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Lilián Tintori: “Leopoldo López y Guaidó son hermanos de lucha”

El 18 de febrero de 2014 y ante una multitud que le vitoreaba, el dirigente opositor se entregó a la Guardia Nacional. En arresto domiciliario desde 2017 entran en su casa cada cuatro horas, con armas cortas y largas

El 18 de febrero de 2014 y ante una multitud que le vitoreaba, el dirigente opositor se entregó a la Guardia Nacional. Fue el propio Diosdado Cabello quien lo condujo hasta una celda. Desde entonces está encerrado.

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Hace cinco años Leopoldo López perdió su libertad. El 18 de febrero de 2014 y ante una multitud que lo vitoreaba, el líder opositor se entregó a un comando de la Guardia Nacional cuando fue solicitado su arresto por sucesos violentos ocurridos seis días antes en Caracas. Apenas fue esposado, el propio Diosdado Cabello, el segundo hombre fuerte del chavismo, lo condujo a una celda.

Desde entonces permanece encerrado. Primero, en la cárcel militar de Ramo Verde donde permaneció durante más de tres años. Desde 2017 permanece en arresto domiciliario. Los venezolanos no escuchan su voz ni ven su rostro, exceptuando algunas pocas grabaciones, desde hace un lustro. Por orden de un tribunal, López no puede hablar a los medios.

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Pero desde su casa, el fundador de Voluntad Popular y jefe político de Juan Guaidó fraguó el ascenso del joven diputado a la presidencia de la Asamblea Nacional y su proclamación como presidente encargado del país. Y desde allí también desarrolla planes para la reconstrucción de Venezuela una vez caiga el régimen de Nicolás Maduro.

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Su esposa, Lilian Tintori, se ha convertido en una defensora de derechos humanos y, también, en portavoz del marido encarcelado y silenciado. Por eso es ella quien es citada asegurando que cuando haya elecciones presidenciales libres y democráticas en Venezuela, Leopoldo López competirá.

Pero ante LA RAZÓN calibra la respuesta: “Lo primero es el cese de la usurpación (de Nicolás Maduro). Tenemos que estar claros de las prioridades. Queremos llegar a unas elecciones en las que participe todo el mundo. Cuando lleguemos allí, él mismo informará su decisión. Ahora lo importante es el apoyo a Juan Guaidó y especialmente saber administrar el momento”, dice la mujer en la sede de Voluntad Popular.

Tintori lanza en seguidilla un resumen de estos cinco años: “Lo dejaron sin nada, sin un bolígrafo, sin un papel, no lo dejaban escribir, no lo dejaban leer, y lo dejaron además aislado durante un año en una torre. No solamente a él le daban tratos crueles e inhumanos, a nosotros como familia nos maltrataron, nos agredieron. Nos daban tratos crueles e inhumanos cada vez que entrábamos y salíamos de la cárcel de Ramo Verde, y justo cuando Leopoldo pasa a la medida de casa por cárcel, aprovecha cada minuto para trabajar por Venezuela”.

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La mujer afirma que el Plan País presentado por la Asamblea Nacional para la recuperación del país, fue redactado por López desde su cautiverio. Desde allí, también, escribió el libro Venezuela Energética, una propuesta petrolera junto al ingeniero Gustavo Baquero. “Estando ya en la casa, Leopoldo amplió ese plan, con expertos en cada materia, y luego lo presentó en una reunión que hubo este año en la ciudad de Washington (por videoconferencia). Se lo entregaron a la Asamblea Nacional y se le presentó al país”.

-Juan Guaidó pertenece a Voluntad Popular. Leopoldo López escribe el plan de gobierno post Maduro. Se espera que Gustavo Baquero sea nombrado presidente de PDVSA (Petróleos de Venezuela, estatal). ¿Estamos viendo una transición guiada por Leopoldo López?

-Yo creo que no es hacia donde Leopoldo quiere, es hacia donde el país quiere. Lo que están haciendo Leopoldo, Juan Guaidó, nuestros diputados es leer al país. La mejor forma de hacer eso es buscando a expertos en cada área que trabajen en un plan que esté escrito, que no sea un dibujo libre, sino algo planificado. Hoy cuando habla Guaidó habla por Voluntad Popular, por toda la Unidad, y habla por Leopoldo.

-Leopoldo ha estado tras bambalinas de mucha de la acción de Guaidó. ¿Qué tanto de él vemos calcado en Guaidó?

-Ellos son hermanos de lucha. Juan Guaidó vivió la cárcel de Leopoldo conmigo, y vivió todo lo que vivió Voluntad Popular, donde tuvimos una persecución brutal pues es el partido más perseguido de la dictadura de Maduro. Ambos creen que sin presión de calle, sin que la gente salga a protestar, los procesos no se van a dar. Ellos tienen los mismos sueños y quieren lo mismo para Venezuela, que es libertad y democracia.

-Es testigo de excepción de las conversaciones de Leopoldo con otros líderes y factores, ese trabajo tras bambalinas que incluso llegó a una juramentación de Guaidó que sorprendió a más de uno dentro de los mismos partidos opositores. ¿Cómo han sido esos intercambios?

-En 2018 se tuvo que reconstruir la oposición. Él junto a toda la oposición construye una plataforma que es el Frente Amplio y se logró amalgamar otra vez a mucha gente que piensa igual y mejor aún, muchos partidos políticos, gremios, a los disidentes del chavismo. Todo eso lo viví el año pasado. Fue un año duro porque la hiperinflación se disparó y no veíamos una ruta clara, pero sí sabíamos que por los acuerdos políticos, que sí se cumplen siempre en la oposición, le tocaba a Voluntad Popular la presidencia de la Asamblea Nacional. Cuando dices que la juramentación agarró desprevenida a la gente, es precisamente porque fue una estrategia muy pensada, y teníamos que cuidar mucho a Guaidó. Porque si Leopoldo anunciaba que Guaidó iba a ser el Presidente a mitad de 2018, seguramente lo iban a eliminar o lo iban meter preso o a perseguir para llevarlo a la cárcel o al exilio. El año pasado la oposición estaba enfrentada. De un lado, María Corina (Machado) y Antonio (Ledezma) le pedían a Leopoldo: sepárate de los partidos Un Nuevo Tiempo, AD, PJ. Y por este lado, también había mucha presión, “tú no terminas de romper con este lado que están contaminando y dañando a la Asamblea, hablando mal de los diputados”. Leopoldo se mantuvo firme en el medio de todos, hablando con todos, construyendo algo más grande. Yo sí soy testigo de eso y a mí me impresionó. Ahora hemos logrado un gobierno interino, algo mucho más grande que esa pelea política, esos intereses. El ver hacia adelante fue lo que hizo que Leopoldo no rompiera con ninguno y lograra una unidad unificada, y que todos los martes la Asamblea vote por lo mismo. Eso es un milagro.

-López tiene también una historia de división. Formó parte de dos partidos de los que salió. Luego lanzó “La Salida” en 2014 sin el respaldo de todos. ¿Qué ha cambiado para que ahora apele siempre a la unidad?

-Eso es parte de su carrera política, y parte de su camino al cambio de un país. Así como Leopoldo ha cambiado, todos los dirigentes han cambiado y se han dado cuenta que no es momento de personalismos. Pienso que Leopoldo en la cárcel se dio cuenta de que hasta los militares quieren un mejor país. Él inició la lucha en 2014, pero hoy estamos más cerca del final que cuando tuvimos ese inicio el 12 de febrero de 2014.

-¿Leopoldo habla con militares?

-Sí ha hablado. Habla con mucha gente. Ha hablado con ministros de Chávez, que obviamente están impresionados con lo que ha pasado con Venezuela y están en contra de lo que está pasando, y ha hablado con militares que no están en Venezuela, que son activos, y que están indignados también. Leopoldo está tejiendo, sumando, y dándole seguridad a las personas que aún no han dado el paso y que tienen que entender que esta dictadura se terminó.

-¿Cinco años de prisión han sido determinantes en la manera de hacer política?

-Ha sido muy duro, porque además Leopoldo es inocente. A Leopoldo lo culparon de cosas que nunca hizo y además nunca consiguieron una prueba ni un testigo, y lo condenaron a 14 años. Más bien se ha revelado que quién mató a Bassil Da Costa, a Juancho Montoya y Robert Redman fue la misma gente de Maduro, ordenaron a disparar a funcionarios. Él convocó a la gente a la calle el 18 de febrero, dio la cara y se entregó. Y ahí comenzó todo nuestro trabajo internacional, que ha sido larguísimo y durísimo, pero que después de cinco años el mundo dice que Maduro es un dictador. Pero no le deseo esto a nadie, ni a la peor persona que ha dañado a mi familia.

-¿Esa persona tiene nombre?

-Maduro. No le deseo a nadie lo que vivimos nosotros como familia ni lo que vivió Leopoldo. Leopoldo perdió 70% de la vista en la cárcel, entró sin lentes y ahora usa lentes (gafas). Leopoldo vivió en un aislamiento para tratar de torturarlo psicológicamente, y resistió ante esa tortura. Hoy es un mejor hombre, un mejor papá, un mejor esposo.

-La carcelera de Leopoldo López, la fiscal Luisa Ortega Díaz, ahora está del mismo lado de la acera contra Maduro. ¿Cómo encontrarse en la misma lucha con ella?

-Es difícil, porque trataron de destruir nuestra vida. Todavía mi casa es una cárcel. A mis hijos le quitaron a su papá por cinco años. Es duro y es un horror. Luisa Ortega le dijo asesino a Leopoldo, el día siguiente al 12 de febrero, en televisión, yo vi eso. Ella es responsable de lo que está pasando hoy, es cómplice de un dictador que destruyó a nuestro país, pero estoy consciente, y es lo que me ha enseñado Leopoldo, de que si nosotros queremos salvar y reconstruir al país, hay que avanzar a la transición y la unión con toda persona que sume al cese de la usurpación

-¿Usted perdona a Luisa Ortega Díaz?

-Sí. A mí nunca se me va a olvidar que ella le gritó asesino a Leopoldo, pero ella ha pedido perdón en público, se ha comunicado con nuestra familia de muchas formas para pedir disculpas.

-¿Han hablado directamente con ella?

-Sí. Nos ha explicado que no está de acuerdo con lo que pasó y las presiones que ella tenía en su momento para actuar como actuó. A Leopoldo le dijo que estaba arrepentida y que ella iba a ser todo lo posible por reestablecer la democracia en Venezuela.

-¿Qué pasa hoy en su casa?

-Entran cada cuatro horas a tomarle una foto a Leopoldo con el periódico en la mano. Entran cada vez que quieren a la hora que quieren con armas cortas y largas. No dejan pasar a nadie a mi casa. Yo vivo eso todos los días, y cada vez que lo denuncio y voy a la fiscalía a denunciarlo, los que me reciben adentro lloran. Quienes trabajan allí ya no pueden defender lo indefendible, a violadores de derechos humanos.

-¿Qué tanto de Lilian Tintori se ha impregnado en Fabiana Rosales, la esposa de Guaidó?

-Fabi es linda, tiene 26 años. Yo creo que ha vivido muy de cerca lo que yo he vivido. Fabi también es de Voluntad Popular, es fundadora, y ha llorado a cada preso, a cada caído, porque es hermana de lucha. Yo he vivido la relación de Fabi y de Juan. Siempre hablamos de cómo manejarnos nosotras con los políticos; cómo la esposa puede manejar el tema político con estos personajes que son unos héroes. Tenemos que ver a nuestros esposos como personas normales que hay que apoyar, amar, querer, acompañar. Yo siempre comparo la profesión de político con la de médico, y le digo a Fabi: “imagínate que Juan es un cirujano, es el mejor cirujano del país ahorita, y hay que operar a mucha gente, y tenemos que apoyarlo. Es una profesión de pasión, y todas las profesiones tienen su pasión”.

-¿Hay algún consejo en específico que le haya dado?

-Sí. Yo le dije que cuidara mucho a Juan, y que lo más importante en todo esto es la familia, y si ella está bien, y Juan está bien, todas las cosas van a salir bien. Le dije “cuida a tu familia, cuida a Miranda, busca espacios para que estén los tres juntos, que el trabajo no te quite tu espacio familiar”. Eso fue lo que le dije en nuestro primer encuentro ya como primera dama”.