hoy, los observadores describen de forman general tres escenarios probables: un colapso militar ruso, un ataque con armas nucleares que cambiaría la dimensión de la guerra y una conflicto congelado de menor intensidad pero altamente inestable.

La posibilidad de una paz negociada ha desaparecido de los despachos de poder tanto en Rusia como en Ucrania. Si bien es una opción que nunca tuvo grandes defensores entre los dos bandos, ahora parece cada vez más inviable. Este martes el presidente Volodimir Zelenski ha promulgado un decreto que recoge las conclusiones del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa celebrado el pasado viernes y que contempla, entre otras cuestiones, que es “imposible” abrir un proceso de negociaciones con Rusia para poner fin al conflicto armado.

El documento firmado por Zelenski este martes pone el foco en la figura del presidente ruso. La semana pasada, el mandatario ucraniano sostuvo que no había posibilidad alguna de negociar mientras Putin siguiese en el Kremlin. “Negociaremos, pero con el nuevo presidente”, avisó Zelenski.

Para el alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, el conflicto ucraniano está entrando en una nueva fase “peligrosa” y un “escenario temible” porque Rusia está retrocediendo en la contienda convencional y amenaza con usar armas nucleares.

La opción de que Putin salga del poder es una opción que pocos líderes políticos occidentales han puesto sobre la mesa. Hace meses, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, levantó suspicacias al afirmar que Putin “no puede seguir en el poder”. Los observadores internacionales interpretaron que el jefe de la Casa Blanca estaba insinuando un cambio de régimen en Moscú. Biden rectificó y dijo que no quiso lanzar este mensaje. Pero cada vez está más extendida dentro de Ucrania la idea de que el conflicto solo podrá acabar si Putin sale de la presidencia.

Las sanciones que afectan a la población rusa y la movilización parcial decretada por Putin para combatir en Ucrania pueden ser dos detonantes de una posible rebelión dentro de Rusia, según diversos analistas, pero la realidad es que apenas llegan signos de descontento a gran escala dentro del país. Alexander Motyl, profesor en la Univesidad de Rudgers en Newark (EEUU), da un 50% de opciones a la posibilidad de que Putin sea derrocado y se produzca una lucha por el poder en el Kremlin antes de que termine 2022. “Es probable que lo rusos protesten cada vez más, se manifiesten y recurran a la violencia contra el régimen”, explica a LA RAZÓN.

Neil Winn, profesor de la Escuela Política y de Estudios Internacionales de la Universidad de Leeds, asegura a este periódico que el primer escenario es el del estancamiento y el empate entre las fuerzas rusas y ucranianas. “El segundo escenario es el de una vuelta al statu-quo previo a 2014, con la devolución de Crimea. El tercero es la conquista y anexión rusa de más regiones de Ucrania y la creación de una gran Rusia. El cuarto escenario es el colapso moral y logístico del ejército ruso en Ucrania y una retirada a territorio ruso. El último y quinto escenario es que algunas regiones de Ucrania sigan siendo rusas, mientras que otras regiones sean devueltas a Ucrania”.

Expertos consultados por Foreign Policy creen que es más probable un colapso militar ruso. Si bien Rusia dispone aún de un gran arsenal bélico y puede llamar a una movilización total de la población, una Rusia acorralada y con armas nucleares, con un ejército mal entrenado y mal equipado podría causar mucho daño al mundo entero con un posible ataque nuclear o químico, según Jack Detsch, reportero del Pentágono para Foreign Policy.

La opción que habla de un posible uso de armas nucleares en Ucrania ha cobrado fuerza en los últimos días. Putin “está fanfarroneando en este momento”, asegura a la agencia Reuters Yuri Fyodorov, analista militar con sede en Praga. “Pero lo que sucederá dentro de una semana o un mes es difícil de decir, cuando entienda que la guerra está perdida”.

Aunque ningún funcionario ruso ha hablado sobre la posibilidad de utilizar armas nucleares, el Kremlin tendría varias opciones sobre la mesa, como sería el lanzamiento de bombas nucleares tácticas desde aviones o dispararse contra misiles desde tierra, barcos o submarinos. Las armas nucleares tácticas son las utilizadas en el campo de batalla con un propósito “táctico” y no poseen el potencial destructivo de las grandes bombas nucleares con capacidad para destruir ciudades enteras y sumir al mundo en un escenario de pesadilla apocalíptica.

Otra evolución probable es un conflicto largo y de baja intensidad. “Rusia está impulsando un conflicto congelado durante un tiempo hasta que tenga la oportunidad de regenerarse”, asegura a FP Dara Massicot, investigadora principal de políticas en Rand Corporation. Un conflicto congelado pondría a prueba la paciencia de EEUU y los aliados europeos, que tendrían que seguir aportando fondos para el sostenimiento militar y económico de una Ucrania cada vez más empobrecida al tiempo que Europa aprende a lidiar con los efectos de la falta del gas ruso.

La resistencia numantina de las fuerzas ucranianas y la llegada de grandes cantidades de armas cada vez más avanzadas desde Estados Unidos a Kiev son dos factores que están determinando el curso de la guerra, asegura a LA RAZÓN el analista Robert Farley: “Parece que los rusos no valoraron bien la capacidad de Ucrania para llevar a cabo una guerra móvil y su capacidad para aprovechar las debilidades de la posición rusa. También hay indicios de que las fuerzas rusas (y las milicias locales) están desmoralizadas y no están dispuestas a luchar desde posiciones desventajosas”.

Sea como sea, Putin ha tomado mando directo sobre algunas decisiones militares, según medios estadounidenses. Recientemente, el New York Times Putin reveló que el inquilino del Kremlin prefirió sacrificar tropas para ganar tiempo al rechazar la petición de sus comandantes para retirar a 20.000 soldados atrapados en la orilla occidental del río Dnieper. Esta decisión ha expuesto a miles de tropas a una muerte probable, a la deserción y a la rendición ante el Ejército ucraniano. “Para Putin fue un sacrificio que valió la pena para transmitir la imagen de que su ejército, aunque claramente no avanza, sobrevive en Ucrania”, escribe Herman Pirchner, presidente fundador del American Foreign Policy Council.