Boris Johnson no es bienvenido en Escocia

El temor a un Brexit caótico aumenta el apoyo a la independencia, que ganaría por seis puntos ahora. Las promesas de Londres de mayor gasto público no aplacan ni a la ministra principal, Nicola Sturgeon, ni a la líder «tory» en la región

Boris Jonhson reunido con Nicola Sturgeon/AP
Boris Jonhson reunido con Nicola Sturgeon/AP

El temor a un Brexit caótico aumenta el apoyo a la independencia, que ganaría por seis puntos ahora. Las promesas de Londres de mayor gasto público no aplacan ni a la ministra principal, Nicola Sturgeon, ni a la líder «tory» en la región

Todos los inquilinos del número 10 de Downing Street repiten la tradición y Boris Johnson, a pesar de su peculiar estilo, no quiso romper con la regla no escrita. Por lo que ayer eligió Escocia como su primer viaje oficial como primer ministro para mostrar su compromiso con la unidad de Reino Unido.

En esta ocasión, la visita era casi obligada porque desde su llegada al poder se ha disparado el apoyo a la independencia en la región. Según un sondeo de Panelbase, la secesión ahora ganaría por seis puntos –53% contra al 47%– frente a la desventaja de dos puntos –49% frente 51%– que existía cuando gobernaba su antecesora, Theresa May.

Los escoceses votaron por seguir dentro de Reino Unido en el histórico referéndum de 2014. Se suponía que la cuestión debía haber quedado zanjada al menos por una generación, pero el triunfo del Brexit en el plebiscito de 2016 reabrió el debate y el hecho de que ahora Johnson no descarte un divorcio caótico ha llevado a muchos a querer cortar los vínculos con Westminster.

Hay tensión en el ambiente y ésta quedó reflejada con los abucheos del público que el nuevo «premier» recibió ayer en Edimburgo, cuando llegó a la residencia oficial de la ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon.

«El pueblo de Escocia no ha votado por este Gobierno conservador, no ha votado por este nuevo primer ministro y ciertamente no ha votado por un catastrófico Brexit sin acuerdo que ahora Boris Johnson está planeando», subrayó antes del encuentro la líder independentista del Patido Nacionalista Escocés (SNP), quien deja la puerta abierta a un nuevo referéndum de independencia.

Para intentar calmar los ánimos, Johnson prometió aportar nuevos fondos de 300 millones de libras (332 millones de euros) para Escocia, Gales e Irlanda del Norte. En cualquier caso, el flamante líder «tory» no ha suavizado su discurso respecto a su política comunitaria.

Durante la visita que realizó por la mañana en la base naval de Faslane –al suroeste de la región– explicó que su primer objetivo es alcanzar un «pacto de libre comercio» y garantizar una salida ordenada. Pero insistió en que el Acuerdo de Retirada que su predecesora cerró con Bruselas –el mismo que ha sido rechazado hasta en tres ocasiones en la Cámara de los Comunes– está «muerto».

En este sentido, aunque dijo que aún había margen «para un nuevo acuerdo que excluya el 'backstop'», advirtió de que si la UE no cede en su postura, Reino Unido abandonará en cualquier caso el bloque para el 31 de octubre, cuando termina la prórroga concedida por los Veintisiete.

Su postura choca frontalmente con la de Ruth Davidson, la líder del Partido Conservador en Escocia, con la que también se reunió ayer en Edimburgo. Los expertos señalan que la cita con ella fue más tensa incluso que la que mantuvo con Sturgeon.

Davidson es una figura sumamente respetada en la formación. Al fin y al cabo, los históricos resultados que cosechó en la región en las últimas elecciones de 2017 salvaron –quitando incluso muchos escaños al SNP– fueron todo un triunfo.

Pero nunca ha teniendo química con Johnson. Es más, apoyó públicamente a su rival, Jeremy Hunt, quien tenía una postura más moderada respecto al Brexit, en las recientes primarias. Davidson señala ahora que el excéntrico político tiene su respaldo para sacar a Reino Unido de la UE con acuerdo no comparte la posibilidad de que haya un divorcio caótico.

Por otra parte, el hecho de que Johnson ha echado a David Mundell, ministro para Escocia, y haya puesto en su lugar a Alister Jack, un «brexiter» del ala dura, no ha contribuido a mejorar la relación con la responsable de los «tories» escoceses.

En los próximos días, está previsto que el nuevo «premier» viaje también a Gales e Irlanda del Norte, mientras prepara la mayor campaña de propaganda gubernamental desde la Segunda Guerra Mundial para informar a la ciudadanía de su plan para sacar a Reino Unido de la Unión Europea para Halloween.

El nuevo «chancellor», Sajid Javid, señaló que el Gobierno lanzará «las mayores campañas de información pública de la historia» para preparar a ciudadanos y empresas para una salida abrupta del bloque. Para su propósito, el nuevo Ejecutivo destinará en los próximos tres meses 100 millones de libras (más de 110 millones de euros) en una batería de anuncios.