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Así será el faraónico nuevo canal de Estambul, el «proyecto loco» de Erdogan

Se trata de un canal artificial que evitará el paso por el congestionado Estrecho del Bósforo. Sin embargo, el proyecto podría desplazar a miles de personas y destruir bosques, entre otras consecuencias

  • El Bósforo es una de las vías navegables más transitadas del mundo
    El Bósforo es una de las vías navegables más transitadas del mundo

Tiempo de lectura 4 min.

25 de mayo de 2018. 20:38h

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Jesús Buitrago 24/5/2018

El mandatario turco Recep Tayyip Erdogan anunció en 2011, semanas antes de que las elecciones le otorgaran su tercera mayoría absoluta, lo que él mismo definió como «proyecto loco»: construir un canal marítimo artificial que descongestione de tráfico al Estrecho del Bósforo que separa Europa y Asia y parte en dos Estambul, y evite así peligrosos accidentes en el que es uno de los estrechos más transitadas del mundo.

El Estrecho del Bósforo fue usado en 2017 por 53.000 naves en comparación con las 17.000 que hubo en el Canal de Suez y las 12.000 del Canal de Pánama.

Pues bien, recientemente el Gobierno turco ha dado a conocer la ruta definitiva que tendrá este nuevo canal en Estambul, y se prevé que las obras de construcción se inicien en breve y finalicen en 2023.

Como punto de partida, utilizará el lago de Küçukçekmece, pegado al mar de Mármara; enlazará con la presa de Sazlidere y, posteriormente, se abrirá camino por tierra hasta llegar al mar Negro en un punto entre el nuevo gran aeropuerto de Estambul y el lago Terkos, unos 35 kilómetros al oeste de la desembocadura del Bósforo.

Nueva Canal Estrecho Bosforo Estambul

En el caso de que el Gobierno turco siga a raja tabla su hoja de ruta, este nuevo estrecho, además de tener que desplazar a miles de personas, atravesaría una zona que a día de hoy es un paraje de gran riqueza natural: extensos bosques de hayas, encinas, castaños y tilos; lagos y embalses centenarios; tierras de pastos y labrantío; pequeñas granjas y pueblos de pescadores.

Muchos ciudadanos turcos temen que este «proyecto loco» de Erdogan, que dividirá en dos la parte europea de Estambul y la convertiría en una isla, acabe con la unidad del ecosistema en la zona. Además, las obras podrían provocar filtraciones de agua salada en los acuíferos y aguas subterráneas, echando a perder el lago. Algo que, unido a la destrucción de Sazlidere, que provee a Estambul del 2,5 % de su agua, dejaría a la ciudad sin la mitad del suministro.

Sin embargo, lo que más preocupa a la población turca es la posible alteración en la composición química de los mares que se unen, pues lo que hace característico al mar Negro es su baja salinidad, muy inferior a la de la cuenca mediterránea a la que pertenece, gracias a la contribución de los ríos Don, Dniéper y Danubio. Si finalmente se construye este nuevo canal, el nivel de las aguas del mar Negro podría reducirse unos diez centímetros o más, además de aumentar su contenido en sal y de dañar el mar de Mármara.

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