China frena la «primavera» democrática de Hong Kong

La ex colonia británica Hong Kong fue devuelta a la soberanía de China en 1997, y para conmemorar esa fecha cada 1 de julio hay una multitudinaria marcha por las calles de la ciudad. Su lema no es otro que pedir una menor intervención política de Pekín en los asuntos de este territorio autónomo chino.

En esta edición se produjo una de las mayores manifestaciones a favor de la democracia registradas en la ciudad en la última década, contabilizándose medio millón de participantes, que demandaron sufragio universal para la isla. El lema de la manifestación fue «defender la autoridad Hong Kong: sin miedo a la amenaza de un control exhaustivo de Pekín».

En medio de estas protestas pacíficas, la Policía detuvo ayer a 511 personas acusadas de «reunión ilegal y obstrucción a los agentes». Los manifestantes fueron arrestados durante una sentada en las puertas de la oficina del jefe de Gobierno de la ciudad. «La razón por la que estamos aquí es para pedir el sufragio universal y para poder decidir el futuro de nuestra democracia», gritó uno de los participantes en la acampada prodemocrática. Y es que en los últimos meses han crecido los temores a que la autonomía de Hong Kong y la independencia del Poder Judicial estén bajo amenaza del régimen comunista. Pekín ha recordado que la autonomía de la Región Administrativa Especial está sujeta a la autorización de la dirección central. «El alto grado de autonomía de Hong Kong no es completo, ni tampoco un poder descentralizado. Es el poder de manejar los asuntos locales como autoriza la dirección central», según se explica en un libro blanco sobre Hong Kong: «El sistema socialista de la parte continental constituye el requisito previo y la garantía para que Hong Kong practique el capitalismo y mantenga su estabilidad y prosperidad». La marcha se produjo pocos días después de que los activistas democráticos, creadores del movimiento «Ocupar el Distrito Central Con Amor y Paz», celebraran un referéndum no oficial sobre las opciones para las elecciones de 2017, en el que casi 800.000 personas votaron (el 25% del electorado) para pedir que les dejen elegir en las urnas al jefe ejecutivo de Hong Kong, un cargo que ahora recae en CY Leung, quien ha dicho que su Gobierno está tratando de forjar un consenso sobre la reforma política. Pekín ha calificado el referéndum de «farsa ilegal».