Política

A la espera de una orden de Netanyahu

El Ejército israelí anuncia que ya está preparado para invadir la Franja de Gaza, sólo espera la aprobación del primer ministro

Palestinos observan los destrozos provocados por un ataque israelí en Rafah
Palestinos observan los destrozos provocados por un ataque israelí en Rafah

Cinco días después de que Israel activara el operativo «Margen Protector» contra Hamas en la Franja de Gaza para poner fin al disparo de misiles desde dicho territorio hacia Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu dejó claro que esta misión no cesará hasta que se alcance su objetivo: devolver la calma total al país. «Restaurar el orden y el silencio al pueblo israelí es mi prioridad», dijo Netanyahu en tono firme ayer durante una rueda de prensa, inmediatamente después de la cual volvieron a sonar las alarmas en el sur y centro de Israel, siendo exitosamente interceptados por la Cúpula de Hierro sobre Tel Aviv misiles de largo alcance lanzados desde Gaza. «El pueblo israelí sabe que ésta es mi primera consideración y haré todo lo necesario para alcanzar este objetivo», declaró el jefe del ejecutivo israelí dirigiéndose a la nación poco antes de comenzar el descanso judío del «shabat». Sus palabras pueden ser ampliamente interpretadas como una aclaración, aunque no lo dijo explícitamente, de que está sobre la mesa también la opción de una incursión por tierra a Gaza. Es evidente que su Gobierno no se apresura a aprobar esta opción, considerada mucho más compleja, aunque hay no sólo ministros del gabinete sino también diversos expertos militares, que estiman que si no se aprueba el ataque terrestre será imposible asestar a Hamas el golpe decisivo para neutralizar su capacidad de disparar misiles hacia territorio israelí. Esto, en gran medida debido a que se sabe que gran parte de los misiles, y muy especialmente los más peligrosos y de mayor alcance, han sido escondidos por Hamas y los otros grupos radicales de la Franja, bajo tierra, en los sótanos de mezquitas, escuelas, hospitales y viviendas particulares. Para destruirlos desde el aire, Israel tendría que atacar con un poder destructivo mucho peor que aquel al que ha recurrido por ahora, con lo cual el coste en vidas humanas también sería mucho mayor. Al respecto, el comandante en jefe del Ejército teniente general, Beni Gantz, dijo ayer que «nosotros tenemos muy presentes que hay civiles en Gaza y nuestra intención no es atacarlos a ellos», afirmando que «es Hamas quien los expone y los utiliza como escudos humanos, disparando desde las concentraciones civiles para atacar a los civiles israelíes».

Gantz aclaró que las Fuerzas de Defensa de Israel tienen todo listo para llevar a cabo un operativo por tierra y que «lo que falta es que sea impartida la orden política al respecto». Según Gantz, «los terroristas en Gaza comprenden que han cometido un gran error», en referencia al millar de objetivos abatidos en Gaza por parte del Ejército israelí desde que comenzó el enfrentamiento. Además, según fuentes palestinas, el número de muertos ha pasado el centenar y son ya más de 670 los heridos en los ataques. De ellos, 60 eran civiles y 22 menores de edad.

Por su parte, Hamas continúa advirtiendo a Israel de que «se arrepentirá de su agresión contra el pueblo palestino», y uno de sus portavoces en Gaza, Fawzi Barhum, dijo que «tenemos preparados nuevos elementos que aún no hemos utilizado». La milicia islámica intentó ayer disparar por primera vez hacia el aeropuerto internacional Ben Gurion. La Dirección de Aeropuertos de Israel, en los últimos días y ante las amenazas explícitas de Hamas contra este lugar, cambió varias rutas de los vuelos que entraban al país para evitar los puntos más peligrosos.

El jefe del ejército aclaró que «intensificaremos los ataques ya que aún no hemos agotado nuestras capacidades ofensivas», exhortando así a Hamas a tomar una decisión: «Desde un punto de vista estratégico , Gaza debe elegir si se encamina hacia la calma o hacia una catástrofe de seguridad». Ayer, el «premier» israelí habló de los contactos que ha mantenido con líderes internacionales, entre ellos el presidente Obama y la canciller Angela Merkel, afirmando que hay comprensión respecto a las motivaciones de Israel, dando a entender que de todos modos, las presiones internacionales no interrumpirán el operativo si no se logra el objetivo de devolver la calma al país con misiles.

Por su parte, el presidente palestino, Mahmud Abas, exhortó a poner fin al disparo de misiles contra Israel, aunque no mencionó explícitamente a Hamas, su socio en el Gobierno palestino desde hace varias semanas. En un programa de la televisión oficial palestina, preguntó de manera retórica: «¿Qué están tratando de alcanzar con el disparo de los cohetes?», para después añadir que «nosotros preferimos combatir con sabiduría y por la vía política».

En relación a los daños provocados por los ataques con misiles, ayer a primera hora de la mañana Israel amaneció con el impacto de un cohete en una estación de combustible en la ciudad sureña de Ashdod, en la que se produjo un herido. Hubo también un impacto directo en una casa particular en el kibutz Ein Hashlosha, cuyos dueños se salvaron a pesar del corto lapso desde que sonó la alarma hasta la caída del mortero, ya que se encontraban en el interior del cuarto de seguridad.