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Estados Unidos mata en Siria al «número dos» del Estado Islámico

  • Estados Unidos mata en Siria al «número dos» del Estado Islámico

Tiempo de lectura 4 min.

25 de marzo de 2016. 21:58h

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25/3/2016

Mientras en Ginebra las potencias mundiales intentan negociar con el régimen sirio y la oposición una solución política para poner fin a un lustro de guerra civil, sobre el terreno la opción militar le está ganando la partida al Estado Islámico (EI). El Pentágono anunció ayer que el «numero dos» del grupo terrorista, Abd al Rahman Mustafa al Qaduli, fue abatido recientemente en un ataque aéreo estadounidense en Siria, sin precisar más detalles de la operación. Al Qadouli es el segundo jefe militar del EI eliminado en un mes.

El anuncio de la muerte del lugarteniente de Abu Baker Al Baghdadi coincide con los avances militares en los bastiones del EI en Siria e Irak. En los últimos días, las fuerzas sirias, apoyadas por los bombardeos rusos, han recuperado terreno en Palmira, al tiempo que en Irak el Ejército, con el apoyo de la aviación estadounidense, ha iniciado una ofensiva para recuperar Mosul, principal feudo iraquí de los yihadistas.

Las tropas gubernamentales sirias junto con combatientes libaneses de la milicia chií Hizbulá se encuentran ya en las puertas de antigua ciudadela Palmira, después de que el jueves entraran en la ciudad, controlada desde hace casi un año por el EI. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, las fuerzas del régimen entraron en la monumental Palmira por el lado suroeste, pero «avanzan lentamente por las minas plantadas» por los yihadistas. También entraron por el lado noroeste tras haber tomado el control de una parte del Valle de las Tumbas. Al menos 40 yihadistas y ocho miembros de las fuerzas del régimen murieron en los últimos enfrentamientos.

La reconquista de la histórica ciudad sería una victoria estratégica y simbólica para el presidente Bashar al Asad, ya que quien controle esta posición, tendrá el dominio del vasto desierto que se extiende desde la zona central de Siria hasta la frontera con Irak.

Mientras las tropas sirias ganan terreno en Palmira el Ejercito iraquí avanza posiciones hacia Mosul, segunda ciudad del país. La tropas iraquíes, apoyadas por las milicias populares locales y las fuerzas kurdas, han liberado nuevos puntos al sur y al este de la capital de la provincia de Nínive.

Por su parte, Bélgica no piensa ceder ante el pánico y su política exterior no dará grandes giros. Así se deduce de las declaraciones ayer del primer ministro belga, Charles Michel, que reiteró el compromiso de su país de enviar próximamente cazas F-16 para bombardear al Estado Islámico tras una reunión con el secretario de Estado de EE UU, John Kerry, de visita extraordinaria en Bruselas. No es la primera vez que Bélgica realiza operaciones de este tipo, aunque hasta ahora estaban circunscritas a Irak y el mandato para ampliar la misión ya ha había sido discutido en el Parlamento. Bruselas comenzó su participación en la campaña de ataques contra el Daesh en octubre de 2014 en una operación que duró nueve meses y, según explicó ayer el ministro de Defensa, Steven Vandeput, a la cadena RTL reanudará la misión, a partir del 1 de julio con seis cazas. Bélgica finalizó la primera tanda de operaciones debido a restricciones presupuestarias, pero acordó con Holanda su reemplazo.

La visita relámpago de Kerry a la capital comunitaria también sirvió ayer para trasladar la solidaridad de EE UU con el pueblo belga (el secretario de Estado confirmó la presencia de ciudadanos norteamericanos entre las víctimas y visitó los lugares de los ataques) y un mensaje inequívoco de firmeza contra el Estado Islámico. «El martes fueron segadas vidas, cientos de personas resultaron heridas. Es una pérdida irremplazable y teniendo eso en cuenta renovamos nuestra determinación para seguir unidos y hace que nuestros pueblos estén seguros. Restauraremos esa sensación de tranquilidad y de paz», afirmó ayer en una rueda de prensa sin preguntas en la que se definió como «bruxelois». El secretario de Estado también aprovechó para intentar insuflar esperanza en momentos de abatimiento al señalar la debilidad que atraviesa el Estado Islámico: «Actúa fuera de Oriente Medio porque su visión del califato se viene abajo, se está acabando con sus líderes, con sus recursos, sus combatientes están huyendo».

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