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Boris Johnson arrasa en la primera votación para sustituir a May

El ex ministro de Exteriores británico confirma su posición de favorito al ser el más votado entre los diputados «tories». En segunda posición queda el moderado Hunt

  • El exministro británico de Exteriores Boris Johnson / Foto: Reuters
    El exministro británico de Exteriores Boris Johnson / Foto: Reuters

Tiempo de lectura 4 min.

14 de junio de 2019. 04:39h

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Celia Maza 13/6/2019

Boris Johnson cada vez está más cerca de cumplir su gran sueño de mudarse al número 10 de Downing Street. El excéntrico político siempre ha gozado de gran popularidad entre las bases, pero, tal y como funcionan las reglas del Partido Conservador británico, todo aquel que quiera ser líder debe pasar primero el examen de las propias filas. Y aunque hasta ahora al que fuera alcalde de Londres le precedía una fama de bufón, su equipo está realizando una excepcional labor de «lobby» porque ayer se convirtió en el claro vencedor de la primera criba de las primarias con las que se elegirá el sucesor de Theresa May, quien acabó siendo devorada por su incapacidad de completar el Brexit.

Johnson obtuvo un total de 114 apoyos de los 313 diputados «tories» que votaron en una de las salas del Parlamento. En los corrillos de Westminster se llegó a decir que tuvieron que requisar los móviles a los parlamentarios porque los asesores del controvertido político estaban pidiendo incluso fotos de la papeleta a aquellos que le habían respaldado en público para certificar su voto efectivo.

En segundo lugar quedó el actual ministro de Exteriores, Jeremy Hunt, con 43 votos. Poco a poco este último va tomando cada vez más peso gracias al respaldo de importantes figuras tanto del bando euroescéptico como el pro- UE, hasta el punto de que consiguió superar al propio Michael Gove. El ministro de Medio Ambiente obtuvo 37 votos. Siempre ha tenido gran influencia sobre el sector euroescéptico, pero su polémica confesión de consumo de cocaína hace 20 años le está pasando factura en la carrera.

De entre los diez candidatos, tres quedaron eliminados al no conseguir los suficientes apoyos: la ex ministra de Trabajo y Pensiones Esther McVey, el diputado Mark Harper y la antigua líder del grupo conservador en la Cámara de los Comunes Andrea Leadsom. Esta última es una baja significativa, ya que en las primarias de 2016 llegó a estar como finalista junto a May. En el último momento terminó por retirarse de la carrera por una polémica entrevista con el diario «The Sunday Times» donde dio a entender que ella podría ser mejor primera ministra simplemente por el hecho de ser madre.

Por otra parte, una de las grandes sorpresas la protagonizó Rory Stewart, actual responsable de Desarrollo Internacional, quien inexplicablemente para muchos consiguió pasar a la segunda ronda con 19 votos, a pesar de ser el único de los candidatos que defiende sin tapujos el actual acuerdo de retirada que May cerró con Bruselas, el mismo que ha sido rechazado ya hasta en tres ocasiones en la Cámara de los Comunes. «La UE ha dejado ya claro en varias ocasiones que no va a renegociar otro pacto. Cualquiera que prometa que puede mejorarlo es que aún no se ha dado cuenta de lo que va la película», repite una y otra vez.

Sin excluir sorpresas

Asimismo, logró también una buena posición el que fuera ministro para el Brexit Dominic Raab (27 votos), quien habla abiertamente de las posibilidad de suspender la agenda parlamentaria hasta finales de octubre –cuando termina la prórroga concedida por los Veintisiete–para que sus señorías no puedan detener a un primer ministro que quiera salir del bloque comunitario sin ningún tipo de pacto.

A día de hoy, por tanto, Johnson tienen muchas posibilidades, al menos, de quedar entre los dos finalistas que se presentarán luego a las bases conservadoras, quienes deben elegir ganador para finales de junio.

Pero hasta entonces pueden pasar muchas cosas, sobre todo en la época que está viviendo Westminster, que más que un Parlamento en ocasiones parece un escenario de microteatro de improvisación.

Lo cierto es que con los «tories» nunca queda todo escrito hasta el último momento. En 2001, en esta primera fase, Michael Portillo lideraba la lista y luego no consiguió siquiera quedar entre los dos finalistas. Por su parte, en 2005, David Davis parecía el gran vencedor, pero luego un prácticamente anónimo por aquel entonces David Cameron dio la sorpresa y se alzó con el liderazgo.

El mayor rival a quien se enfrenta ahora Johnson es él mismo. Su equipo le tiene prácticamente recluido en un búnker para minimizar cualquier riesgo de salida de tono, marca de la casa. No está concediendo entrevistas y, por el momento, parece que no participará en los debates organizados para los próximos días por las diferentes televisiones británicas.

Sus asesores consideran que no tiene la necesidad de mostrarse en público porque es ya la cara más conocida entre las bases. Pero su absentismo le puede acabar pasando factura.

Por otra parte, el ex ministro de Exteriores está recurriendo tras bambalinas a su tradicional «modus operandi», es decir, prometer a cada uno aquello que quiere escuchar sin importarle las contradicciones. Mientras que con unos dice que el Brexit sin acuerdo no es su prioridad, con otros se compromete a dejar el bloque sin pacto. Y puede ser cuestión de tiempo que unos u otros se sientan estafados.

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