EE UU
Quién es Daniel Driscoll, el nuevo negociador de Trump para Ucrania en "guerra Santa" con el Congreso por las armas
El plan de paz para Ucrania, impulsado por Donald Trump y que se está negociando con todas las partes, ha contado con este mediador que fue enviado por sorpresa por el presidente estadounidense a Kiev
La figura de Daniel Patrick Driscoll ha tomado relevancia en los últimos días por uno de los acontecimientos más esperados a nivel mundial: la posible paz entre Rusia y Ucrania.
El plan, impulsado por Donald Trump y que se está negociando con todas las partes, ha contado con este mediador que fue enviado por sorpresa por el presidente estadounidense a Kiev para entregar al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, un controvertido borrador, un texto que supondría la cesión de territorio a Rusia y la renuncia de Ucrania a ingresar en la OTAN.
Tras el descontento del líder ucraniano, Driscoll participó posteriormente, en Ginebra, en las conversaciones multilaterales para reescribir un plan de paz más favorable a Ucrania. Dos días después, el 25 de noviembre, se reunió en Abu Dabi con funcionarios rusos para intentar cerrar un acuerdo.
Driscoll fue nombrado secretario del Ejército de EEUU el 25 de febrero de 2025 con 38 años. “Habiendo servido junto a ustedes en el pasado, estoy ansioso por apoyar a nuestros soldados, civiles y sus familias”, dijo durante la ceremonia de su nombramiento. Añadió que “juntos, fortaleceremos nuestra determinación de desarrollar la preparación militar, disuadir a los adversarios, modernizar nuestras fuerzas y asegurarnos de que sigamos preparados para cualquier desafío que se nos presente”. Ya era entonces un veterano militar que sirvió en el Ejército entre los años 2009 y 2011. Completó la escuela de Rangers del Ejército, estuvo en Irak, donde él mismo aseguró que aprendió habilidades de liderazgo mientras estuvo desplegado con la 10ª División de Montaña como líder del pelotón de exploración de caballería en apoyo de la Operación Libertad Iraquí, y fue primer teniente antes de pasarse al sector de la banca de inversión para terminar siendo el principal asesor del vicepresidente JD Vance. Su relación venía de lejos. Driscoll se graduó como licenciado en Administración de Empresas por la Universidad de Carolina del Norte y como doctor en Derecho por la Universidad de Yale, donde fue compañero de clase de Vance.
“Es un hombre de gran liderazgo, y creo que llevará al Ejército a un lugar donde podamos estar orgullosos de él, donde el servicio meritorio sea recompensado y elogiado en el Ejército de los Estados Unidos, donde nos aseguremos de estar promoviendo a los mejores y más brillantes, alistando a los mejores y más brillantes, y, cuando –Dios no lo quiera– tengamos que enviar a los mejores y más brillantes a las guerras de Estados Unidos, lo hagamos con competencia y eficacia”, dijo Vance sobre Driscoll cuando este fue nombrado secretario del Ejército.
El buen amigo de Vance ha destacado por impulsar la eliminación de la burocracia en los procedimientos de adquisición de armas y por el enfrentamiento con el Congreso para lograr flexibilidad presupuestaria para modernizar el armamento. En sus primeros meses en el cargo que ocupa ha encontrado una gran resistencia a sus peticiones, parte de una tensión que viene de largo entre el Pentágono y el Congreso sobre la confianza y la supervisión del dinero de los contribuyentes.
Beligerante en sus reclamaciones, en septiembre él mismo calificó de “Guerra Santa” su pulso con el Congreso mientras trabajaba para convencer a los legisladores de que le otorguen una autoridad de financiación más flexible para la guerra electrónica, los sistemas aéreos no tripulados y los esfuerzos contra los drones.
Pero no todo han sido luces en su carrera como hombre de Trump. En el mes de junio de este año protagonizó una llamativa polémica al declarar durante una entrevista en la cadena estadounidense FOX: “Ayer hablamos con un astronauta que está en la luna y que es soldado”. Sus palabras provocaron un gran revuelo en redes sociales y entre algunos medios del país. Se llegó a dudar si había filtrado sin querer información sobre alguna misión secreta estadounidense a la luna, ya que la última vez que un ser humano puso un pie sobre el satélite terrestre fue durante la misión Apolo 17, en 1972.
Las palabras de Driscoll, que nunca llegó a aclarar después, alimentaron las teorías conspirativas que corren desde hace años sobre un programa espacial secreto de la NASA y el Departamento de Defensa de los Estados Unidos.
Más tarde, The Debrief apuntó a que Driscoll había mantenido recientemente una llamada con la astronauta estadounidense Anne McClaine, coronel del Ejército de los Estados Unidos, que junto con 12 tripulantes, surcaba en aquel momento el espacio a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS). Muchos llegaron a la conclusión de que Driscoll cometió un error al decir que McClain estaba en la luna en lugar de decir que se encontraba en la ISS.