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Así es el Chernóbil flotante: la amenaza del Ártico

La central nuclear flotante 'Académico Lomonósov' cuenta con 140 metros de eslora y alberga 342 tripulantes. Según la agencia nuclear rusa, ROSATOM, puede abastecer a una ciudad de 100.000 habitantes y es imposible de hundir. Las asociaciones ecologistas temen que se convierta en el nuevo Chernóbil.

  • Greenpeace cree que las consecuencias de un posible problema con el barco podrían ser “incontrolables”.
    Greenpeace cree que las consecuencias de un posible problema con el barco podrían ser “incontrolables”. /

    Reuters

Tiempo de lectura 2 min.

24 de agosto de 2019. 10:45h

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Rafael Molina.  23/8/2019

Rusia ha lanzado este viernes una central nuclear flotante llamada 'Académico Lomonósov'. El buque puede producir energía para abastecer a una ciudad de 100.000 habitantes gracias a su potencia conjunta de 70 megavatios y 50 gigacalorías.

La asociación ecologista Greenpeace, en declaraciones para LA RAZÓN, cree que las consecuencias de un posible problema con el barco podrían ser “incontrolables”. La organización apunta a factores como el hecho de que una central nuclear, ya peligrosa de por sí, esté navegando en el mar, así como la “zona remota” donde se encuentra, en el Ártico, que dificultaría la ayuda.

La embarcación tiene unas dimensiones de 140 metros de largo y 30 de alto. En su interior, cuenta con diversas instalaciones al servicio de los 342 tripulantes que puede acoger. Entre ellas, un gimnasio, una piscina y un bar en el que está prohibida la venta de alcohol.

Solamente 80 de los trabajadores permanecerán de modo continuo en la central flotante, mientras que el resto de los miembros tendrán turnos de mes y medio.

El ROSATOM, la agencia nuclear rusa, ha anunciado que el buque ha sido fabricado a prueba de tsunamis y desastres naturales, lo que implicaría que “no podría hundirse bajo ninguna circunstancia”. “No nos tranquiliza”, recela Greenpeace, ya que “también se había anunciado” en el pasado este tipo de medidas y aun así, teme, provocaron desastres “como el de Chernóbil”.

El buque ha salido del puerto de Múrmansk, al oeste de Rusia, y llegará dentro de tres semanas a Chukotka, cerca de EE UU, tras navegar 5.000 kilómetros bordeando el norte del país. Permanecerá en su destino hasta que se acabe el combustible, dentro de siete años, cuando será remolcado de vuelta a Múrmansk.

Para Greenpeace, esto es un “peligro”, ya que el enriquecimiento de uranio es un factor de “tensiones políticas” y dejar un navío “flotando en el Ártico”, lo puede convertir en objeto de “ataques terroristas”.

Alexéi Lichachov, director del ROSATOM, declaró que esperan vender este tipo de embarcaciones a alrededor de diez países alrededor del mundo. “Creemos que es un escaparate”, opina Greenpeace en relación a la salida a mar del buque. Una demostración para los países interesados en adquirir esta embarcación, “como Filipinas o Indonesia”, zonas de mayor inseguridad para este tipo de instalaciones por el riesgo de tsunamis.

“Antes había una carrera para llegar a la Luna, ahora, por ver quién conquista el Ártico”, afirman desde la asociación verde, ya que es una zona “cada vez más navegable”. Critican desde Greenpeace que no se luche contra el cambio climático, en lugar de intentar demostrar “quien tiene más potencia”.

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