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EEUU no reconoce a Maduro y apoya a Guaidó para «restituir el gobierno democrático»

La estrategia de EEUU pasa por estrangular poco a poco económica y diplomáticamente a Caracas, pero sigue comerciando con el Palacio de Miraflores

  • El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro
    El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro

Tiempo de lectura 4 min.

13 de enero de 2019. 03:50h

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Ángel Sastre 12/1/2019

Desde que el presidente estadounidense Donald Trump tomó posesión no ha parado de "atacar" al régimen chavista mediante amenazas y sanciones. Por ahora se trata de “una guerra fría” que no acarrea mayores consecuencias para la dictadura caribeña. Sin embargo “el discurso se está calentado”, por lo menos dialécticamente. Solo el tiempo dirá si finalmente, Washington se atreve a actuar realmente o si por el contrario, sigue “ladrando pero no muerde”.

Ayer Estados Unidos dio un paso más en sus críticas hacia el presidente venezolano, Nicolás Maduro, al pedir la formación de un nuevo gobierno "El pueblo de Venezuela se merece vivir libremente en una sociedad democrática gobernada por un Estado de derecho", indicó en un comunicado un portavoz de la diplomacia estadounidense, Robert Palladino.

"Es hora de iniciar una transición ordenada hacia un nuevo gobierno", añadió. "Apoyamos el llamamiento de la Asamblea Nacional(Parlamento) a todos los venezolanos para trabajar juntos, de forma pacífica, en la restauración de un gobierno constitucional y en la construcción de un futuro mejor". Además en sintonía con el grupo de Lima -13 países de la región que no reconocen a Maduro-, prohibió la entrada a EEUU de funcionarios chavistas.

Maduro, reelegido el 20 de mayo en unos comicios en los que no participó la oposición, comenzó el jueves un segundo mandato de seis años, cuya legitimidad no reconoce gran parte de la comunidad internacional, ni la Asamblea Nacional. Ésta última, la única institución controlada por la oposición en Venezuela, convocó una movilización el 23. Juan Guaidó, el nuevo presidente de este Parlamento se han convertido en la cara más visible de está rebelión, declarándose presidente legítimo; Cuenta con el total respaldo de la administración Trump. Es en él en quien recaen las esperanzas una figura fuerte capaz de volver a “despertar las calles”, tomando el testigo de su compañero preso de partido, Leopoldo López. Aunque las consecuencias para Guaidó podrían ser fatales, y correr las misma suerte.

Además, dos días antes de la toma de posesión Estados Unidos anunciaba nuevas sanciones contra Venezuela que apuntan a personas acusadas de beneficiarse de una trama de intercambio de divisas derivada del control de cambio. Según la oposición venezolana, los delitos derivados del control de cambio suman unos 300.000 millones de dólares. Sería un duro golpe por tanto, para los corruptos del séquito chavista.

La estrategia de EEUU pasa por estrangular de a poco económicamente y diplomáticamente a Caracas, pero sigue comerciando con el Palacio de Miraflores. De hecho y paradójicamente, el intercambio comercial entre Venezuela y Estados Unidos arrojó un leve aumento de 10% en el 2018, alcanzado los 15.552 millones, impulsado por un incremento de la importaciones venezolanas de derivados petroleros. Además Washington cuenta con dos aliados claves para cercar a Venezuela: Colombia y Brasil. El gobierno norteamericano también ha especulado con una intervención militar que por ahora, parece lejana.

Por su parte Caracas, contraataca y trata de blindarse, acercándose más a aliados como Rusia, China, Irán y Turquía, anticipando una mayor presión internacional.

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