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Del bloqueo israelí al bloqueo español

  • Netanyahu, líder del Likud, tras conocerse los resultados electorales/Reuters
    Netanyahu, líder del Likud, tras conocerse los resultados electorales/Reuters /

    Reuters

Tiempo de lectura 2 min.

19 de septiembre de 2019. 18:15h

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Rocío Colomer 18/9/2019

Los israelíes acudieron a votar el martes en sus segundas elecciones en cinco meses para decir prácticamente lo mismo. Con el 90% de los votos escrutados, el Likud del primer ministro, Benjamin Netanyahu, y el partido Azul y Blanco del ex jefe del Ejército Benny Gantz se encuentran en un empate técnico. Aunque en esta ocasión, salvo sorpresas de última hora, Azul y Blanco adelanta al Likud en un escaño. Las otras dos variaciones son la irrupción como tercera fuerza de la coalición de partidos árabes, que esta vez acudieron unidos y la subida en escaños (casi dobla al pasar de 5 a 9) del conservador Avigdor Lieberman. Este resultado permite a Lieberman y a su partido Israel Nuestra Casa revalidar su papel como árbitro de la gobernabilidad de Israel.

Netanyahu ha fracasado a la hora de asegurar una mayoría rotunda (a partir de 61 escaños) en la “Knesset” (Parlamento) y ahora se juega su supervivencia como primer ministro. Lieberman pone dos condiciones para desbloquear la formación de Gobierno. La primera que se configure un Ejecutivo de unidad nacional. La segunda que sea de carácter laico, lo que excluye a los ultraortodoxos –su veto a estas formaciones fue lo que provocó el adelanto electoral- y a los partidos árabes.

El Likud y Azul y Blanco podrían ignorar a Lieberman –un verso suelto de la política israelí- pactando una coalición. Pero este escenario solo sería posible si Netanyahu da un paso atrás. Las causas contra el primer ministro por corrupción constituyen una línea roja para Gantz.

Tras pasar por las urnas por segunda vez en un año, nadie contempla en Israel unas terceras elecciones. El presidente Reuven Rivlin y la opinión pública forzarán una negociación con o sin Netanyahu. La repetición electoral ha sido un ejercido estéril que puede terminar con el primer ministro más longevo de la historia de Israel tras superar al fundador Ben Gurión. Que tomen nota en la Moncloa.

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