El F-35 desmontado con cuatro argumentos: “No es apto para enfrentarse a China”

La oposición y varios expertos militares de Australia critican a su gobierno, que quiere adquirir 30 aviones más pese a los problemas que ha dado a la Fuerza del Aire

Un avión F-35A Lightning II de la Fuerza Aérea de Australia despega con su carga de bombas GBU-12 en la Base Darwin, en el norte del país
Un avión F-35A Lightning II de la Fuerza Aérea de Australia despega con su carga de bombas GBU-12 en la Base Darwin, en el norte del país FOTO: LAC Stewart Gould Lockheed Martin

Brian Toohey, periodista australiano y experto en materia militar, ha lanzado un duro mensaje contra el Gobierno de su país ante la posible compra de nuevas unidades del avión de quinta generación F-35, que según la prensa local es algo previsto en la Revisión de la Estrategia de Defensa que está elaborando el gobierno australiano.

Son muchas las críticas que se han vertido sobre la flota de F-35 australiana, pero quizá la que mejor sintetiza es la que sostiene que la versión actual de este caza “no es apta para enfrentarse a China”, un temor esgrimido por altos funcionarios de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

Australia se unió al programa F-35 como socio industrial en 2002 y se comprometió a comprar 72 aviones (con un coste de unos 16.000 millones de dólares) destinados a tres escuadrones operativos. Hasta la fecha, la Royal Australian Air Force (RAAF) ha recibido 54 de sus 72 F-35A planificados. A esta cantidad, las autoridades quieren sumar ahora un cuarto escuadrón para llegar los 96 aviones en los próximos años.

Las objeciones que plantea Toohey apuntan al largo historial de problemas detectados en Australia en el famoso avión fabricado por Lockheed Martin. Es más, el experto considera que las autoridades de su país deberían “pedir un reembolso” por los aviones en lugar de adquirir más. A su juicio, “el primer y mayor error fue comprar este avión”. Este experto, autor del libro “Secret: The Making of Australia’s Security State”, asegura que “el Gripen sueco, posiblemente un avión mucho mejor, cuesta alrededor de 80 millones de dólares australianos y tiene bajos costos de mantenimiento”.

Australia ha enfrentado un reguero de contratiempos en lo relativo al F-35. La oposición en el parlamento ha afirmado que el programa está “plagado de problemas”. Otros expertos australianos en defensa han asegurado que los cazas Lockheed Martin F-35 suministrados a la RAAF han resultado ser un “desastre total”.

Entre las deficiencias detectadas se cita, por ejemplo, que los dos aviones de combate F-35 que Australia compró por más de 280 millones de dólares en 2013 son demasiado viejos para actualizarlos con la configuración actual.

El experto en Defensa Anthony Galloways también ha criticado aspectos como el rango de acción del aparato. Los F-35A pueden volar 2.000 kilómetros, pero en una acción de combate podrían alejarse un máximo de mil kilómetros para tener combustible para poder regresar a su base. Esos mil kilómetros de rango de combate podría subir a 1.500 km con un avión cisterna, por lo que no puede volar hasta el disputado Mar de China Meridional sin reabastecimiento aéreo. “Esto no tiene en cuenta el hecho de que el avión tendrá que acelerar durante el combate, cuando utiliza más combustible, por lo que su rango de acción real podría estar más cerca de los 500 km”, matiza Galloways.

Brian Toohey también cuestiona que el F-35 sea un caza supersónico, tal y como asegura el fabricante, y sostiene que solo podría volar a su máxima velocidad de 1.960 kilómetros por hora (1,6 Mach ) durante 50 segundos. Transcurrido ese tiempo, el avión debe reducir considerablemente la velocidad. “Otros cazas tienen una velocidad máxima significativamente mayor y pueden mantener un nivel supersónico durante períodos prolongados, a diferencia del F-35. El Gripen sueco, el Rafale francés y el F-15EX estadounidense tienen esta capacidad llamada “supercrucero”, argumenta el analista militar.

También atiza Toohey donde más duele, en la reconocida capacidad furtiva del avión. “El sigilo no es todo lo que parece. Hace que el F-35 sea difícil de detectar por algunos radares, pero no por otros que operan en diferentes frecuencias. También puede ser rastreado por radares sobre el horizonte. El F-35 puede ser visto por sensores ópticos y de calor, así como detectado por el ruido que emite. Además, el sigilo del F-35 se desvanece si lleva armas o tanques de combustible en los pilones de las alas en lugar de dentro”.

Otro quebradero de cabeza para la Defensa australiana es el software Block 3F instalado en los últimos F-35. El mantenimiento de este sistema operativo digital diseñado por Lockheed Martin ha resultado muy costoso, según explican los expertos consultados por los medios australianos. El año pasado, el teniente general S. Clinton Hinote, de la USAF, expresó su gran preocupación por el software Block 3F al decir: “El bloque que se está produciendo ahora no es un bloque con el que me sienta bien para enfrentarse a China y Rusia”.

Australian F-35 Industrial Participation Drives Enterprise Forward

Luego está el problema del alto coste del mantenimiento. Los fondos necesarios estimados por la División de Sistemas Aeroespaciales de Australia para el mantenimiento de la flota de F-35A Lightning II hasta el año 2053 ascienden a unos 10.870 millones de dólares.

Menos horas de vuelo

El Ministerio de Defensa de Australia reveló recientemente que el F-35 reducirá sus horas de vuelo en los próximos cuatro años, lo que suscitó un encendido un debate nacional sobre la capacidad y viabilidad de la aeronave. La prensa australiana asegura en sus informaciones que la causa de esta situación son los problemas de mantenimiento relacionados con el funcionamiento de los Joint Strike Fighters (JSF).

Actualmente hay 14 países que han comprado alguna de las tres variantes del F-35 (A,B y C). Alemania, entre otros, tiene un acuerdo para integrar en un futuro próximo hasta 35 unidades de esta aeronave. En España, el Ministerio de Defensa ha estudiado la adquisición del caza de quinta generación, considerado el más caro de la historia.

Los acuerdos más recientes firmados por Estados Unidos y el fabricante Lockheed Martin con países europeos elevan el coste de los F-35A, el modelo convencional y que podría encajar en el Ejército del Aire como sustituto de los F-18, en unos 75 millones de dólares. Por su parte, el coste del F-35B se sitúa en los 105 millones de dólares.