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Taiwán ya sabe cómo repeler una “operación militar relámpago” de China sin contar con EEUU

Estrategas de seguridad consideran que el éxito de una agresión china contra la isla se dirimirá en los primeros días de una invasión. Taipéi cree que puede defenderse durante una semana para evitar un desembarco del Ejército Popular de Liberación

Foto de archivo Ministerio de Defensa muestra el despliegue de aviones de guerra de Taiwán durante un simulacro de respuesta a China el pasado mes de octubre
Foto de archivo Ministerio de Defensa muestra el despliegue de aviones de guerra de Taiwán durante un simulacro de respuesta a China el pasado mes de octubrelarazonAgencia AP

El presidente Joe Biden aseguró hace unos días que China no tiene planes para una agresión inminente contra Taiwán, pero en la isla muchos miran la inesperada invasión de Ucrania como preámbulo de una guerra fría con Pekín que puede desembocar en el corto plazo en un conflicto militar que nadie desea en Taipei. “La pregunta no es si Xi Jinping va a ordenar un ataque contra Taiwán sino cuándo”, asegura Cheng-Hui Ho, fundador de la academia privada Kuma, en el centro de la capital taiwanesa, donde decenas de personas reciben clases de geopolítica, estrategia, escenarios de invasión y desinformación.

Animado por el ejemplo de las milicias populares en Ucrania, el empresario Robert Tsao financia esta escuela con la promesa de entrenar a “tres millones de personas en tres años” y a 300.000 francotiradores para enfrentar un posible ataque desde el continente. “No damos instrucción militar, sino que enseñamos otras cosas, como la importancia de la resiliencia y la capacidad de sobrevivir en medio de un ataque enemigo”, explica Cheng-Hui.

El propósito de esta escuela privada de adiestramiento militar revela lo alejada que está la sociedad taiwanesa del régimen de Xi Jinping. China quiere la reunificación por vía pacífica, pero su presidente ya ha dicho en varias ocasiones que no descarta recurrir a la fuerza para lograr su objetivo. Ni la intensa relación comercial alimentada durante años por Pekín ni los viajes de un lado al otro del Estrecho han seducido a los habitantes de la isla. Más del 80% de la población local quiere mantener el “estatu quo”, lo que le permite a la isla operar en muchos aspectos como un país independiente sin serlo. ¿Hasta cuándo será así?

Localizador China y Taiwán
Localizador China y TaiwánTania Nietofreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@1fa472f4

Pekín posee una formidable fuerza numérica en el Pacífico capaz de intimidar a la que define como su“provincia rebelde”. Sin embargo, la posibilidad de un ataque chino plantea varias dudas que ningún experto es capaz de despejar. Las autoridades taiwanesas dicen oficialmente que no pedirán ayuda a Estados Unidos en caso de sufrir una agresión, pero Biden ha repetido en cuatro ocasiones durante su presidencia que EE UU intervendrá si Pekín cruza la línea roja en el Estrecho. Esta declaración, matizada posteriormente por altos funcionarios de la Administración norteamericana, rompe la política de “ambigüedad estratégica establecida en la Relations Act de 1979, por la que EE UU se comprometió a suministrar armas a la isla, pero no a defenderla militarmente.

Maniobras militares de Taiwán del pasado 7 de septiembre
Maniobras militares de Taiwán del pasado 7 de septiembreRITCHIE B. TONGOAgencia EFE

En Taiwán ya barajan múltiples escenarios. Se habla de un bloqueo naval y de una cuarentena económica que podría acabar asfixiando a la población hasta doblegar la voluntad del Gobierno taiwanés. Pero sobre todo se trabaja con el peor escenario, un ataque rápido y a gran escala de las fuerzas del Ejército Popular de Liberación chino.

El experto taiwanés I-Chung Lai, del Institute for National Defense and Security Research, asegura a LA RAZÓN que el Ejército chino no tiene actualmente la capacidad aeronaval para transportar suficientes fuerzas terrestres en pocos días. “Es más probable que intenten enviar tropas especiales para tomar los puertos y aeropuertos hasta que lleguen las fuerzas principales mientras se inicia la campaña militar con una operación anfibia incluida”.

Una difícil orografía

A juicio del analista, una operación de semejante calibre entraña un gran riesgo porque el ejército chino “tendrá que estar seguro de que puede eliminar la defensa aérea y marítima de Taiwán en las primeras 24-72 horas”. El jefe del Estado Mayor de Estados Unidos, Mark Milley, afirmó hace unos días que una invasión sería “una operación muy difícil de ejecutar” para China porque “la mayor parte de Taiwán es una isla montañosa”. No tiene duda de que sería “un error estratégico” de Xi Jinping.

Soldados del Ejército Popular de Liberación de China durante un entrenamiento en la base de Bayingol, en la región de Uighur
Soldados del Ejército Popular de Liberación de China durante un entrenamiento en la base de Bayingol, en la región de UighurChina Stringer NetworkREUTERS

I-Chung Lai considera que “Taiwán debería ser capaz de defenderse por sí misma durante aproximadamente una semana para evitar un desembarco del Ejército Popular de Liberación, siempre que se haya prometido de antemano el apoyo de EE UU contra el ataque chino”.

Este hipotético ataque incluiría elementos de la guerra híbrida, con ciberataques y el bloqueo de las redes energéticas y de los sistemas de comunicación. “Por lo que sabemos, ellos van a actuar de forma muy rápida. Van a tratar de atacar Taipei y eliminar a los líderes políticos en muy poco tiempo”, asegura el investigador Wu Tzu Li, del Institute for National Defense and Security Research (INDSR). Este analista de seguridad cree que “una de las operaciones más probables que adoptaría el Ejército Popular de Liberación sería atacar las infraestructuras críticas militares y civiles de Taiwán con misiles guiados de precisión”.

El objetivo chino de una guerra relámpago sería evitar a toda costa que EE UU pueda entrar en escena: “Xi Jinping no va a permitir la intervención de la comunidad internacional. No sabemos qué tipo de escenario pretende, pero estamos listos para cualquier agresión”.

¿Qué puede hacer Taiwán para defenderse? “No podemos derrotarlos, pero sí podemos negarles la posibilidad de que entren en nuestro territorio”, explica Wu, que añade: “Los sistemas antimisiles tierra aire y aire-aire son el eje de nuestra defensa. También estamos desarrollando misiles de largo alcance, pero no porque queramos atacar a China sino para destruir sus fuentes de suministro”.

La Fuerza Aérea de la República de China (como se denomina oficialmente a Taiwán) cuenta actualmente con 140 unidades del caza F-16, 54 aviones Mirage 2000 y 129 aeronaves F-CK-1. Para la defensa aérea se cuenta con baterías Patriot Advanced Capability 2 y el sistema antimisiles Tien Kung III.

Las autoridades taiwanesas llevan años reforzando las capacidades de las Fuerzas Armadas con un aumento sostenido del presupuesto en Defensa (casi del 14% para el 2023) y la adquisición de armas y equipo militar a Estados Unidos. El Pentágono, además, mantiene un reducido grupo de fuerzas especiales en la isla entrenando al cuerpo de infantería taiwanés.

El concepto que rige la defensa militar de Taiwán es el de “operación asimétrica”. China tiene una gran superioridad, como pasa con Rusia respecto a Ucrania. “De la guerra en Ucrania Taiwán ha aprendido valiosas lecciones”, explica Wu Tzu Li. “Se necesita todo tipo de armamento para neutralizar con éxito las operaciones del enemigo. Taiwán sigue buscando el apoyo de países afines, y al mismo tiempo persigue una defensa autosuficiente inyectando recursos en las bases industriales de defensa”, añade.

En el Ministerio de Defensa taiwanés saben que tras una agresión militar china el arsenal de misiles se agotaría rápidamente si el conflicto escalara en intensidad, por lo que el suministro militar desde países aliados sería un elemento clave para resistir pero a la vez muy difícil de completar si China ya hubiera logrado imponer un bloque naval y aéreo.

Cuándo puede haber un ataque chino

Se barajan dos momentos sensibles para un escenario de intervención china. Uno de ellos sería 2024, un año de incertidumbre con elecciones en Taiwán y Estados Unidos. Por otro lado, informes del Ministerio de Defensa taiwanés citados por la prensa local señalan como punto de salida 2027, cuando China tendría desarrolladas las capacidades de defensa y sistemas de ataque aéreo y marítimo de largo alcance, con misiles balísticos y de crucero listos para ser lanzados sobre Taiwán.

Para esa fecha ya estaría en servicio el portaaviones “Fujian”, el tercero de la flota china, junto a nuevas unidades del buque Tipo 003 de segunda generación y destructores Tipo 055, además de los aviones cisterna Y-20 y los cazas de quinta generación J-20 actualizados.

Pero el elemento decisivo de la ecuación, creen en Taiwán, serán los intereses internos de China, con variables como un pinchazo de la economía y las aspiraciones nacionalistas de un Xi Jinping al que le gustaría ser recordado como el presidente que logró “la reunificación”.