Bajo el yugo yihadista

La Razón
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- ¿Qué papel juegan los combatientes extranjeros que luchan en las filas del Estado Islámico y de Al Qaeda?

–Los combatientes extranjeros que se convierten al islam y se unen a grupos yihadistas desempeñan diversos papeles en el seno de las organizaciones. Pero debido a que carecen de experiencia militar, suelen tener poco valor operacional más allá de la conmoción y el pavor generado en audiencias de los medios occidentales.

- ¿Qué atractivo encuentran en estas organizaciones terroristas?

–Lo que ven en ellos es una narrativa basada en la crítica a la política mundial y local con la que se sienten identificados. Sin embargo, este discurso, que vertebran tanto a Al Qaeda como al Estado Islámico, no ofrece soluciones a este problema. Es una llamada a la rebelión, pero sin presentar una alternativa más allá de la violencia.

- ¿Cómo son tratadas las mujeres occidentales que se incorporan a la yihad?

–Predominantemente funcionan como miembros del nuevo Estado al que desde el EI denominan califato. Los yihadistas no quieren que las mujeres se enrolen en la guerra. Muchas de ellas se casan con los milicianos y es que bajo sus normativas todo lo personal está íntimamente relacionado con «lo político» o con su lucha. El matrimonio es una piedra angular de su ideología.

- Tras la derrota del EI en Tikrit, ¿ocurrirá lo mismo con Mosul?

–Sí, pero tardará en llegar. Habrá que ver si el Estado iraquí puede responder a la protección de las ciudades que está «reconquistando», dadas las deficiencias que ha mostrado hasta el momento.

*Profesora de Estudios de Defensa del King College de Londres.

Preguntas de Ángel Nieto