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Israel y Hamás se enzarzan en un violento intercambio de fuego

La escalada interrumpe meses de negociaciones en busca de una solución a largo plazo

  • Un hombre contempla los daños ocasionados en su casa de Deir Al Balah, en la Franja de Gaza, tras un ataque aéreo israelí / Efe
    Un hombre contempla los daños ocasionados en su casa de Deir Al Balah, en la Franja de Gaza, tras un ataque aéreo israelí / Efe

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10 de agosto de 2018. 05:42h

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Jana Beris.  9/8/2018

Durante meses Israel y Hamás habían mantenido negociaciones indirectas, a través de mediadores egipcios, en busca de un acuerdo a largo plazo. Pero los últimos acontecimientos, muy especialmente los de los dos últimos días, dejan claro que la alternativa al éxito de dichos contactos es una conflagración abierta de gran envergadura. Desde el miércoles por la tarde hasta poco antes del anochecer de ayer, Hamás disparó aproximadamente 200 cohetes y proyectiles de mortero desde la Franja de Gaza hacia las comunidades del sur de Israel, no solamente la ciudad de Sderot y los poblados adyacentes al territorio palestino, sino también hacia la localidad de Netivot, más tierra adentro. Además, sonaron las alarmas en la ciudad de Beer Sheba, considerada la capital del sur de Israel, por el disparo de un misil.

Israel respondió lanzando varias tandas de ataques contra cerca de 150 blancos militares de Hamás. Destruyó túneles desde tierra y mar, fundiciones para fabricar cohetes y comandancias de la milicia. Tras el disparo hacia Beer Sheba, considerado un indicio de escalada por parte palestina, arrasó un edificio de cinco pisos en el campamento de refugiados de Shatti, al oeste de Gaza, que según el Ejército servía como comandancia de la organización. Los palestinos alegan que es el Centro Cultural Said Almeshal. Allí se habrían producido 18 heridos. Los palestinos informaron de que murió uno de sus hombres y que un proyectil había alcanzado una casa particular, provocanco la muerte a una mujer de 23 años, en octavo mes de embarazo, y a su hija pequeña de un año y medio.

«No definiría esto como una guerra, sino como una escalada», resumió el teniente coronel Jonathan Conricus, portavoz del Ejército israelí, a LA RAZÓN acerca de si Israel y Hamás ya están en guerra. «Israel ha tenido que responder a una decisión deliberada de Hamás de disparar cohetes hacia nuestra población civil. Pero no diría que sea una guerra... Aún no». Por su parte, el portavoz de la Cancillería, Emanuel Nahshon, comentó que «Israel no puede no disparar cuando Hamás lanza cohetes intencionalmente hacia nuestra población civil».

El gabinete de seguridad israelí encabezado por el primer ministro, Benjamin Netanyahu, se reunió ayer dos veces para evaluar la situación y decidir qué pasos dar. Está claro desde hace tiempo que el Gobierno no tiene interés en una guerra de gran envergadura contra Hamás. Esto, a pesar de que el actual ministro de Defensa, Avigdor Liberman, cuando estaba en la oposición, exigía «derrotar en forma absoluta a Hamás apenas dispare el primer cohete». Hamás capta perfectamente esta posición de Israel, renuente a ir hasta las últimas consecuencias, y la usa para presionar. Pero su objetivo, estiman distintos expertos, es imponer sus condiciones a través del fuego. El fin último en el horizonte es lograr por un lado calma en el terreno durante varios años pero también facilidades para la Franja de Gaza que alivien la situación de la organización.

«Hamás quiere imponer su propia ecuación en el terreno porque ya no se ve disuadido por Israel y está dispuesto a correr muchos riesgos para lograrlo», dice a este diario el experto en asuntos árabes Ehud Yaari. «A mi criterio, esto sucede porque Israel no les ha causado aún un daño realmente serio. Cuando cambie los blancos elegidos y quizás elimine a alguno de los jefes, puede que Hamás entienda que esto no le conviene». Lo que se ha vivido en las últimas horas supone un peligroso juego con disparos que Hamás quiere usar como presión para que Israel acepte sus condiciones para un arreglo.

Una «solución» que a última hora de ayer parecía más cerca tras el anuncio de una fuente egipcia, que aseguraba que Israel y Hamas habían acordado una tregua desde la medianoche, según informaba el periódico Haaretz. Sin embargo, puntualizaban que ese extremo fue rechazado por un oficial israelí.

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