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Caos a dos días de la llegada del «Aquarius»

La tensión marcó ayer las reuniones entre las partes implicadas en el dispositivo para acoger a los migrantes.

  • Un par de operarios adecentan ayer la base del Alinghi, centro de operaciones del dispositivo
    Un par de operarios adecentan ayer la base del Alinghi, centro de operaciones del dispositivo
Valencia.

Tiempo de lectura 4 min.

14 de junio de 2018. 11:03h

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R. Peiró/T. Ramos.  Valencia. 14/6/2018

Luis encendía la máquina para pulir el suelo mientras Salva revisaba los enchufes y unos cuantos compañeros limpiaban cristales y adecentaban la zona. Ayer, la base del Alinghi donde, en principio, serán recibidos los 629 del «Aquarius», no era precisamente un hervidero de actividad. A escasos días para la llegada de los migrantes, el dispositivo está en fase de «ensayo-error» y la toma de decisiones se suceden a medida que se van coordinando todos los agentes implicados y se evidencian las dimensiones de los problemas logísticos. De ahí que el cambio de planes de ayer fuera hasta previsible.

Si el martes la vicepresidenta de la Generalitat valenciana, Mónica Oltra, anunciaba que los desplazados llegarían a La Marina valenciana, ayer las fuerzas de seguridad y los técnicos de Capitanía Marítima y del Puerto recomendaban, «por motivos de operatividad y funcionalidad», que el desembarco y la primera identificación de los refugiados se realice en el muelle de cruceros, ya que la zona inicialmente prevista estará inaccesible debido a la celebración de un concierto de música pop (en estos casos, la gran afluencia de público obliga a cerrar el puente de la dársena interior, con lo que es imposible la entrada de embarcaciones).

Así las cosas, será uno de los tres muelles de cruceros (por motivos de seguridad no se ha desvelado cuál de ellos) el que acoja a los refugiados. De ahí serán trasladados a la base del Alinghi (a unos cuatro kilómetros de distancia), donde se mantiene la base de operaciones y donde se habilitarán servicios de urgencia, baños portátiles y comida para las primeras horas y hasta que se les dé un destino provisional.

En la ciudad se respira un ambiente de relativa calma ante la llegada de los buques, aunque el Gobierno valenciano ha hecho un llamamiento a la población para evitar males mayores, pues teme que algunos aprovechen la ocasión para sacar provecho, económico o político, del drama. Por ello, la Generalitat informaba a través de las redes sociales de los canales oficiales habilitados para coordinar la solidaridad que llega de los ciudadanos (e-mail: aquarius@112cv.gva.es y teléfono (+34) 96 342 80 99). «No hagáis caso a particulares que dicen organizar dispositivos ni a cualquiera que pida dinero para organizarlos», se leía en la cuenta oficial de Twitter de la Generalitat.

Por su parte, el presidente Ximo Puig pedía a los políticos que evitaran sacar rédito de este hecho y abogaba por que los 629 tripulantes sean recibidos única y exclusivamente por los profesionales de las ONG autorizadas a fin de que puedan atenderles de la mejor manera posible primando la privacidad de los recién llegados.

Problemas de jurisdicción

La reunión que a primera hora de ayer se vivió entre las partes implicadas en la recepción del barco de los inmigrantes se puede calificar de tensa, cuanto menos. Así, el jefe superior de la Policía Nacional en Valencia, Javier Cuasante, dijo que cuando el barco llegara a puerto sería él el responsable de organizar la «entrada» de los inmigrantes en España.

Desde la Delegación del Gobierno se reparó en la necesidad de saber qué personas iban a «entrar» en España, para lo que se enviaría a la Guardia Civil para que hiciera un primer control de los inmigrantes en las mismas embarcaciones, antes de que estos bajaran a puerto. Pero, en ese momento, alguien reparó en que la Benemérita no podría subir a bordo de las dos embarcaciones del Ejército Italiano que también transportan a parte del contingentes de emigrantes. Dichas embarcaciones son consideradas suelo italiano y la Guardia Civil no tiene ninguna jurisdicción en ellas.

Las reuniones de los agentes implicados en el dispositivo especial se sucederán durante los próximos días. Una de las más importantes tendrá lugar hoy en la capital valenciana, hasta donde se ha desplazado la ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, Carmen Calvo, quien se reunirá con Puig.

Y mientras todo esto ocurre, Luis, Salva y una docena de operarios más se afanan en lavarle la cara a la base del Alinghi, abandonada durante más de una década después de que Valencia se despidiera de la Copa América de vela.

El que fuera escenario de fiestas de millonarios que regaron sus gargantas con miles de botellas de Moët será ahora el primer hogar que vean 123 niños, siete embarazadas y centenares de personas desesperadas que huyeron de una muerte segura en busca de un futuro mejor.

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