Estados Unidos teme entregar a Ucrania misiles de largo alcance que podría usar para bombardear territorio ruso

Los responsables del Pentágono consideran que los 300 kilómetros de alcance del sistema HIMARS son suficientes para que las fuerzas ucranianas puedan defenderse

Lanzamiento de un misil ATACMS desde un sistema de lanzacohetes MLRS
Lanzamiento de un misil ATACMS desde un sistema de lanzacohetes MLRS FOTO: Wikipedia Wikipedia

La amenaza nuclear de Putin ha subido la tensión hasta límites casi desconocidos desde la crisis de los misiles, hace seis décadas, y ha vuelto a disparar la rivalidad entre Rusia y Estados Unidos como si hubiésemos vuelto a la Guerra Fría, con la invasión de Ucrania como detonante.

Sin embargo, Biden no parece dispuesto a dar un paso más en esa escalada y prefiere mantener el fuego controlado. Así, en el nuevo paquete de armas que Estados Unidos ha aprobado para Ucrania se ha preferido no incluir el sistema avanzado de misiles de largo alcance que han solicitado el presidente Volodymyr Zelenski y varios líderes del Congreso.

Los líderes del Pentágono no tienen problema en seguir armando a Ucrania con más cohetes de corto y medio alcance y sistemas de artillería de largo alcance que, según afirman, han ayudado a las fuerzas del país europeo a recuperar territorio y frenar la invasión rusa durante la contraofensiva de las últimas semanas. De hecho, la última partida que ha recibido el visto bueno del Departamento de Defensa incluye cuatro sistemas adicionales de cohetes de artillería de alta movilidad (HIMARS), que tanto han ayudado a las fuerzas de Zelenski a cambiar el rumbo del conflicto.

Según recoge el digital Defense One, Laura Cooper, una de las principales funcionarias civiles del Pentágono para la política de guerra de Ucrania, ha asegurado que Estados Unidos cree que las municiones que disparan los HIMARS, conocidas como Sistema de Cohetes de Lanzamiento Múltiple Guiado, o GMLRS, pueden llegar a donde las fuerzas ucranianas las necesitan.

Pero Estados Unidos no quiere que la potencia de fuego ucraniana llegue más allá, razón por la que está reteniendo misiles de largo alcance, incluido el Sistema de Misiles Tácticos del Ejército ATACMS que ha pedido el Gobierno de Kiev y que algunos planificadores norteamericanos temen que pudieran usar para atacar suelo ruso.

“Nuestra evaluación es que con la capacidad GMLRS existente que tienen en el HIMARS, y que estamos brindando más con este paquete, pueden alcanzar la gran mayoría de los objetivos en el campo de batalla, incluida Crimea”, dijo el subsecretario adjunto de defensa. para Rusia, Ucrania y Eurasia“.

Cooper dijo que el Pentágono cree que Ucrania ha usado estas armas de manera efectiva hasta ahora, “creando oportunidades para maniobrar y avanzar” y cambiando la “dinámica del campo de batalla”, para recuperar territorio y consolidar sus ganancias.

El riesgo de los misiles tácticos ATACMS de largo alcance

Del HIMARS se ha hablado mucho, pero, ¿cómo son los M270 MLRS (Multiple Launch Rocket System o Sistema de cohetes de lanzamiento múltiple), el otro “juguete” que quiere Ucrania? Se trata de un lanzador de cohetes guiados de 400 mm con 6 tubos montados sobre chasis de camión. En la parte trasera tiene dos cápsulas intercambiables de cohetes. Cada cápsula cuenta con seis cohetes de combustible sólido no guiados o guiados (en 2021, el fabricante Lockheed anunció que había disparado con éxito una versión de alcance extendido del GMLRS a 80 km) o un solo misil ATACMS, que podría tener un alcance de hasta 500 kilómetros.
Está diseñado para complementar a la artillería en el Ejército de EE. UU. dotando a las divisiones de una mayor potencia de fuego en muy poco tiempo contra objetivos críticos y sensibles al tiempo. El MLRS tiene la ventaja de ser capaz de soportar y lanzar todos los cohetes básicos y de alcance extendido (ER-MLRS) de vuelo libre y los misiles del Bloque I del Sistema de Misiles Tácticos del Ejército (ATACMS).
El lanzador, que está montado en el chasis Bradley es un sistema de autocarga y autoguía altamente automatizado. Contiene una computadora de control de fuego que integra el vehículo y las operaciones de lanzamiento de cohetes. Sin salir de la cabina, la tripulación, formada únicamente por tres personas (conductor, artillero y jefe de sección) puede disparar hasta doce cohetes MLRS en menos de 60 segundos.
MLRS emplea el principio de “disparar y largarse” para limitar la vulnerabilidad al fuego de contrabatería. Además de la submunición convencional de doble propósito M77 equipada con 644 granadas de alto explosivo para enfrentamientos con vehículos ligeros y antipersonal, el sistema puede lanzar la ojiva de mina dispersable AT2 desarrollada en Alemania Occidental y tiene el potencial para lanzar otras ojivas.
Estos misiles tácticos de largo alcance son capaces de golpear objetivos tanto en el mar como en tierra. Podrían servir para atacar cuarteles generales, depósitos de combustible, defensas aéreas y artillería rusas. Este dato es precisamente el que más preocupa en la administración estadounidense, ya que se piensa que Ucrania podría utilizar estas armas para atacar objetivos dentro del territorio ruso, lo que sin duda tendría un efecto de escalada muy inquietante.

El paquete de armas anunciado el martes se produce en medio de nuevas encuestas que muestran que crece el apoyo de los estadounidenses a una mayor diplomacia estadounidense para poner fin a la guerra, y que disminuye el apoyo conservador a la financiación de la guerra.

El primer paquete de armas del año fiscal también sigue a las nuevas amenazas del presidente ruso Vladimir Putin de usar armas nucleares tácticas para influir en el campo de batalla en Ucrania. Cooper dijo que si bien todas las amenazas nucleares se toman en serio, no hay indicios de más.

Cooper dijo que ha visto informes abiertos de los medios sobre un tren ruso que transportaba equipo nuclear al frente, pero no pudo corroborarlos.

Este paquete armamentístico incluye 75.000 obuses de artillería de 155 mm, lo que habla de la rapidez y agresividad con la que se desarrolla la contraofensiva ucraniana. Si bien Rusia todavía controla un área de Ucrania del tamaño de Portugal, aproximadamente el 15% del país, esa área se está reduciendo rápidamente.

Los técnicos de mantenimiento estadounidenses en Polonia dijeron en septiembre que Ucrania estaba disparando proyectiles de obuses con tal volumen y frecuencia que estaban desgastando rápidamente las armas de una manera que ni siquiera el personal de mantenimiento había visto. Hasta el momento, Estados Unidos ha proporcionado a Ucrania 10 HIMARS, mientras que otros aliados han entregado 10 y prometido 10 más.

Las fuentes europeas también están comenzando a quedarse sin cartuchos. “Las reservas militares de la mayoría de los estados miembros [de la OTAN europea] han estado, no diría agotadas, pero sí mermadas en una alta proporción, porque hemos estado brindando mucha capacidad a los ucranianos”, dijo Josep Borrell.

El paquete de armas incluye:

  • 16 obuses de 155 mm y 75 000 proyectiles de artillería de 155 mm
  • 500 proyectiles de artillería M982 Excalibur de 155 mm guiados con precisión;
  • 1.000 rondas de 155 mm de sistemas remotos de minas antiblindaje (RAAM) ;
  • 16 obuses de 105 mm;
  • 30.000 proyectiles de mortero de 120 mm;
  • 200 vehículos protegidos contra emboscadas resistentes a minas MaxxPro (MRAP )
  • 200.000 cartuchos de munición para armas pequeñas;
  • equipo de colocación de obstáculos;
  • Municiones antipersonal Claymore (configuradas para ser consistentes con la Convención de Ottawa);
  • Equipo de campo.

Los HIMARS han sido tan efectivos que el propio ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, ha ordenado a sus comandantes que hagan todo lo posible por destruirlos como máxima prioridad. Varias fuentes creen que los drones -aviones no tripulados- que Irán suministra a Moscú tienen como objetivo la destrucción de estos modernos y avanzados sistemas de ataque. De hecho, Rusia ya ha anunciado la destrucción de algunos de estos sistemas.

El Gobierno de Kyiv había suplicado en repetidas ocasiones a Occidente que enviase más artillería de largo alcance en su intento de revertir la invasión rusa que comenzó el 24 de febrero y atacar las líneas de suministro y los depósitos de munición rusos.

Moscú ha acusado a Occidente de alargar el conflicto dando a Ucrania más armas, y ha dicho que el suministro de armas de mayor alcance justifica los intentos de Rusia de ampliar el control sobre más territorio ucraniano para su propia protección.

La llegada de los sistemas HIMARS y M270/MARS al teatro de operaciones tuvo una incidencia notoria, ya que finalmente las fuerzas ucranianas dispusieron de un medio preciso y eficaz para batir puntos estratégicos rusos y golpear también por detrás de las líneas de contacto. Esto incluyó puestos de comando, depósitos de municiones, puentes y nodos ferroviarios. La destrucción de estas posiciones permitió ralentizar los avances del enemigo y generar serios problemas logísticos en lo que a disponibilidad de recursos se refiere.

Pese a estos resultados, la flota de HIMARS y M270/MARS en manos ucranianas se ha mantenido en cantidades limitadas, unos 27 vehículos (16 y 11 respectivamente) sumado a la negativa de proveer la munición ATACMS, la cual pese a su veteranía cuenta con un alcance de 300 kilómetros, lo que sin duda pondría en riesgo a gran parte de complejo ruso que sirve para sostener el esfuerzo en el campo de batalla.

El esfuerzo de los EE. UU se ha centrado en mantener una continua provisión de munición para los HIMARS y demás sistemas de apoyo de fuego, lo que le ha permitido a Ucrania mantener la presión en la cadena logística rusa, así como apoyar las distintas operaciones de contra-ofensiva realizadas en las últimas semanas.