Internacional

China mueve ficha y pide “máxima moderación” en Ucrania durante una cumbre con Macron y Scholz

Xi comunicó al presidente francés y al canciller alemán que “lamentaba ver las llamas de la guerra reavivadas en Europa” y que apoyaba una resolución diplomática de la crisis

Xi Jinping, Emmanuel Macron y Olaf Scholz han acordado este martes apoyar el proceso de negociación para avanzar hacia una solución diplomática de la crisis en Ucrania y poner fin a la guerra. La crisis ruso ucraniana ha involucrado a los principales líderes mundiales, cada uno con intereses específicos que reivindicar y sus exigencias diversas.

El mayor riesgo es que la guerra pueda, tarde o temprano, extenderse a los países vecinos y desde allí infectar al resto de Europa y del mundo. Mientras tanto, las negociaciones entre Rusia y Ucrania continúan a ritmo lento, y China ha manifestado que está dispuesta a mediar, pero no está claro qué será de su relación con el “gran amigo” Moscú.

La cumbre virtual a tres bandas se produjo en medio de una oleada diplomática de Occidente para presionar a China a fin de que intervenga en la distensión de la situación. Durante la misma y tras recordar la importancia del principio de soberanía e integridad territorial y lamentar los últimos acontecimientos, XI apoyó los esfuerzos de Francia y Alemania para lograr un alto el fuego y reiteró necesidad de garantizar el acceso de la población a la ayuda humanitaria coordinada por Naciones Unidas.

Xi comunicó al presidente francés y al canciller alemán que “lamentaba ver las llamas de la guerra reavivadas en Europa” y que apoyaba una resolución diplomática de la crisis, que según Naciones Unidas ha dejado más de 400 civiles muertos.

El mandatario chino señaló que el impacto combinado de los grandes cambios globales y la pandemia, ambos inéditos en un siglo, ha traído consigo múltiples desafíos globales que deben ser abordados mediante la cooperación internacional, por lo que debe ejercerse la “máxima moderación” para evitar una catástrofe humanitaria.

Reiteró su oposición a las sanciones, advirtiendo que estas “arrastrarán a la economía mundial, que ya está bajo una pesada carga”. ”Esto no es beneficioso para ninguna de las partes”, aseguró. “Debemos defender activamente un concepto de seguridad común, integral, cooperativo y sostenible”, añadió y afirmó que China está dispuesta a mantener “la coordinación con Francia, Alemania y la UE, y a desempeñar un papel activo con la comunidad internacional”.

Xi se entrevistó con Macron los días previos a la invasión, en los que pidió una solución diplomática a la crisis. No obstante, está pendiente de discutir la situación con el presidente estadounidense Joe Biden.

Desde entonces, se ha especulado mucho sobre si el presidente chino estaba al tanto de los planes de Putin. Pekín ha negado que tuviera conocimiento previo del ataque. A pesar de la preocupación por la negativa de Pekín a condenar el ataque de Rusia, y por el apoyo retórico tácito que ha ofrecido a Moscú, los funcionarios europeos creen que la gravedad de la situación hace imprescindible la intervención de China.

El lunes, el principal diplomático de la UE, Josep Borrell, se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, por segunda vez desde que comenzó la invasión hace 12 días. Borrell agradeció a China su abstención en las votaciones de condena a Rusia en las Naciones Unidas y “expresó su aprecio por la disposición de China a apoyar el cese de las hostilidades y el diálogo”. Asimismo solicitó el apoyo para el establecimiento de un corredor humanitario. En este sentido, Wang esgrimió que la comunidad internacional debe apoyar las conversaciones entre Ucrania y Rusia para lograr un alto el fuego y una resolución pacífica del conflicto.

“Estamos dispuestos a seguir desempeñando un papel constructivo en la desescalada de la situación en la medida de sus posibilidades”, aseguró el Ministerio de Asuntos Exteriores chino. Sin embargo, ese mismo día, en una rueda de prensa con periodistas extranjeros, el ministro ofreció su más firme apoyo a Moscú, asegurando que la relación con Rusia es “sólida como una roca”.

Por otro lado, los intercambios entre funcionarios estadounidenses y chinos han sido de lo más espinosos. Durante el fin de semana, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, se entrevistó con Wang y le presionó para que condenara la invasión rusa de Ucrania.

“El secretario señaló que el mundo está pendiente de ver qué naciones defienden los principios básicos de libertad, autodeterminación y soberanía”, aseguró Ned Price, portavoz del Departamento de Estado. Subrayó que el mundo está actuando al unísono para repudiar y responder a la agresión rusa, asegurando que “Moscú pagará un alto precio”.

Blinken continuó con la retórica dura que le caracteriza en un viaje por Europa esta semana. En una conferencia de prensa el lunes, advirtió: “Pekín habla mucho de la importancia de mantener el orden internacional, la estabilidad y el respeto a la soberanía”, aseguró, “pero desde su coacción a Vilna, hasta su incapacidad demostrada para condenar la flagrante violación de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania por parte de Moscú hoy y en 2014, sus actos hablan mucho más alto que sus palabras”.

Mientras tanto, en las altas esferas del gobierno de Biden en Washington se está debatiendo si se debe buscar la cooperación de Pekín para aplicar las sanciones y convencer a Rusia de que reduzca su sangrienta invasión de Ucrania.